The Chemical Brothers — Born In The Echoes

Resulta curioso que, precisamente el momento en que The Chemical Brothers se pusieron más exquisitos con su electrónica, dejando de lado las colaboraciones gancho y los potenciales hits de radio, fue precisamente cuando su público perdió definitivamente el interés en una música que años atrás había dominado tanto las pistas de baile como las listas de ventas.

Me refiero por supuesto a Further, el último trabajo de estudio de los Hermanos Químicos hasta este verano; un disco que, si bien conceptualmente sí que los llevó más allá, consiguió todo lo contrario en cuanto a ventas y fama, dejándolos al borde de la irrelevancia absoluta.

Born In The Echoes: el “más allá” era esto

No queda muy claro sí, por exigencias del guión (financiero), o por simples ganas de retornar al redil que les marcaban sus fans, The Chemical Brothers han querido volver sobre sus pasos y retornar a la senda que los condujo al éxito, pero lo cierto es que Born In The Echoes (Virgin EMI, 2015) es con mucho el mejor trabajo en años de los de Manchester.

Es fácil sentirse cómodo escuchando Born In The Echoes si has seguido a los químicos en cualquier fase de su carrera, porque es casi un resumen de todo lo que han ofrecido en este casi cuarto de siglo de actividad, permitiéndose además pulir un estilo propio y reconocible como sólo la madurez es capaz de permitir.

Así, en este octavo disco de estudio encontramos en ‘Go’ el hit sin paliativos, soberbio y con ingredientes para ganar en cada escucha. Relevo natural para ‘Galvanize’, de nuevo con Q-Tip a la voz, que, con el tiempo posiblemente supere a este como himno en los directos y en la memoria colectiva.

Aunque no es el único tema capaz de crecer, porque, sin ir más lejos, aquel primer adelanto que luego se ha convertido en single, ‘Sometimes I Feel So Deserted’, ha demostrado que, incluso los que en un primer momento lo calificamos de desechable estábamos equivocados. Es además toda una declaración de principios justo al principio del listado: seguimos haciendo lo mismo, lo que nos interesa y no nos movemos por modas.

The Chemical Brothers: quien tuvo retuvo

Las colaboraciones, y no con “cualquieras”, son otra de las señas de identidad de Born In The Echoes, como lo han sido durante casi toda la carrera de los mancunianos. Sólo mirando la nómina de invitados se nota que Ed Simons y Tom Rowland son dos de los artistas electrónicos más respetados, y gente cuya música poco tiene que ver con los sintetizadores se presta a poner voz a lo que, quizás sin ellos no serían temazos. No hay más que escuchar a St. Vincent en ‘Under Neon Lights’, para darse cuenta de como ella es capaz de amoldarse a territorios extraños, sumando además unas letras inquietantes a la ecuación, y como ellos son capaces de sacar oro puro de una colaboración así.

No se queda atrás ‘EML Ritual’, ácido puro, capaz de plantarte en el centro de la pista en una rave, aunque al principio no tengas muy claro si estás en una misa gregoriana cantada por Ali Love. Desquicio puro que sube a medida que el tema avanza y la psicodelia va haciéndose fuerte. Son los Chemical más clásicos y ese “I don’t know what to do, I’m going to lose my mind” lo resume todo.

No menos clásico es ‘I’ll See You There’, un corte que nos transporta a la época de Dig Your Own Hole y que tiene cierto regusto a producciones como ‘The Private Psychedelic Reel’ e incluso el clásico entre los clásicos ‘Setting Sun’ parece tener aquí una revisión desacelerada.

Just Bang’ nos mete de lleno en la parte más experimental del álbum, aunque el sabor químico no desaparece en ningún momento, ya sea por los bajos, o por esos breaks tan marca de la casa. Como tampoco desaparece el sello personal del dúo en ‘Reflexion’, menos lineal que la anterior y mucho más aprovechable.

Pero la estrella experimental del álbum es sin duda ‘Taste Of Honey’. Oscura, sinuosa, onomatopéyica, viene a ser lo mismo que meter en un disco un bote lleno de abejas, dejando claro sobre todo que, los Chemical Brothers siguen manteniendo su capacidad para sorprender en cuanto se ponen a ello.

Los Chemical menos Chemical se presentan quizás en ‘Born In The Echoes’, un redondo tema titular con una camaleónica Cate Le Bon que se adapta a las exigencias del guión como si hubiera nacido para poner voz a los temas de Simons y Rowlands, entre potentes y pesadas percusiones y sutiles sintetizadores.

Radiate’ es probablemente el tema más ambiental del álbum y sirve sobre todo para anticipar poco a poco un grandioso fin de fiesta. Y no, no esperéis un final de acelerados ritmos y grandes alaracas, porque el granito de arena que aporta Beck es sin lugar a dudas lo más sutil del disco y a la vez lo más grande, capaz de crecer, de expandirse una y otra vez. ‘Wide Open’ es la unión de tres genios en lo que bien podría pasar por el tema más house de New Order hasta la fecha.

8.5/10

Sin duda, Born In The Echoes es el disco que muchos ya no esperaban. Demuestra que es mejor no dar por muertos a artistas como The Chemical Brothers, que, aún habiendo pasado su momento y sin haber hecho cambios excesivos en su estilo, son capaces de revitalizar su música y devolverla a la actualidad sin mayores problemas.

Si se debe a estos cinco años de paréntesis, que les han refrescado las ideas, o a la necesidad de repescar a su público de toda la vida para revitalizar las cuentas corrientes (cosa improbable dado que los directos no son algo en lo que hayan flojeado hasta ahora) es cosa de ellos o de lo que queráis pensar vosotros, pero lo cierto es que aquí están The Chemical Brothers, con su mejor álbum en una década.

Discografía The Chemical Brothers:

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