Como una ola, David Bowie regresó a nuestras vidas el pasado enero con un nuevo álbum, The Next Day, bajo el brazo que nos iba a entregar el próximo 11 de marzo. El impacto de fuerza desmedida que supuso esta noticia le volvía a colocar en cabeza de todos los medios de comunicación. Para muchos, la espera ha sido eterna. Casi diez años han pasado desde que Bowie lanzara Reality, y durante ese tiempo muchos perdieron la esperanza de poder volver a oír al Duque Blanco en algo que no fueran colaboraciones o alguna banda sonora. Pero ahí llega Bowie, llamando a nuestra puerta para poder volver a entrar en nuestros corazones, tanto a los que tanto le esperaban como a los escépticos que no confiaban en que volviera a deslumbrarnos. Ayer mismo, Bowie le dio una patada a esa puerta y nos trajo su nuevo álbum en streaming para que podamos escucharlo y escucharlo y volver a escucharlo hasta que nuestros oídos sangren.

The Next Day

Comienzan los nervios, estás expectante y agarras todo el valor que puedes para poder darle al play. Porque tienes muchas ganas de oirlo, pero también tienes miedo ante lo que te puedas encontrar. Y de repente suena esa guitarra. Esa guitarra que ya crees haber oído en ‘Rebel Rebel’ y que Amaral copiaron tan descaradamente (hoy la oí en la radio, precisamente). Esa guitarra juguetona que anima a moverse mientras Bowie despliega sus encantos al micrófono. Bowie quiere que comencemos este trayecto moviéndonos. El buen rollo es la nota dominante de este corte inicial.

Dirty Boys

El título viene que ni pintado. El ritmo es más sucio, más lento y con mucho menos buen rollo que ‘The Next Day’. Bowie parece dominado por Tom Waits, pero sin tener esa característica voz rota y maltratada tras años de alcohol y tabaco, pero el alter ego de Ziggy Stardust sabe que su registro vocal le da más libertad que a Waits. Merece la pena detenerse a pensar precisamente en eso, en la voz de Bowie. Ya no suena como en sus tiempos dorados. David lo sabe, sabe que no es un chaval y no busca serlo, simplemente se hace consciente de su edad y lo aprovecha en su beneficio. Una voz madura nunca está sobrevalorada, que se lo digan a Michael Stipe.

The Stars (Are Out Tonight)

Este es el adelanto más reciente que hemos podido tener del álbum, y el que hizo que más de uno esperara The Next Day como agua de mayo. Por lo que se destila en este corte, daba la impresión de que el mejor Bowie estaba de regreso. Es cierto, ‘The Stars (Are Out Tonight)’ es un temazo como la copa de un pino, y yo por lo menos no he parado de darle vueltas desde que fue publicado. Aun sin haber llegado a avanzar más en el álbum, esta claro que esta va a ser una de las cumbres del conjunto. Porque Bowie está en su salsa y eso se nota.

Love Is Lost

Ahora es cuando los sintetizadores toman las riendas de la sección rítmica, aunque aun suene esa machacona guitarra tan basta como sucia. La mayor parte de la atención se la acaban llevando los teclados, que te atrapan y te hipnotizan. Aunque claro, todo cambia cuando Bowie hace acto de presencia. El veterano cantante nació para ser el centro de todas las miradas. Su omnipresencia y su actitud son los que ayudan a ese buen feeling que transmite el tema. Hasta ahora hemos visto cuatro cortes y cada uno toca un diferente aspecto de la camaleónica trayectoria de Bowie.

Where Are We Now?

Llegamos al que se puede considerar como el punto de inicio de este trayecto. Aunque esto parezca contradictorio puesto que nos estamos acercando al ecuador del disco, con este tema es con el que el Duque se presentó para anunciar este lanzamiento. Lo dije entonces y lo repito ahora, ‘Where Are We Now?’ es un tema que funciona sin necesidad de buscar compararse con las piezas maestras del británico. Cierto, Bowie se pregunta dónde está ahora, cómo ha llegado hasta donde ha llegado. Pero mientras hace retrospectiva, busca mirar hacia adelante, hacia el futuro, hacia el punto donde no necesite hacerse deudor de su pasado. En definitiva, Bowie quiere avanzar. Lo contradictorio del asunto es que precisamente tenga que estar mirando a su yo del pasado para ello.

Valentine’s Day

Y volvemos a encontrar otro de los puntos álgidos de este disco. Bowie vuelve a permitirse el lujo de echar un vistazo hacia atrás de verdad con un soberbio momento de nostalgia. ‘Valentine’s Day’ suena clásico, pero en el buen sentido. No quiero decir que se le pueda llamar un clásico de David Bowie, sino que busca sonar como entonces. Eso puede significar que o bien le sale bien la jugada y se mimetiza con el pasado cual camaleón, o acaba por ser un desastre estrepitoso por no acordarse bien de quien era. Por suerte, en este caso se cumple lo primero. Llegados a este punto, está clarísimo que una de las motivaciones principales ha sido la de rememorar su pasado.

