Es de agradecer que mes a mes, día a día, aparezcan o reaparezcan propuestas sonoras que echan por tierra el cliché de que “hoy en día no se hace nada nuevo o interesante”. The Soft Moon contribuye con ahínco a demostrar que, si bien la modernidad, en lo tocante al rock, ha observado pasmada cómo los géneros musicales tradicionales se enfrentaban con los límites de su propia realidad, aún sobra espacio en la habitación para reinventarlos. Zeros (Captured Tracks, 2012) ya era un ejercicio que bebía de referencias muy evidentes pero que, en su búsqueda alrededor del extrarradio sonoro del siglo XXI, lograba edificar un discurso propio y muy vigorizante. Deeper (Captured Tracks, 2015) es The Soft Moon tres años después en búsqueda de los mismos contenedores vacíos, cubos en llamas y esquinas llenas de jeringuillas a los que dotar de banda sonora. Una nueva vuelta de tuerca.

El universo de Luis Vasquez continúa inmaculado pese al inexorable paso del tiempo: de los orígenes del Post-punk a finales de los setenta, de la mano de PiL y otros alegres pioneros, a la última moda, pasando por encima del millar de bandas que acuden a los mismos lugares comunes sin aprender nada de ellos. El recorrido que The Soft Moon proponía a través del género hace tres años necesitaba de una continuación que no podía mantenerse bajo los parámetros anteriores. Si Vasquez quería demostrar que nada se ha dicho ya, en tanto que siempre se puede moldear, en su caso para pervertirlo, tenía que estirar su universo sonoro todavía más. El resultado en Deeper es agridulce: por un lado, asistimos a algunos de los momentos más inspirados de toda su carrera; por otro, en su empeño por escapar de su propia sombra, Vasquez exagera hasta rozar la autoparodia, y por tanto la frivolidad.

Si Vasquez quería demostrar que nada se ha dicho ya, en tanto que siempre se puede moldear, en su caso para pervertirlo, tenía que estirar su universo sonoro todavía más

Y nada podría ser peor para él y para un proyecto como The Soft Moon que la frivolidad. Si podía destacarse una virtud de sus dos trabajos anteriores era la meticulosa realidad a la que Vasquez nos sometía. Había realidad, turbia, oscura realidad en cada una de sus canciones. Especialmente en Zeros, donde la línea argumental y sonora que vertebraba el LP era fácil de seguir. Uno de los problemas que he encontrado en Deeper es que en un momento dado del disco, a mitad de camino entre ‘Desertion’ y ‘Without’, me salgo completamente de la historia que me está contado Vasquez. La observo lejana, demasiado forzada, tratando de resultar tremenda y angustiosa hasta la sobreactuación. La afectación que en ningún momento podía con la coherencia de Zeros se lleva por delante canciones tan acertadas como ‘Far’, muy clásica, o ‘Wasting’, medio tiempo/balada Killing Joke in memoriam.

Mención aparte merece el diálogo orwelliano entre el propio Vasquez y un robot que le confirma o desmiente sus afirmaciones en ‘Wrong’. “I’m in control of my existence”, declara Vasquez. “You’re wrong”, responde de forma repetitiva y fatalista la máquina, cuyo reinado ya no queda tan lejos en el tiempo, en una tenebrosa metáfora sobre la alienación de la vida moderna.

6.5/10

Es lógico, por otro lado, que este sea el principal pero que encuentro en Deeper, dada la elogiable voluntad de Vasquez de escapar de lo elemental, sencillo y obvio. Sólo así se logra traspasar la línea que marca el presente de la historia, sólo así un artista puede convertirse en memoria de un tiempo futuro. Puede que sea el caso de The Soft Moon, dado que su carrera no ha llegado en absoluto a su fin y que al primer tercio de este disco se une una recta final rematada, de forma sensacional, con ‘Being’. Puedo conectar más o menos con el resultado final de Deeper, pero de lo que no cabe duda es del talento y del atrevimiento compositivo de Vasquez en un género hoy conservador. Bien por él.

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