The Hussy: alucina en píldoras punk

“The Hussy” src=”http://img.hipersonica.com/2012/07/The Hussy en directo.jpg” class=”centro” />El ruido que desprenden las grabaciones de The Hussy no hace justicia a su escueta formación, integrada por Heather y Bobby, ambos apellidados Hussy, no porque sean un matrimonio sino porque también se han apuntado a hacer del nombre de su grupo toda una dinastía. Ella, Heather, a la batería. Él, Bobby, al frente, con la guitarra. Cantan y componen casi al mismo tiempo. Y parecen guardar en sus corazones la quintaesencia del garage, del punk, del psych. Canciones que escasamente alcanzan los dos minutos y discos que, pese a albergar quince cortes, no superan la media hora.

Weed Seizure: es más de lo que parece

El año pasado publicaron Cement Tomb Mind Control. Como ellos mismos explican en esta entrevista para Prefix, el resultado estuvo bien, pero no demasiado, porque en el fondo Cement Tomb Mind Control era un conjunto de canciones que la formación arrastraba desde tiempo atrás y que vieron la luz por primera vez aquí. El pasado marzo, bajo el marchamo de Tic Tac Totally Records, vio la luz Weed Seizure. Y la diferencia estribaba quizá no tanto en la producción, mucho más limpia, como en la frescura de las canciones, compuestas al mismo tiempo y a toda velocidad.

Al fin y al cabo The Hussy (Madison, Wisconsin) es una banda que ama el sonido garagero más acelerado y psicodélico. Weed Seizure fue compuesto a toda velocidad. Contiene quince pistas que resumen el frenesí compositivo del grupo: quedaron fuera unas veinte. No hay demasiado tiempo para pararse a pensar. Ellos, entre los dos, idean la melodía. Le dan forma al mismo tiempo. Graban un par o dos de cortes. Y luego escuchan. Si les gusta, entra en el disco. Si no, pues bueno, Cara B, que seguro que se revalorizarán en el futuro.

Eso es por lo hemos estado haciendo cosas como grabar un montón de canciones. Creemos firmemente en finalizar una canción, grabarla y luego juzgarla. Grabamos muchas canciones, y luego descartamos aquellas que creemos que no son buenas.

Y si no, tampoco pasa demasiado. Es el mismo esquema que marcaron Thee Oh Sees en su imperdible, si lo tuyo es el garage, Carrion Crawler/The Dream que el año pasado tanto gustó en Hipersónica. La banda de John Dwyer, cuyo nuevo disco (otro más) verá la luz en septiembre, cerró el disco que en realidad son dos en apenas cinco sesiones. Llegar, grabar y besar el santo. El frenesí y la agresividad punk, el amateurismo del garage y la psicodelia producto de todo tipo de drogas, anfetaminas preferentemente. The Hussy no suenan muy diferentes, pero sí van, de momento tímidamente, dos o tres pasos más allá.

Y no porque sean atrevidos o especialmente innovadores, sino porque en algunas canciones de Weed Seizure se les escapan detalles que invitan a pensar en algo más que puro garage psicodélico sin cortar. Es el caso de, por ejemplo, ‘The Moon Rules #1’. Allí hay más paralelismos con las progresiones noise de Sonic Youth que con el espíritu de los nuggets. Es una épica alucinada que llena toda la habitación entre pastillas de dudosa procedencia y viajes a otra dimensión, casi siempre terrorífica y despiadada.

Suena chungo

Es también el caso de ‘Bad Speed’, que comienza con una nota repetida y distorsionada hasta el infinito. Luego entran Heather y Bobby cantando a coro desde alguna caverna del infierno. Es la misma fórmula que utilizaron The Telescopes en ‘The Perfect Needle’, y que ha sido copiada por inifnidad de grupos más tardes. ‘Bad Speed’ se convierte más tarde en todo lo que es Weed Seizure como álbum: un trance chungo, por algún lugar muy inquietante, emulando a los hérores del primigenio rock ‘n roll.

