“The Thermals” src=”http://img.hipersonica.com/2013/04/650_1000_the-thermals-desperate-ground.jpg" class=”centro” />

Los estadounidenses llevan toda su discografía haciendo lo mismo, aporreando sus guitarras enérgicamente y esculpiendo pegadizas melodías que allanan el camino del pogo. Después de diez años y cinco discos, The Thermals han editado en este 2013 su sexto hijo, Desperate Ground (Saddle Creek), una muestra más de que la maquinaria sigue engrasada, es cierto que alejada de su máximo punto de ebullición, pero los de Portland siguen funcionando como lo han hecho siempre: en las distancias cortas, aunque el tiempo no perdona.

The Thermals, diez años haciendo (casi) lo mismo

En algunas ocasiones tendemos a criticar a los grupos por hacer lo mismo disco tras disco, sólo se trata de decidir en qué álbum decidimos echar pestes sobre él. Es sobre todo un factor ventajista, puesto que obviamente, a la formación que nos guste se lo perdonaremos, y a una de la que no seamos muy amigos, les daremos de baja por cansinos. Algo similar puede pasar con The Thermals, donde esta dicotomía para valorar los discos lleva instaurada desde hace varios trabajos, casualmente desde que ya no están en Sub Pop.

A pesar de que siempre han estado en el bando del indie rock, con las mismas estructuras en sus composiciones, es cierto que a lo largo de su discografía no han realizado grandes cambios en su música; empezaron con pinceladas lo-fi y punk, siendo esta segunda la que en mayor o menor medida, ha estado latente, logrando justas comparaciones con Guided By Voices. Esa receta siempre ha estado además bien apuntalada con originales dosis de algo de política y mucha religión.

Con todo, sabiendo que es difícil mantener el tipo a lo largo de tantos trabajos y más en un género que a priori ofrece poco margen para introducirse en nuevos terrenos como es el punk más explícito, Desperate Ground ya no suena tan fresco, ni con tanta pegada como anteriores elepés. Aun así, y ni siquiera estando en la órbita de sus mejores discos, en el ecuador de la pasada década, el trío de Portland sigue sonando disfrutable.

Sabías a lo que venías

Porque ya sabemos qué pasa con The Thermals, no pisarán con tanta saña la pedalera, pero Desperate Ground sigue siendo un álbum que funciona como lo han hecho fructíferamente sus hermanos mayores, con ráfagas cortas y adictivas melodías pop-punk. Esta vez con el sabor de la madurez, quizá sonando como un grupo excesivamente veterano, curtido en mil batallas. Sobre todo en esa vertiente de traer el punk a terrenos pop, para sonar más melódicos y sin una pegada tan sobria como lo hubieran hecho años antes.

No obstante, que el inexorable paso del tiempo no nos impida subirnos al vagón del hedonismo que la formación estadounidense siempre nos ha ofrecido. Siguiendo con el statu quo del grupo, este sexto álbum es corto, fácil y cómodo de consumir. Arranca acertadamente con un gancho como ‘Born To Kill’ con las habituales guitarras vertiginosas para rasgarse las vestiduras, y esta vez con una letra en primera persona que parece meterse en la piel de un sicario. Aunque las letras pueden ser interpretadas de mil formas, esta vez los episodios bíblicos no tienen tanto peso en el LP.

Salvar los muebles

Siguiendo esta línea, no todas las letras del álbum se han ablandado, algo de lo que pecaba la deriva que tomaron sus últimos trabajos, especialmente el anodino Personal Life, de 2010. Con Desperate Ground, combinan esas letras que hablan de las relaciones de pareja y de la soledad con otras que versan sobre reflexiones personales relacionadas con la violencia; atrás quedó la época en que su lírica elocuente y parabolesca brillaba con un original esplendor. Este disco intenta recoger un el testigo musical de la época de auge del grupo, sin alejarse lo suficiente de las letras flojas que han acompañado a sus últimos largos.

Es evidente que no sólo en el apartado lírico han perdido fuelle, también en el estrictamente musical. Ya no hay sacudidas agresivas ni pedaleras suicidas que te hacían sudar por el frenetismo practicado, un binomio que llegó a ser arrollador. Ahora sólo podemos contentarnos con temas que siguen sonando bien como ‘The Howl Of The Winds’ o ‘You Will Be Free’. A falta de discos explosivos, Desperate Ground es una buena pastilla de pop-punk con el que pasar un agradable rato.

The Thermals han perdido frescura, creatividad y decibelios con el paso del tiempo, pero con este trabajo han hecho un honesto esfuerzo por intentar quitar el mal sabor de boca que dejó su anterior álbum. Parcialmente lo consiguen, no se vuelcan del todo con letras tan fáciles y trilladas y han equilibrado esta afección con madurez.

“Nota The Thermals” src=”http://img.hipersonica.com/2013/04/650_1000_nota-the-thermals.jpg" class=”derecha” /> Desperate Ground es un disco propio de un grupo en plena madurez que es conocedor de que se ha desviado de la trayectoria planeada en un inicio y un ejercicio por encauzarla, o al menos lo disimulan con un disco superior al anterior. Es disfrutable, pero con las portadas temáticas y Sub Pop les iba mejor. Y con la senda de su mordaz fe.

Sitio oficial | The Thermals

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