The Vaccines — What did you expect from The Vaccines?: hitazos como panes

Ya hemos visto la misma jugada muchas veces, pero a veces no nos importa recrearnos con la repetición si el partido no da para mucho, si en la liga no hay demasiados equipos con ambición por conseguir objetivos mayores a los que sus capacidades les hacen aspirar. Trasladando esto a la escena del UK, y prácticamente obviando las bandas que últimamente ha encumbrado la NME, todo el hype que rodea a The Vaccines hay que tomarlo con prudencia, pero también con lo que suelen ser estas bandas: grupos a los que les funcionan varios singles fugaces, aunque luego no volvamos a hablar de ellos.

No hay ningún problema con que The Vaccines sean un grupo de singles. Es más, ojalá cualquier grupo tuviese la efectividad que tienen estos británicos con ellos. Teniendo en cuenta que el consumo musical va arrinconando el concepto de álbum como ente inseparable y se acerca cada vez más al random, a las playlists de hits y, en definitiva, a las canciones sueltas, este grupo aporta 4 hits perfectos, y otras 3 canciones destacadas para picar entre horas y satisfacer nuestros hambrientos oídos.

Un sonido depurado y nítido, con referencias evidentes (a muchos se les llena la boca al mencionar a The Jesus & Mary Chain o Los Ramones) y a la vez cercanas (el punto justo entre Glasvegas y Editors por un lado, y The Killers y Franz Ferdinand por el otro), y unas canciones con gancho y bien producidas facilitan la digestión, algo que agradecen tanto las canciones cortas (la mayoría, 8 de 11, no superan los 3 minutos), como el álbum en general, aseado y de aspecto impecable.

‘Post break up sex’ es sublime, con la épica necesaria para un medio tiempo que no lo es tanto y que se puede bailar o berrear impunemente en cualquier discoteca indie. ‘If you wanna’ es espídica, eufórica e inmediata, contagiosa como un resfriado en una guardería. ‘Norgaard’ mejora el concepto de canción de minuto y medio con riffs, coros y estribillos pegadizos que suponía la introductoria ‘Wreckin’ bar (ra ra ra)’. Y ‘Under your thumb’ resulta sólida, emotiva y convincente.

Un escalón por debajo, pero igualmente destacables, se sitúan tanto el corte número 1, como las consecutivas ‘All in white’ (próximo single), un tema que podría llenar perfectamente pabellones como lo hacen, por ejemplo, Kings Of Leon. Y ‘Wolf Pack’ suena tan macarra y canalla como si los ya extintos The Fratellis intentasen hacer una balada al volverse a casa tras cerrar un after.

El problema aparece cuando te das cuenta de que hay algunos temas que se quedan en “normalillos” en comparación con el resto del disco, y poco a pocos los vas marginando porque siendo “sólo” convencionales, tienes a tu disposición otras canciones más directas, llamativas y redondas. Quizá por eso, se quedan en tierra de nadie (y demasiado pronto y juntas en el tracklist) ‘A lack of understanding’, ‘Blow it up’ y ‘Wetsuit’. Y directamente, se puede obviar la final, aburrida y previsible (por el contraste) ‘Family friend’.

7.85/10

¿La sensación? De que a pesar de su euforia juvenil y de lo manida que está su fórmula, resultan más que convincentes. De que aunque parezcan composiciones sencillas y espontáneas, son tremendamente variadas, sólidas y efectivas, y no sólo en las primeras escuchas, creciendo conforme vas trillando el disco y terminando por preguntarte, indignado, por qué no tienen un hueco en el cartel del próximo FIB. Son los Drums del 2011, pero sustituyendo a los Smiths y a New Order por Pulp y los Strokes.

Escúchalo en | Spotify, Deezer.

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