If You Can See Me

Aquí nos encontramos a un Bowie que vuelve a buscar la perfecta simbiosis entre el Rock y el Synthpop de los ochenta, como ya hiciera por esa época. Pero el experimento no es tan efectivo como cabría esperar y todo me suena artificioso y con poca miga. Creo que Bowie anda un poco perdido una vez llega a este punto. Intenta esa buena conjunción, pero no le acompaña la fortuna y termina por sonar como muchos no queríamos que sonara: confuso, desorientado y fallido. Consiguiendo que rememore su flojo Lodger.

I’d Rather Be High

Encuentro sentimientos contradictorios en esta canción. Por una parte, Bowie luce genial en las estrofas de los temas, volviendo a imponer su actitud y su poderío ante el conjunto, pero todo se diluye en ese estribillo donde tropieza y termina por inducirme en un plácido sueño. Bowie presenta muy buenas intenciones, pero le vuelve a faltar saber como ejecutar y, al final, el tema acaba engulléndolo a él.

Boss of Me

Aquí Bowie consigue remontar antes los tropiezos previos con un corte más atractivo y mejor estructurado. Consigue capturar un poco de la magia que encontramos al comienzo y que nuestras ilusiones ante este conjunto vuelvan a crecer. Recuperando coherencia y consistencia, además de saber hacer que el tema sea un constante in crescendo que termine por dejarnos deleitados. No es que estemos hablando de una canción extraordinaria, pero consigue que nuestro interés una vez pasada la mitad del disco se mantenga intacta.

Dancing Out in Space

‘Dancing Out in Space’ consigue sonarme aun más atractivo que el corte anterior, además de ser un buen ejemplo de la grandilocuencia y majestuosidad que tanto han caracterizado a Bowie. Sencillo, bonito y con gancho. No hace falta ser muy rebuscado y enrevesado para poder tener un buen resultado. Hay momentos en los que no es necesario complicarse mucho la existencia y aquí Bowie lo ejemplifica muy bien. De hecho, Bowie también fue un experto a la hora de hacer un Pop delicioso y sencillo (véase Hunky Dory).

How Does the Grass Grow?

Ahora si podemos confirmar que estamos ante un tramo ascendente, porque ‘How Does the Grass Grow?’ sube un escalón más con respecto a ‘Dancing Out in Space’, enganchándonos con ganas y sin soltarnos ni un solo momento desde el comienzo hasta el final. Todo suena más soberbio y ameno y parece como si lo hubiera rescatado de los setenta. Y Bowie nos vuelve a brindar un estupendo registro vocal, al igual que en muchos puntos del disco, demostrando que aun sabe desenvolverse bien con el micrófono aunque ya haya pasado las seis décadas y media de existencia (ya me gustaría estar como él cuando tenga su edad).

(You Will) Set the World On Fire

La vena más rockera y dura de Bowie late con mayor fuerza en este punto. Bowie es un gran cantante, un estupendo compositor y un artista polifacético y extraordinario, pero no hay que olvidar tampoco que es un rockero de tomo y lomo. Acompañándose de un riff de guitarra rocoso y muy directo, Bowie saca su faceta más rockstar y con mayor empaque que nos rememora a los tiempos del Scary Monsters (de hecho, buena parte de The Next Day recuerda a aquel disco). El resultado es realmente potente y muy notable. Ese éxtasis, esa grandilocuencia bien entendida y un cierre que te deja estupefacto.

You Feel So Lonely You Could Die

Tras el despliegue estridente y potente, las revoluciones bajan drásticamente y nos regala un medio tempo donde la mayor parte de la fuerza reside en el piano y, por supuesto, en la épica y magnífica voz del británico. Quizás la fascinación que en mi genera esta canción no sea tanta como en el épico tramo anterior, pero aun así sigue siendo una canción muy correcta y que funciona muy bien para acercarnos al cierre final. Tiene mucho de los pasajes más calmados de su aclamado Ziggy Stardust, salvando las distancias.

Heat

De repente, el clima se vuelve oscuro, tétrico y misterioso. Sin comerlo ni beberlo, Bowie nos ha metido de lleno en una atmósfera lúgubre y de mucha tensión. De fondo suena una suave guitarra acústica, pero el protagonismo rítmico reside en las capas de sintetizadores retorcidos que oprimen y torturan al oyente, mientras Bowie se erige con su voz entre la pesada y espeluznante atmósfera. ¿Ahora se nos presenta aquí el David Bowie de la trilogía de Berlín? Da esa sensación y hace que que The Next Day cierre de una manera extraña con respecto al tono general de un álbum donde las autoreferencias son constantes, aunque se haya olvidado de su época más reciente.

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