The Body — I Shall Die Here

De entre los (muchos) discos que nos dejamos sin tocar el año pasado por parte de la parroquia más dura de esta nuestra Hipersónica estaba Christs, Redeemers, el tercer álbum de estudio de los estadounidenses The Body. Un disco que, sin ser de lo mejorcito, conseguía sobresalir entre el resto con una propuesta árida, complicada, densa y extenuante. Uno de esos que es muy fácil desechar de primeras porque tiene más elementos que lo que hacen es repelerte cuando te topas con ellas.

No obstante, diría que ese disco tenía doble filo porque, aunque la primera toma de contacto hizo que me horrorizara, tenía los suficientes ganchos muy bien escondidos para hacer que terminara volviendo a su disco para librarme de las reticencias hacia el mismo. Y también tenía lo suficiente para tener muy en cuenta a Chip King y a Lee Buford para el futuro. Por eso, cuando anunciaron este I Shall Die Here lo primero que pasó por mi mente que aquí podía venir algo gordo.

The Body firmando una magistral oda a la demencia

El hecho que ya fue determinante para que mi interés por I Shall Die Here creciera exponencialmente era la colaboración que iba a hacer The Haxan Cloak (Bobby Krlic para los amigos), que ya me hizo pensar que esa mezcla con la electrónica era lo necesario para hacer más expansiva y apabullante la propuesta de The Body. Eran bastantes las expectativas puestas en este disco y puedo decir que todas han sido ampliamente cumplidas.

I Shall Die Here no es sólo el paso adelante que necesitaba la carrera de The Body, es todo un puñetazo sobre la mesa en el mundo del Metal, aunque en realidad va mucho más allá. El lavado de cara que les hace Krlic encaja como un guante en su propuesta, haciendo de este un disco completamente apabullante, contundente y tremendo. Pocos motivos tienen ya los reticentes para no rendirse ante ellos una vez escuchen este disco.

El espectacular lavado de cara electrónico de The Haxan Cloak

Ni siquiera unas voces aparentemente esperpénticas deberían ser motivo para no quedarte alucinado con este disco (es más, una vez te habituas a ellas te terminan erizando el vello). Su demencial mezcla de Drone, Sludge Metal y electrónica agresiva, a medio camino entre el Industrial y el Dark Ambient, provoca una perturbación tal que se te cala hasta en los huesos. Los maniacos gritos Chip King unidos a una instrumentación perturbadora, insana y estruendosa parecen casi como una llamada al apocalipsis.

Las palabras se quedan cortas para describir el mal rollo que se me queda en el cuerpo tras el final de ‘To Carry the Seeds of Death Within Me’, o con el disco en general. Es un trayecto tortuoso, de absoluta locura, donde cada golpe de batería es un profundo martilleo que perturba cada fibra de tu ser y cada sonido de guitarra es una sacudida bestial que me hace imposible mantenerme impasible. The Body firman una auténtica oda a la demencia con la misma brillantez que grupos como Corrections House, Terra Tenebrosa o Indian, pero desde otra perspectiva diferente y absolutamente genial, capaz de transportarte más allá de la estratosfera.

8.2/10

The Body dan un auténtico golpe sobre la mesa y firman un auténtico discazo, con un sonido apabullante y tremendo, capaz de sacudir cada fibra de nuestro ser gracias a un Drone Sludge Metal redimensionado por la colaboración de Bobby Krlic (The Haxan Cloak). I Shall Die es una apocalíptica oda de pura rabia y absoluta locura que no debéis dejar escapar por nada del mundo.

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