Tiene bastante peligro presentarte en directo, en un país extraño, sin que tu público haya escuchado tu último disco de estudio que, por cierto, lo vendían en el puesto de merchandising a un precio bastante asequible en su edición en 12″ en vinilo editado por 2Fer Records,

Eso mismo es lo que le ha pasado en esta gira estatal a The BellRays con Black Lightning y que la taquilla fuera un éxito tiene mucho que ver con que su son una auténtica garantía para quienes desean escuchar una puesta en escena sin adulterar.

Lisa Kekaula y Bob Vennum comandan tras la salida del guitarrista Tony Fate antes de grabar su anterior trabajo, Hard Sweet and Sticky, a unos BellRays que han han dejado la urgencia punk’n’soul sustituyendo en la ecuación punk por rock & roll a priori de menor octanaje.

Pero los de Riverside (California), con el bajista que debutó en la anterior gira, Justin Andres, y su nuevo batería, un jovencísimo Stegan Litrownik, que mostró buena casta aporreando los tambores, apenas si dieron un par de pinceladas del soul clásico que contiene sus dos últimos discos.

En Madrid agotaron las entradas de la Sala El Sol y en la Sala Acapulco de Gijón el ambiente era inmejorable para una velada de alto octanaje como la que ofreció el cuarteto, quien salió a por todas desde que los músicos comenzaron con el riff de ‘Sun Comes Down’, un tema de su nuevo álbum.

Que tienen gran fe en Black Lightning es evidente ya que lo tocaron al completo en un recital que, con los dos bises ofrecidos, les llevó a consumir casi noventa minutos. Comparándolo con el concierto que ofrecieron hace dos años en el Centro Cultural Cajastur, el de la Acapulco me pareció inferior, quizás porque aparte de repasar su por entonces último disco, tocaron un montón de clásicos y esta noche éstos se contaron con cuentagotas.

Eso sí The Bellrays no me parecieron para nada edulcorados como cabría esperar, ni siquiera con ese comienzo tan soulero como fue ‘The Fire Next Time’, al que siguió con otros dos temas de Hard Sweet and Sticky: ‘One Big Party’ y ‘That’s Not The Way it Should be’.

‘Manic Blues’ ya inclinó la balanza del lado del rock & roll y ahí Lisa Kekaula se nos mostró con la reencarnación de la Tina Turner preochentera. Después llegaría ‘Close Your Eyes’, ‘Sun Comes Down’ y la prodigiosa ‘Anymore’, que ya os mostré hace unos días, canciones de un álbum que más que seguir la estela del anterior es una especia de unión entre su pasado más lejano y su pasado más reciente.

‘The Way’, tema que cierra su nuevo disco, sonó como lo hacen sus clásicos, un corte rabioso con la urgencia del sonido Detroit tan familiar de The BellRays. Ahí pudimos asistir a la parte del concierto más cañera con: Power to Burn, ‘Coming Down’, ‘Living a Lie’, ‘Everybody Get Up’, ‘Infection’ y Hell on Earth, todas nuevas menos la penúltima.

‘Sister Disaster’ nos retrotrajo a los tiempos combativos de ‘The Red, White and Black’ y, con el pedal de wah wah de Bob Vennum ‘funkeando’ ‘Have a Little Faith in Me’, que para mí fue lo mejor de una actuación que cerraron momentáneamente con dos clásicas más: incendiarias ‘Snake City’ y ‘Voodoo Train’, y dos bises en los que la Lisa Kekaula se internó entre el público para cantar y compartir sudor. Sin duda alguna, una experiencia que apetece volver a repetir.

Sitio oficial | The BellRays
Fotografías | Víctor Rodríguez

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