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The Blue Rider — Year of the Horse


Volvemos a hablar por enésima vez aquí en Hipersónica de una de nuestras grandes debilidades, esa inagotable y siempre juvenil intersección entre la psicodelia y el garage rock. No importa cuantos años pasen, siempre hay que acudir allí. Y cuando acudimos allí, normalmente es mediante parada en California, la cuna de esa escena tan pujante que nos ha traído desde titanes como Ty Segall o Thee Oh Sees hasta grupos de perfil menor pero divertidos como Wand o Night Beats (aunque estos últimos hayan decepcionado recientemente con su último álbum).

No obstante, hoy toca pasarnos por las rocosas montañas de Denver, porque entre las nieve y la vegetación, aunque parezca mentira, hay un bar en una cabaña perdida en ese paisaje. Un tugurio en medio de la altura y el frío donde el suelo es pegajoso de todo el whisky que se ha escanciado allí, donde despegar la suela resulta complicado pero eso no impide a la gente bailar al ritmo que marca una banda local que llena la sala con ritmo, energía y fuzz. Todos bailan al ritmo de The Blue Rider.

The Blue Rider y el fuzz de las montañas

https://www.youtube.com/embed/zHHgf1ZXsW8

Por las venas de los de Denver también corre el rock and roll y a el se rinden con suma devoción. Un poderoso cóctel de alcohol fuerte, rock pegadizo y psicodelia juguetona que arrasa para hacernos mover el esqueleto. Las referencias a clásicos como The Doors se hacen inevitables, pero ellos las asumen y las llevan con gracia a su terreno para salir beneficiados, además de contagiarnos su cadencia como si de unos Guadalupe Plata se tratasen en la pieza que da nombre a este álbum.

Year of the Horse (autoeditado, 2016) reactiva las pilas desde el primer minuto y nos sumerge en un trance marchoso, un raca-raca psicodélico que llena la estancia con fuzz y marcha. Hay momentos para lucir más su cara pop, como en una ‘Rattlesnake’ que suena justo a lo que deberían estar haciendo Allah-Las, momentos muy Crystal Stilts -a ver cuándo vuelven- como en ‘Chamomile Light’, desenfreno puro en ‘Nightmare’ o incluso algo de western como en ‘Sidewinder’. Como podéis comprobar, hay para todos los gustos aquí.

Nunca es tarde para acudir a propuestas tan estupendas y divertidas como la que plantean The Blue Rider. No van a revolucionar nada ni a nadie, pero es difícil resistirse a mover la cabeza (o las caderas) al son de sus guitarras o de sus estribillos. Por eso mismo no nos terminamos cansando de esa intersección entre la psicodelia y el garage de la que tanto gusta hacer gala Year of the Horse, por eso mismo siempre terminamos en ese tugurio mugriento y por eso, otra noche más, vamos a bebernos la juventud a tragos.

7.8/10

https://thebluerider.bandcamp.com/album/year-of-the-horse?from=embed

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