Hay un momento en que los grupos nacionales (también los de otras latitudes, claro, pero es difícil sacudirse a veces este estúpido paternalismo con los de casa) en el que se produce un cierto salto de calidad, ese momento en que pasas de limitarte a asentir con condescendencia y decir aquello de “sí, los conozco, son de aquí, no suenan mal” a reconocer la calidad de un producto bien acabado, sin más. Es un poco lo que me ocurre con los barceloneses The Cannibal Queen (de nuevo cuarteto tras reclutar a un nuevo batería), que con su tercer disco Spirits of the Deadlands han entregado un trabajo perfectamente defendible por sí solo, sin peros ni trampas ni coartadas de no-están-mal-para-ser-españoles. Después de dos trabajos autoeditados (The Cannibal Queen, de 2008, y Devour All Without Faith, de 2011), han fichado por Kaiowas Records, que ha sido casa de The Eyes o Berri Txarrak y la cosa se ha puesto seria.

The Cannibal Queen, en tierra fronteriza

Abren el disco con una intro de ésas que son algo más que una intro. ‘The Annunciation’ cumple con su función de, digamos, presentar a los personajes, pero además funciona a la perfección por sí sola. Es un primer corte que te deja pasar y mientras te acompaña al salón con el resto de invitados, te explica un poco de qué va esta historia: básicamente de moverse en ese territorio pantanoso que es la frontera entre el stoner, el hard rock y el metal, un cruce peligroso que se acaba cobrando muchas víctimas pero en el que los que sobreviven consiguen con frecuencia facturar trabajos notables como el que nos ocupa.

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Dos actos

La querencia por el stoner y Kyussismos varios ya se nota bien clarita en en el siguiente tema, ‘Children of the Sky’ y seguirá más o menos presente sobre todo en la primera mitad del disco, mientras que el tercero (‘Don’t Cry Wolf’) empieza a enseñar también la patita del metal clásico, otra de los principales ingredientes del asunto, que volveremos a ver en más de una ocasión a lo largo de los cincuenta minutos largos del disco. La cuasiinstrumental ‘Spirits of the Deadlands’, colocada estratégicamente en pleno ecuador del trabajo, introduce el tercer elemento de la santísima trinidad de sus referencias (los noventa, el grunge, Seattle y, desde luego, los Alice in Chains acústicos) y da paso a un segundo tramo quizá más rockero. Ambas partes, en todo caso, parecen marcarse como objetivo no perder nunca de vista los estribillos efectivos (casi ningún corte prescinde de ellos) y una clara vocación de banda de directo.

“7,00” src=”http://img.hipersonica.com/2013/06/7-1.jpg" class=”derecha” />The Cannibal Queen han compartido escenario con Deep Purple (lo que queda de ellos) y Dark Tranquility y cartel de festivales con Manowar o Motörhead. Esto puede dar idea de una versatilidad que este tercer disco transmite a la perfección (en cuanto uno se distrae diez segundos, le han metido toques de Queens of the Stone Age, de Megadeth y de Black Sabbath) y que puede acabar siendo un poco peligrosa para ellos en una escena tantas veces reduccionista donde si no te adaptas canónicamente a una sola etiqueta puedes acabar en tierra de nadie frente a la indiferencia general. Esperemos que no les pase porque, repito, Spirits of the Deadlands es un disco más que interesante. Buena suerte.

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