“The Woolen Men” src=”http://img.hipersonica.com/2013/03/The Woolen Men — The Woolen Men.jpg” class=”centro” />Como la mayor parte de vosotros ya sabréis, en Hipersónica tenemos una devoción especial por todo lo que hace Jeremy Earl. Desde su feérico grupo, Woods, hasta una de las discográficas más deliciosas del momento, Woodsist. Este año ya han publicado tres referencias y hoy os hablamos de una de las más divertidas: The Woolen Men, que, obviamente, transitan por los siempre inagotables parajes del garage rock y la psicodelia ácida. No se puede esperar otra cosa de Woodsist, del mismo modo que no se puede esperar que fallen. De un tiempo a esta parte, cualquier referencia de la casa es ineludible. Y el primer disco de The Woolen Men, si os movéis en estas coordenadas, también lo es.

The Woolen Men: en el lugar adecuado

Cabe matizar que The Woolen Men ya optaron por autoeditarse el año pasado. Woodsist, habitualmente con un gran ojo para este tipo de grupos (por su catálogo hay cosas de Thee Oh Sees, de White Fence, de Vivian Girls, de Crystal Stilts, de Kurt Vile o de Moon Duo), los ha editado este mismo mes junto a Eat Skull (de los que hablaremos a su debido tiempo) y Herbcraft (íbidem). La apuesta de Woodsist tampoco ha sido demasiado arriesgada: tiempo atrás ya habían editado el tercer disco de The Polyps, proyecto en solitario de uno de los miembros de The Woolen Men, Raf Spielman, que poco o nada tiene que ver con el sonido rudimentario y feliz que practica el grupo.

Como edita quien edita, no queda mucho margen para la sorpresa: en The Woolen Men os vais a encontrar con un montón de canciones garageras, con un marcado carácter lo-fi que, en su día, fueron compuestas y grabadas en distintas sesiones pero siempre desde una perspectiva DIY, tanto a nivel artístico como a nivel ético. ¿Y qué pueden ofrecer The Woolen Men a una escena ya saturada de sonidos idénticos y mismos parámetros estéticos? Bueno, muchas cosas, porque su primer disco no es exactamente un férreo ejercicio de estilo. En la cabeza de The Woolen Men sobrevuelan muchas ideas que van desde, como ellos mismos explican, Dead Moon hasta Wipers, grupos oriundos de su mismo estado, Oregón.

La inconcreción de The Woolen Men hace que tan pronto se marquen un hit en plan sixties (‘Mayonnaise’) como se pasen al repetitivo trance de (‘Her Careers’). Esto que para otros muchos grupos podría suponer una sentencia mortal, The Woolen Men lo llevan con gran naturalidad. Hay canciones muy acertadas, hay otras que no lo son tanto, pero en general son todas ellas canciones de lo más disfrutables. Más aún cuando, de tanto en cuanto, se marcan homenajes al San Francisco psicodélico (con un nada despreciable filtro post-punk) tan luminosos como ‘Hazel’. Todas las canciones son tan felizmente frágiles que no importan los excesos en los que a veces caen.

Una cuerda a punto de romperse

De todos modos, The Woolen Men son garage rock puro y duro. Al final, nada resulta más paradigmático de su sonido que la movidísima ‘Head On The Ground’, quizá la canción más inspirada de todo el disco. Y lo bueno es que se balancean sobre un difícil equilibrio: se inspiran en los nuggets pero no tratan de copiarles descaradamente; se inscriben en la renovada escena garagera de la costa Oeste norteamericana pero tratan de labrar su propio camino al margen de imitaciones baratas. Ahí, sobre una cuerda que tarde o temprano debería romperse, se marcan canciones al más puro estilo Strokes del Is This It, como es el caso de ‘Submission’, entre el punk y el New York de los setenta.

He intentado peinar los mejores momentos de este primer disco de The Woolen Men y he llegado a la conclusión de que son un buen momento detrás de otro, una constante caja de sorpresas. Porque si hasta ahora hay canciones divertidas, canciones punk y canciones de pura psicodelia, en la recta final del disco suenan las guitarras más estrepitosas e inspiradas del disco. Desde ‘Drunkard’s Dream’ hasta ‘Ode To An Hour’ pasando por la sensacional ‘Magic Tricks’, que deriva en una jam instrumental al más puro estilo Woods (versión Songs of Shame).

“7” src=”http://img.hipersonica.com/2012/10/7,00.jpg" class=”derecha” />Woodsist puede ir anotándose en su haber otro estupendo tanto. Pasan los años y su casilla de discos-irrelevantes-pero-que-acompañan-todos-los-días-de-tu-vida cada día tiene más y más puntos. The Woolen Men, como siempre, no van a romper los esquemas del rock ni pretenden nada semejante. Sólo han creado otro puñado de canciones más para pasear, salir con los amigos y, en general, disfrutar de los placeres cotidianos de la vida. Y cuántos más haya, mejor.

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