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Thee Oh Sees — Floating Coffin: ya juegan en la liga de los más grandes

“Floating Coffin” src=”http://img.hipersonica.com/2013/04/Floating-Coffin.jpg” class=”centro” />Thee Oh Sees cuentan con una inagotable capacidad para romper su propio molde. Su historia es la historia de muchos discos, unos mejores que otros, todos ellos diferentes entre sí. Juegan al garage rock y a ratos al garage punk, es cierto, pero nunca repiten los mismos esquemas. Si un día abordan el género desde el lo-fi, al día siguiente lo hacen desde el folk sesentero o desde el verdadero rock ‘n roll. Un trabajo, o dos, por año: todos ellos notables. Floating Coffin, su quincuagésimo trabajo, no ha decepcionado. Es más, podría ser uno de sus mejores discos.

Thee Oh Sees y el space rock

Sabíamos de John Dwyer y de Thee Oh Sees que, al margen de cualquier otra corriente estilística, su terreno era la psicodelia. Floating Coffin explota este camino como nunca antes. Es probable que los discos anteriores de Thee Oh Sees fueran folk, lo-fi o garage, pero nunca habían sido pura y exclusivamente psicodélicos. Floating Coffin lo es. Este no es un disco garagero. Este es un disco que recorre los terrenos del space rock y de la psicodelia entre guitarras cortantes y endiabladas. Dwyer llevaba un par de años buscando algo parecido a esto, pero nunca había afinado tanto el disparo como en Floating Coffin.

No obstante, quien tuvo retuvo. La primera canción del disco, como ya os explicamos, es absolutamente demencial. Un trallazo a la altura de la mayor parte de sus discos. Thee Oh Sees tienen la bendita costumbre de regalar una canción atronadora a las primeras de cambio, y en Floating Coffin, como en muchas otras cosas, parecen haber logrado la definitiva excelencia. ‘I Come From The Mountain’ es una barbaridad que evoca el primitivismo de Carrion Crawler/The Dream EP y el pálpito psicodélico de Putrifiers II. Dwyer desvela aquí todas las pistas del disco: guitarras aceleradas y un montón de alucinógenos.

Y no hay respiro. Un, dos, tres, cuatro, cinco. Floating Coffin es una sucesión de puñetazos al mentón. Thee Oh Sees no tienen ni tiempo ni ganas de reprimirse: ‘Toe Cutter — Thumb Buster’, ‘The Floating Coffin’, ‘No Spell’ y ‘Strawberries 1 + 2’ coquetean con el hard rock, con los estupefacientes de toda clase, con el space rock de Hawkwind y con el frescor juvenil del garage rock de toda la vida. Dwyer se entretiene entre ritmos selváticos, falsetes inquietantes y el mayor muro de sonido que Thee Oh Sees han sido capaces de lograr jamás. Nunca antes el grupo había sonado tan enorme. Floating Coffin es el Gran Salto Adelante: el disco que coloca a Thee Oh Sees en la liga de los más grandes.

Catapultados a la Historia

Thee Oh Sees es un grupo que ha escogido muy bien cada una de las portadas que ha ilustrado sus discos. Sin remontarnos demasiado en el tiempo, podemos pensar en cómo los intestinos rosas y el soldado esquelético y verde de Carrion Crawler/The Dream EP representaba a las mil maravillas el contenido de sus canciones: chungas, violentas, viscerales. Lo mismo se podía decir de el teléfono de juguete de Castlemania: en su interior, el disco era tan juguetón y veraniego (vía trance narcótico) como su portada. O del perro amansado y deforme de Putrifiers II y de sus canciones a ratos incómodas, a ratos clásicas, a ratos divertidas.

Las fresas, los ojos, los dientes. Floating Coffin cuenta con la misma exhuberancia y dosis de surrealismo que la imagen que ilustra el disco. El placer fresco y pasional de la fresa, la mirada psicótica de los ojos salidos de sus órbitas, la mordiente agresiva de unas mandíbulas desencajadas. Thee Oh Sees recrean en Floating Coffin los elementos básicos de su repertorio de toda la vida pero no son conservadores. Si en Putrifiers II los medios tiempos podían resultar algo anodinos, en Floating Coffin se convierten en lecciones de neo-psicodelia. Las enseñanzas de Deerhunter aplicadas a capas de ruido que, en algún momento, rozan el shoegaze (‘Night Crawler’).

“8,60” src=”http://img.hipersonica.com/2013/04/8,60.jpg” class=”derecha” />El disco de psicodelia que necesitaba el siglo XXI. El disco definitivo de Thee Oh Sees. Lo más excitante de toda esta historia es que cuando John Dwyer parece haber alcanzado su cima como músico es capaz de anunciar de improvisto un nuevo disco, una nueva idea, que echa por tierra todas nuestras teorías. Thee Oh Sees parecen no tener fin. Un disco tras otro, sus canciones crecen y se expanden hasta colocarse en lo más alto del panorama musical actual. ¿Hay algún grupo a la altura de éste? Cuesta creerlo. Floating Coffin les ha catapuldado de una vez por todas a la Historia.

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