The National — Trouble will find me: amar una nueva vida


Me pregunto una y otra vez cómo enfrentarse a la crítica de uno de esos grupos de cabecera, del que llevas años esperando nuevo material y eres capaz de admirar aun cuando los tiempos no son del todo favorables. Seamos sinceros desde el principio: The National han creado tantas expectativas con el lanzamiento de Trouble will find me que muchos esperábamos todo de este nuevo disco. Solo por escuchar de nuevo la voz de Matt Berninger ya merece la pena aguantar tanto sufrimiento. Pero a veces, solo a veces, el dolor no es tan bello.

¿Por qué The National?

Si planteamos la carrera de The National como una maratón, podemos visualizar cómo gastaron gran parte de sus fuerzas en esos dos animales discográficos que supusieron la salida de Boxer y Alligator. Diferentes entre sí, brillantes a partes iguales y capaz incluso de hacernos bailar a los más escépticos, nos descubrieron al grupo de Cincinatti (¿o ya debemos decir de Brooklyn?) como uno de los más grandes de la pasada década.

Si embargo, desde High Violet notamos un estado de excepción: se estaban dejando llevar por la inercia. Perdían potencia una vez alcanzada la velocidad de crucero en favor de un tono más intimista y reflexivo. Vimos los primeros síntomas: se perdía la electricidad, decaía la locura de Bryan Devendorf y sólo nos quedaba la marca de saber que sin ellos no podríamos vivir, ya sea desde el amor o desde el odio.

La propuesta actual de The National queda entonces enmarcada dentro de su propia especie: el aligátor se estaba amansando, pero daba muestras de que seguía con mucha vida.

Y aunque podríamos hablar aquí de las segundas oportunidades (¡ja!) que merecen, tenemos un disco mucho más relajado, donde ser padre se nota hasta en la instrumentación. No es el sonido grandioso al que estábamos acostumbrados, es… diferente.

Trouble will find me: La Voz

En uno de sus libros, el autor Peter Cameron titula con un verso de Ovidio: ‘Algún día este dolor te será útil’. La historia nos ha enseñado que nada ocurre sin sentido, y en la música, un tanto de lo mismo.

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Descubríamos que la voz y letras de Matt Berninger formaban un matrimonio perfecto que no para de mejorar con el paso de los años. Mucho más profundo, existencial e imprescindible, lejos de las etiquetas que tildan a The National dentro del episodio de “música para viejos”; porque Trouble will find me sí puede ser más pesado que anteriores entregas, pero también muy rico en matices, con colaboraciones como las de Sufjan Stevens, St. Vincent o la imprescindible Sharon Van Etten.

Desde el comienzo de ‘I should live in salt’ o ‘Demons’ se muestra el potencial de voces que perduran en el disco, mucho más Berninger que nunca. Y aunque haya algunos pedruscos en el camino que enturbien la visión general del camino (como un ‘Fireproof’ que provoca sopor), sobre todo volvemos a encontrarnos con una obra casi redonda, que se recupera una y otra vez como el vagón de una montaña rusa.

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Después de la tormenta…

Porque, en comparación consigo mismo, nos resulta una Campana de Gauss invertida, puesto que vuelve a retomar el vuelo con ‘Graceless’ y ‘Humiliation’, pasando por la brillante ‘Sea of love’ (vídeo espídico incluído).

Excelente quizá sería pedir demasiado, sobre todo si buscamos las tormentas que existían dentro de ellos. Pero si comprendemos y amamos esta nueva armonía, vamos a disfrutar cada vez más, lentamente como una taza de té en medio de la noche. A lo mejor no son ellos los que han cambiado, o sí, o también nosotros que dejamos de ser los adolescentes que bailaban con ‘Karen’ y siguen viviendo dentro de una canción.

O resulta que nos damos otra oportunidad y volvemos con la media sonrisa en la cara, porque hemos encontrado al grupo de nuestra vida. La puta vida.

8.1/10

(n.e: Es curioso, porque la nota de Trouble Will Find Me que Toni había puesto escasos minutos antes de cerrar esta crítica era un 6,75. Preguntado por ese repentino cambio de opinión y ese subidón final, Toni responde que “miré tu nota a High Violet y me vine arriba”. Eso último no es transcripción literal. Sospechamos que, sin ir al Primavera, tiene la misma bajona que algunos de sus asistentes. Sospechamos también que en algún momento volverá a bajarlo al 6,75, quizás cuando pueda volver a escuchar otra cosa)

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