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The Texas Flood — Young Dogs, Old Tricks

Pasan los años y lo que antes estaba mal hoy está muy bien, mientras que lo que antes estaba bien hoy parece estar fatal. Esto tiene algo de madurez fingida, de virilidad efervescente que nos obligaba a parecer ser más de lo que éramos o podíamos siquiera fingir, era ese órdago a grandes con el que nos presentábamos como alguien más guapo, más listo y más fuerte sin importar que los acontecimientos acabasen dejándonos en cueros.

El caso es que sí, han ido pasando los años y el apego por la épica, la grandilocuencia y la pretenciosidad en la que nos amparábamos ha ido perdiendo terreno frente a la frescura y la inmediatez a pesar de que no vayan acompañadas de autenticidad o, al menos, de originalidad. Pasa el tiempo y no solo cambia la forma en que consumimos la música, sino que también lo hace el tipo de música que consumimos (de forma gradual, por supuesto), siendo esto segundo consecuencia de lo primero en la mayoría de los casos.

Young Dogs, Old Tricks: el perro viejo vuelve hoy a sentirse joven

En este debate de nunca acabar me sumerjo hoy mientras escucho Young Dogs, Old Tricks (Off Yer Rocka Recordings, 2014), el debut de un trío procedente del sur de Gales que ha llegado en el momento oportuno, en esos días en los apetece mucho más cantar mientras conduces con el sol pegándote en la cara soñando con revivir éxitos eternos y fracasos que no dolían que ensimismarte bajo aludes de estructuras aparentemente disconformes o requiebros conceptuales que acaban convirtiendo la afición en obligación, quizás no bajo el hoy manido postureo pero con artificios que recuerdan a él.

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The Texas Flood son jóvenes y apelan a una juventud que cada vez es más deseo que realidad, una sensación que se va con la misma rapidez con la que anhelábamos a su opuesto unos años atrás. Son jóvenes y además lo demuestran sin disimulo, amparándose en cuestiones pretéritas pero que retratan adolescencias enloquecidas, no a aquellas del calimocho y Green Day u Offspring que en nuestra generación vivimos sino a esas del canuto, el bigote y el pantalón de campana. Quizás no mejores pero sí más estimulantes para un treintañero hoy día.

La referencia son The Black Crowes y AC/DC, una dupla sin mucho que compartir aparentemente pero cuyas constantes casan a las mil maravillas en el debut de estos veinteañeros. La fórmula es manida pero acierta pues es innegable que lo que funcionaba hace treinta años puede hacerlo hoy día. Riffs para hacer air guitar hasta tener agujetas, estribillos que evocan a la soleada California o a bares polvorientos y vasos sucios y melodías ante las que zapatear es un acto reflejo.

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Y en esas comienza y acaba este Young Dogs, Old Tricks, en un abrir y cerrar de ojos que demuestra lo rápido que pasa el tiempo mientras nos estamos divirtiendo. Queda muy lejos de esas revoluciones con las que soñábamos años atrás, pero despierta esas ganas de pasarlo bien con la que entonces nos levantábamos todas las mañanas.

7.7/10

El álbum y su propuesta huye de debates estériles pues no los necesita, The Texas Flood prefieren no hacernos perder el tiempo con cuestiones como la originalidad o la innovación. Y esto casa perfectamente con eso que os contaba al principio, a estas alturas del partido es normal que el cuerpo nos pida algo que recuerde lo bien que nos lo pasábamos cuando vivíamos sin preocupaciones, cuando no teníamos la necesidad de aparentar ser más de lo que éramos pues la jungla aún no era un lugar peligroso. Corderos con piel de coyote, qué tiempos aquellos.

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