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The New Pornographers — Brill Bruisers

Me sorprende un poco tanto halago gratuito como se ha publicado respecto a lo nuevo de The New Pornographers, la verdad. No sé si es cuestión de que Together (Matador, 2010) ha crecido mucho con el recuerdo (más, de hecho, que en el momento de su lanzamiento, porque en aquel entonces tampoco es que nadie hablara de bombazos), si las florecientes carreras por separado de sus miembros han aumentado las expectativas desde la última vez o si, como me pasó a mí al principio, muchos se han dejado llevar por el colorín y la serpentina de ese deslumbrante adelanto que fue ‘Brill Bruisers’, la canción. A lo mejor es eso o a lo mejor es que esto es como el chiste del borracho que conduce por la autopista en dirección contraria (“¡uno no, cientos!”) y yo vengo aquí a convenceros de que todas las críticas que habéis leído están equivocadas y la mía es la correcta. Y si la segunda es la correcta, me temo que eso es exactamente lo que voy a hacer.

Porque Brill Bruisers, el disco, arranca (a la fuerza, claro, no le queda otra) con ese hipervitaminado single, radiante, enérgico, que empieza en lo más alto y no se baja de ahí, una canción que llena por completo el lugar donde la escuchas y no te deja hacer otra cosa hasta que termina. Pero es que el disco prácticamente empieza y termina ahí: la desganada ‘Champions of Red Wine’, que supone la entrada en escena de Neko Case, es un salto de calidad tan grande que cuesta pensar que el álbum pueda recuperarse. Y de hecho, no lo hace.

No lo hace porque nunca como aquí The New Pornographers han transmitido tal sensación de grupo de circunstancias, de inconexo Frankenstein del pop donde cada uno viene, coloca su canción, o su voz, o sus arreglos, o su lo que sea, y sigue con lo suyo. Coged si no el final del tercer corte: después de los cortes de A.C. Newman aparece el primero de Dan Bejar, ‘War on the East Coast’, y parece que el reproductor ha saltado y estamos en otro disco. En otro, además, bastante malo porque (y ésa es otra) los temas de míster Destroyer son tirando a espantosas: la mencionada parece un refrito viejuno de unos Blink 182, ‘Born With A Sound’ remite a los Arcade Fire petardos (ésos que se están disparando tiros en el pie ellos solitos últimamente) y de ‘Spidyr’ lo mejor que se puede decir que es que es afortunadamente breve.

Quedan fogonazos puntuales, como esa ‘Marching Orders’ que intenta chupar rueda de ‘Crash Years’ pero se queda a una prudencial distancia, o esa dupla ‘Wide Eyes’ — ‘Dancehall Domine’ (cada una en su estilo) que tanto se agradece porque aparece a unas alturas a las que uno empieza a pensar que aquí va a haber muy poquita cosa realmente aprovechable. Cosas, momentos, instantes que casi al momento se ven negados por lo que viene a continuación.

4.5/10

El balance, en resumen, es muy pobre. Si The New Pornographers se habían hecho un nombre había sido ni más ni menos que a base de canciones, precisamente lo que aquí falta, tapado por una urgencia algo impostada, una producción más que discutible y una coherencia interna inexistente. Hacedme caso, haced la prueba y volved a escuchar alguno de los predecesores de este Brill Bruisers: os reto a encontrar una ‘Challengers’ aquí, por pensar en una. A ver si así me hacéis caso y os convenzo de que los que vais en dirección contraria sois vosotros.

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