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Son ya casi diez años los que The Boxer Rebellion llevan en activo. Casi una década esquivando la luz y quedándose a la sombra de otras bandas muy similares en concepto y sónica. Y si en países como Estados Unidos o el Reino Unido donde tienen establecida su base de operaciones, son al menos muy conocidos, nuestro país aún se les sigue resistiendo.

Y así parece que va a seguir la cosa porque, ahora que en este 2013 llegan a su cuarto hito, con Promises, por el momento, esa luz sigue siendo algo esquivo para ellos y poca atención se les está prestando por aquí. Romperemos una lanza en su favor, ya que otras cosas mucho peores se nos cuelan y nos las tragamos con la mayor de las indulgencias.

Desde una primera escucha, sin entrar en buscar detalles, lo que primero llama la atención es que The Boxer Rebellion, siguen manteniendo su personalidad de anteriores trabajos, pero para este cuarto disco no tienen problemas en beber de todas las fuentes que encuentran a su paso, dejándonos once temas repletos de referencias al sonido de otras bandas.

The Boxer Rebellion, de aquí y de allá, pero con las raíces sonoras en UK

Así, medio Reino Unido, con gente como Editors, Two Door Cinema Club, The Temper Trap, o Kaiser Chiefs se vendrán a la mente de más de uno, aunque la fuente a la que más sorbos parecen darle es sin duda la de U2.

Las bases en muchos de sus temas, tanto en percusión como en bajo, se miran sin complejo en el espejo de Bono y compañía, cosa que unos verán como defecto y otra como virtud. Aunque siempre estará la característica voz de Nathan Nicholson para marcar las diferencias con los irlandeses.

Porque, si, son exactamente esos los tres pilares básicos en los que se apoya Promises: el sonido de un bajo personal y característico, las percusiones, en la mayor parte del disco con un mayor protagonismo incluso que las guitarras, y cómo no, la inconfundible voz de Nicholson, que aunque a veces evoca (demasiado) las de otros muchos vocalistas, brilla con luz propia en los momentos en que el americano se lo propone.

El resultado se plasma en un disco repleto de indie rock de toques románticos, que merodea por los aledaños del pop y se deja impregnar de new wave o post punk en ciertos pasajes. Sus melodías son grandilocuentes, épicas, hechas para llenar estadios con esa liberación emocional que suponen algunos de sus temas.

Y aún así, tienen lugar para ofrecernos su sonido más colorista y optimista; en el que es su disco más brillante y luminoso, con los The Boxer Rebellion menos sombríos hasta la fecha.

Promises: promesas de fiar

Promises se abre con ‘Diamonds’, el primer single, un corte que ya viene dejando claro que este disco estará repleto de referencias. Escuchandolo te das cuenta de estás ante los sonidos más familiares para los que han seguido la carrera del cuarteto, son ellos, pero con las nieblas sonoras de The Cold Still ya disipadas, y dejándose llevar por una marcada batería acompañada por guitarras que recuerdan a los mejores tiempos de Coldplay. Un tema quizás, demasiado melancólico para ser primer single y encargado de abrir el listado, pero con la suficiente energía como para hacerte esperar con ganas el siguiente.

Y en él, en ‘Fragile’ se destapa el pastel, y aparecen esas guitarras, tanto principal como de acompañamiento que no pueden esconder su inspiración en los U2 de Joshua Tree. No hay más que escuchar su progresión y las melodías que construyen con la guitarra para ver que ese es uno de los espejos en los que se miran. ‘Always’ rompe con todo eso para dejar que la fuerza de su batería y sus melodías sintéticas junto a los coros de su final embriaguen al que la escucha.

Take Me Back’ de nuevo se inspira en ritmos sincopados y guitarras irlandesas, no sólo con ese deje a U2 que ya les hemos escuchado y con esa batería que se va adueñando del tema a medida que avanza, sino que ahora podemos pensar que aquí andan metidos de por medio Two Door Cinema Club relajando un poco sus guitarras y que el estribillo en falsete nos lo está cantando Morten Harket, de A-ha.

Low’, nos trae la cara Temper Trap de la banda, con una enérgica y cálida balada en la que de nuevo la percusión vuelve a ser el hilo conductor del tema, aunque el solo de guitarra tiene por fin el lugar que se merece y se convierte en el perfecto compañero de la suplicante voz de Nicholson.

Similar se presenta ‘Keep Moving’, con un comienzo que recuerda a los The Killers de los últimos tiempos, pero al llegar al estribillo se convierte en otra cosa completamente diferente, aunque de nuevo con melodías grandiosas que tienen en los estadios su razón de ser.

La Gran Manzana se apunta otro tanto en Promises, con ‘New York’, otra canción dedicada a la ciudad que debe atesorar más canciones en su nombre del mundo. Suave, sugerente, comienza como una escueta balada que va creciendo poco a poco para destaparse hacia la mitad como un potente tema repleto de percusiones tribales, verdaderas protagonistas al fin y al cabo.

Safe House’ se revela como un tema repleto de esperanza, de nuevo en continuo crescendo, y con bases rítmicas entrelazadas con teclados que van marcando la melodía. La batería recuerda a la de ‘New York’, aunque algo más relajada y sin tantas ansias de protagonismo. Y es hacia el final del tema, uno de los más largos de Promises donde nuevamente se destapa el frasco de los aromas de The Boxer Rebellion, que demuestran que a la hora de hacer explotar sus temas son únicos.

En ‘You Belong To Me’ vuelve a salir la vena más Coldplay de la banda, pudiendo casi imaginarnos a Chris Martin tocando este tema a solas, acompañado únicamente por su colorido piano sobre el escenario. Es la canción más desnuda que encontramos en todo el disco, aunque esos ritmos jazzisticos que aparecen hacia su mitad, despistan y a la vez ofrecen el contrapunto a una lacrimógena balada como esta.

Y el disco se cierra con sueños y promesas como los de ‘Dream’, otra balada que vuelve a sacar a los U2 del armario para recordarnos su ‘All I Want Is You’, incluso desbordándose hacia el final exactamente igual que harían los irlandeses. Y ‘Promises’ el tema que da título al álbum sigue pautas muy similares al anterior, aunque la percusión en este caso va creciendo hasta convertirse en algo casi marcial mientras que el estribillo, una vez más, tiene cierto parecido con A-ha.

Al final, tras terminar de escuchar Promises, la sensación que tenemos es la de haber escuchado algo que ya conocemos, tanto por las influencias de otros, buscada o inconscientes, pero influencias al fin y al cabo, y por las autoreferencias a trabajos pasados de la formación.

Pero, donde otras bandas fallan al hacer suyos sonidos ajenos, en este caso, el de The Boxer Rebellion, el pastiche está más que justificado y funciona. A eso hay que añadir que siempre es agradable escuchar a una banda que no está sobreexplotada como algunas de las que les sirven de referencia, por lo que su sonido se hace mucho más fresco que el de otros proyectos.

Si a eso le sumamos que en conjunto Promises suena bastante sólido, sin apenas relleno, y que la fórmula que nos proponen funciona, está claro, que la cosa se queda en promesas cumplidas y sólo cabe esperar que nos regalen más trabajos como este en el futuro.

Promises, tracklist:

01. Diamonds
02. Fragile
03. Always
04. Take Me Back
05. Low
06. Keep Moving
07. New York
08. Safe House
09. You Belong With Me
10. Dream
11. Promises

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