La historia de House of Spirts (Mexican Summer, 2014) es la historia de la escasez. Qué poco, qué poquito son capaces de ofrecer The Fresh & Onlys en su séptimo disco, el que debía llevarles hacia no se sabía muy bien donde tras el experimento no fallido pero tampoco redondo de Long Slow Dance (Mexican Summer, 2012). Allí, el que antaño había sido uno de los grupos Garage Rock más soleados y veraniegos había optado por la vía más oscura de su sonido y también por la más limpia. El resultado fue un disco irregular pero por momentos fabuloso, muy inspirado en The Smiths y el Jangle Pop de finales de los ochenta. Aquella elegancia consustancial a The Fresh & Onlys, que más tarde explotaría con tanto rédito Wymond Miles en su debut en solitario, sostenía Long Slow Dance, pero no es suficiente para levantar la carencia compositiva de House of Spirits.

En esta escasez de la que hace gala House of Spirits hay momentos destacados, como no podría ser de otro modo en un grupo con su talento. Un ejemplo: ‘Ballerina’ es una de sus mejores canciones, y sin embargo aparece apagada entre temas que no terminan de decidirse entre una idea u otra. La principal pega que podemos encontrar en House of Spirits es su indefinición, la sensación de que The Fresh & Onlys deambulan de aquí para allá, buscándose a sí mismos otra vez en las virtudes que años atrás les hicieron especiales — ‘April Fools’ — , en el Shoegaze minimalista — ‘Bells of Paonia’ — o en el Post-punk que tan, tan mal resultado le dio a Wymond Miles en Cut Yourself Free (Sacred Bones Records, 2013) — ‘Who Let the Devil’ — . Allí por donde pisan The Fresh & Only la hierba siempre sobrevive, y es una lástima, porque ideas buenas hay, pero siempre ejecutadas a medias, escasas de convencimiento, escasas de alma.

5.1/10

Qué poco han sabido ofrecer The Fresh & Onlys en esta su séptima entrega para la cantidad de conceptos originales e innovadores en su trayectoria que sí parecen haber manejado. Como lectura positiva, esto significa que The Fresh & Onlys sólo han fallado con las cuentas, pero la fórmula era la adecuada. El grupo tenía que moverse para no perecer en la maraña de la irrelevancia, y a duras penas lo han conseguido. Quizá para su siguiente disco encuentren, todos juntos, el mismo punto de inspiración que ya atesoró Wymond Miles en su maravilloso Under the Pale Moon (Sacred Bones Records, 2012). Gran parte de las canciones de The Fresh & Onlys ya caminan por esa melancolía tenebrosa y luminosa a un mismo tiempo, bañadas en un tinte púrpura que acertadamente edulcora su portada. De modo que no perdamos la esperanza con ellos. Esto sólo es un tropezón.

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