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The Cosmic Dead — Easterfaust

Enfrentarse a cualquier disco de The Cosmic Dead requiere de grandes dosis de paciencia y un amor desmedido por el género que practica, el Rock Psicodélico, especialmente denso y alambicado en su variante Jam Band. Easterfaust (2014, Sound of Cobra) es el primer disco que el grupo ha publicado este año. Data ya de febrero, pero no sería nada extraño si antes del próximo mes de enero nos encontramos con más material. En 2011 publicaron dos; en 2012, otros dos; en 2013, tres, incluyendo un split con Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs. The Cosmic Dead son extremadamente productivos porque sus postulados artísticos se basan en mimbres muy simples y repetitivos.

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Sin embargo, nada de reproche hay en mis últimas palabras. Al contrario. En su caso se trata de su principal valor. Las canciones, las larguísimas canciones de The Cosmic Dead parten de un patrón rítmico que se alarga hasta los diez, quince, veinte, treinta y cinco minutos, y en ejercicios improvisados de guitarra y sintetizadores por encima. Se trata de una música mucho menos cerebral que la de Yuri Gagarin, donde sí parecía haber líneas discursivas más o menos replanteadas, concisas, y también menos exhuberante y exagerada que la de Earthless. The Cosmic Dead se manejan en terrenos más pausados, mucho más atmosféricos y lentos.

Easterfaust: ser más y mejor siendo menos

¿Aburridos, por tanto? ¿La enésima banda de pura psicodelia? No exactamente. Una de las mayores virtudes de Easterfaust frente a sus anteriores trabajos es la consición: aquí sólo nos encontramos dos canciones, la primera de veintidós minutos y la segunda de diecinueve. Juntas apenas superan en seis minutos la media hora larga de duración de ‘The Exalted King’, incluida hace dos años en el álbum del mismo nombre. Esta mayor claridad y precisión de ideas les hace un favor enorme: ahora cuesta acusarles de ser extremadamente repetitivos, de llenar de idénticas estructuras álbumes que son, en esencia, una gran bola de clichés autorreferenciales. Quiero decir, nunca han sido eso, pero es cierto que quienes no estuvieran habituados a su sonido pudieran hacerlo.

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Mejor aún, Easterfaust debe ser entendido como un todo, mucho más cercano al concepto de LP que manejaban Sleep que al conjunto de canciones al que tendemos a llamar “disco”. En la primera parte, además, el crecimiento de la canción es progresivo, algo no tan común en The Cosmic Dead, y la recta final es fantástica, en una explosión que le habría hecho un favor enorme al primer disco de Föllakzoid. La segunda parte empieza alborotada de un modo también sorprendente para el habitual espíritu tranquilo de The Cosmic Dead, más dados a las texturas que a la velocidad, en un hipotético Psicomagia meets Psicodelia de altos vuelos.

8.1/10

Easterfaust son dos canciones sin tacha alguna que debe ser una visita obligada para todos aquellos que frecuentan la psicodelia en sus vertientes menos amables y más experimentales. No estoy diciendo que The Cosmic Dead sean experimentales, puesto que en absoluto inventan la rueda, pero sí que por primera vez han logrado que mi atención se concentre en su música. Easterfaust es su trabajo menos disperso, más dinámico y, además, igual de inspirado e inspirador que sus discos previos, ya de por sí muy recomendables. Para mí es su mejor disco hasta la fecha y uno de los nombres básicos a tener en cuenta en la psicodelia de hoy en día. No es poco.

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