The New Raemon — Oh, Rompehielos

Hay decisiones que marcan tu vida. Lo que pasa es que muchas de esas decisiones no las tomas tú. O sí, pero marcado por unas circunstancias que tan solo te dejan una salida. Y no son decisiones de poca monta. Como cuando tienes que dejar a tu novia de los 13 años, que parecía la definitiva. O, realmente, cuando decides contarle a tus amigos que la has dejado, y ha sido ella quien te ha mandado a tomar por saco. A esas decisiones, a menudo contadas a todo aquel que haya querido saber de tu vida, muchas veces tienes que darle marcha atrás. ¿Por qué?. La respuesta fácil es que porque la vida te va cambiando tu forma de ver las cosas. Bien pensado, esa es la respuesta fácil y la más ajustada a la realidad. Así, por ejemplo, un día decides que te vas a tomar un descanso indefinido en esto de sacar discos bajo un proyecto determinado, y luego la vida te dice que de eso nada, que a currar.

Oh, Rompehielos: abriendo camino entre el frío

Algo así le pasó al padre de las Mourn, anteriormente conocido como The New Raemon. No es que el hombre no quisiera sacar Oh, Rompehielos (BCore, 2015), no. Es que en principio no quería seguir siendo The New Raemon durante un buen tiempo, pero luego ciertas circunstancias vitales, llamémosle destino, eventualidad o azar, le hicieron cambiar de opinión. Nace entonces, de entre el frío de Cabrils, este quinto Lp en lo que supone la vuelta de Ramón Rodríguez a BCore, tras ese polvo de una noche que supuso el paso por Marxophone con Tinieblas, por fin. Un regreso que trae, consigo, las temáticas habituales en las letras de The New Raemon: la desazón interna, lo tormentoso de las relaciones humanas, la inquietud y la búsqueda de un equilibrio, seguramente, inexistente.

Así, de primeras, la escucha de Oh, Rompehielos trae a la mente un tiempo pasado, alejado de esa oscuridad última en la que se iba sumiendo The New Raemon. Sonidos que contrastan con las letras. Suavidad frente a turbación. Ramón se autoproduce aquí, como es lógico ya que es precisamente ahí donde lo encontrábamos más a menudo últimamente, produciendo a gente como Manos de Topo, y contando como banda para el disco con Salvador d’Horta o un Javi Vega que parece aportar un grano de arena fantástico. Desde la mesura de ‘Una historia real’ o la canción que da nombre al disco, The New Raemon acaba firmando un trabajo quizás algo por debajo de su debut con este proyecto o de Libre Asociación, para quien escribe sus momentos cumbre, pero de nuevo más que notable.

Aquí también hay momentos de esparcimiento, más cercanos a un pop liviano, llámenlo pegadizo si gustan, y ‘La reina del Amazonas’ se deja querer e incluso bailar. No es que esté mal, pero no veo aquí al punto fuerte de The New Raemon. Mucho más cerca está en ‘El Yeti’, corte más largo del disco y, ya de paso, también el mejor. Especialidad de la casa, letras asfixiantes y garganta llena de congoja.

… no quisimos aceptar que es mejor no volver a verse

The New Raemon dejándose de medias tintas y poniendo el dedo en la llaga. Echando sal en una úlcera que quema pero que es precisamente la que nos da fe de que seguimos vivos. Otra de esas tantas canciones que completarían un recopilatorio excelso.

7.3/10

Y al final volvemos a terreno conocido. A dejarnos llevar por esa aparente facilidad de ‘Mientras sea intruso’, la que te permite firmar canciones fantásticas con cierto aire de rutina. Lo difícil que es hacer de lo sencillo algo siempre especial. Otro cancionero fantástico, con ‘Al margen’ o ‘Moneypenny’ como otros ejemplos de conmovedora inspiración perenne. The New Raemon afirma con solvencia que lleva mucho tiempo erigiéndose en figura imprescindible del pop español de las dos últimas décadas. Oh, Rompehielos, sin ser su mejor trabajo ni por asomo, no hace más que dar fe de ello, de que de su mano siempre podremos encontrarnos gratísimas sorpresas.

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