Al fin y al cabo el garage psych, en este caso también punk, consiste en recordar los orígenes del rock ‘n roll y desvirtuarlos para que también entren cucarachas, fantasmas, zombis violentos y casas del terror. A eso suenan los acordes iniciales de ‘Undefined’, antes de romper en un bofetón de distorsión tremendamente cautivador. Asusta. Es la gracia del garage, su cometido, ser terrorífico. A diferencia de Strange Hands, que optaban por una versión más dulzona, The Hussy suenan chungo.

En Weed Seizure The Hussy, siendo conscientes de ello, han dado un salto de calidad notorio respecto a su debut. La producción es mucho más clara, la guitarra de Bobby desvaría mucho más y las voces suenan mejor y más limpias. Son cuestiones a las que ambos hicieron frente, porque se empeñan en remarcar que la banda es un proyecto de los dos y que no hay más líder que la unidad que muestran, cuando escucharon Cement Tomb Mind Control. Sorpresa: The Hussy se escuchan a sí mismos. No es una obviedad. Muchos grupos se echan a perder por no hacerlo.

Escuché Cement Tomb por primera vez en un año hace poco, y me di cuenta de que había demasiados efectos vocales en nuestra primera grabación. Como, demasiados. Y eso es guay, pienso que suena bien. Pero también pienso que es mejor si no tienes que esconderte tras eso, y Heather tiene una realmente buena voz.

Así que fuera efectos vocales en Weed Seizure. Más naturalidad. La molesta pátina lo-fi de su primer disco desaparece ahora y lo que nos quedan son canciones más brillantes. Pero claro, entendedlo, más brillantes dentro de su mundo de particular terror psych y garagero. The Hussy se miran al espejo, encuentran sus defectos y no tienen problema en limarlos. Pero siempre desde la urgencia y la necesidad punk, como si todo hubiera que hacerlo ya porque el mundo no nos da respiro. Todas las canciones, excepto una, duran menos de tres minutos.

Por lo que ellos cuentan y por como suenan no cuesta imaginar a The Hussy como una banda que evoluciona en permanente aprendizaje. No les da miedo reconocer que no sabían utilizar los pedales de la guitarra hasta el segundo disco, y que desde entonces experimentan y retuercen los riffs para probar cosas nuevas, que no siempre tienen que ser drogas. Eso y el minutaje, tan anfetamínico, los presenta como una banda caótica.

(sobre el nuevo pedal de Bobby) Realmente es el pedal de Heather. Realmente lo teníamos para hacer los efectos vocales en Cement Tomb y luego Heather dijo algo como, “deberías pensar en cómo usar esto en tu guitarra”. Porque no teníamos mucha experiencia con el pedal.

Nada más lejos de la realidad. Hay poco jam, como sí lo hay en Thee Oh Sees, en las canciones de The Hussy. El dúo es más consciente de sí mismo de lo que dice y de lo que aparenta. ‘Feeling Dry’, ‘Liar’, ‘SFB’, ‘Dog Said Yeah’, ahí hay concreción y hits salvajes y underground. Otros temas (‘Liar’, ‘I Don’t Really Want To’) suenan a lo mismo pero sin gracia. Es normal, son quince canciones, todas bajo el mismo esquema, es difícil no repetirse.

Incluso desde la copia son capaces de proyectar cosas como ‘Stab Me’, con sus coros y su toque de jolgorio juvenil, o ‘Go Outside’, donde bajan dos, tres y hasta cuatro escalones en intensidad. A The Hussy se le adivinan cosas interesantes de cara al futuro. Como utilizan la táctica de cuanto-más-mejor, y como ya anuncian que quieren publicar otro disco, es posible que no publiquen ninguna referencia especialmente llamativa y que, sin embargo, se conviertan en algo necesario por su trayectoria. Veremos.

Imagen | The Hussy Facebook
Sitio Oficial | Tic Tac Totally Records | The Hussy Bandcamp

 

 

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