The Stone Roses se apuntan al club de las reuniones con su formación original

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Cuando uno se encuentra con noticias de este tipo, la primera cuestión que le viene a la mente es si era realmente necesaria la reunión. Y como siempre, cada uno tendrá su propia respuesta, pero eso no cambiará el hecho de que The Stone Roses están de vuelta, quince años después de su abrupta disolución en 1996.

Los cabecillas del sonido de Manchester volverán a los escenarios el verano próximo, con dos fechas ya anunciadas en Inglaterra a finales de junio, y la posibilidad de una tercera si hay suficiente demanda (que la habrá). Los rumores sobre esta reunión no han cesado en los últimos años, y a pesar de negarlos constantemente, hoy a través de una rueda de prensa han confirmado que volverán con su formación original: Ian Brown al micro, John Squire con la guitarra, Mani con el bajo y Reni en la batería.

La banda no se conformará con revivir sus grandes clásicos, pues también han anunciado que en la gira tocarán material nuevo. ¿Será el anticipo de un nuevo álbum, casi dos décadas después de su último esfuerzo desde el estudio? Bueno, por el momento no vamos a adelantar acontecimientos, que todavía faltan meses para que esta reunión familiar dé su pistoletazo de salida.

The Stone Roses comenzaron su andadura a principios de los 80 como un proyecto de Brown y Squire, pero no lanzarían su debut homónimo hasta 1989. Este trabajo, donde el rock y la psicodelia se daban de la mano de forma casi perfecta, les catapultó a la fama y les puso en cabeza del movimiento musical conocido como Madchester.

Considerados ya como uno de los grandes referentes de la escena británica con un solo trabajo en las calles, los problemas comenzaron con sus dispuestas legales contra el sello discográfico Silvertone. Éstas ocasionaron un constante retraso hasta que a finales de 1994 llegó su segundo álbum, Second Coming, que les sirvió de acercamiento al britpop y no fue tan bien recibido como su predecesor.

Los problemas personales fueron mermando al grupo y los cambios de formación no evitaron su disolución dos años después. Durante todo este tiempo, teóricamente Brown y Squire ni siquiera se hablaban, y hasta se oponían frontalmente a la posibilidad de reunirse cada vez que alguien les sacaba el tema. Está visto que el tiempo, y la necesidad de llenar las arcas, cierran todas las heridas.

La pregunta del millón ahora es: ¿pondrá algún festival de nuestro país el dinero suficiente sobre la mesa para traerlos a España el próximo verano? Candidatos para conseguirlo hay unos cuantos, y saben que el que se lleve esta exclusiva pegará un buen petardazo promocional, pero todo dependerá de la disponibilidad que tengan los británicos. Eso sí, su paso por el FIB del 96, cuando ya estaban en las últimas, no se recuerda precisamente con cariño.

Vía | Stereogum