Me voy a salir un poco de nuestros artistas habituales en Noctamina, para hablar sobre las polémicas declaraciones que Thom Yorke, el líder de Radiohead hacía la semana pasada, y que ya comenté a raíz de las respuestas al post de mi compañero Vladimir sobre el streaming y el futuro de la industria musical. Aunque la música de Radiohead no tenga nada que ver con nuestro ámbito, si que lo tiene que ver la industria, contra la que carga en una ocasión más.

Thom Yorke hace tiempo viene destacando por su lucha contra las discográficas y el negocio impuesto por las mismas tal y como lo conocemos hoy día. Lucha que se hizo efectiva cuando hace unos años, tras romper definitivamente con EMI, en el 2007, él y su banda decidieron poner a la venta su In Rainbows en plan “la voluntad”. Cada cual podía descargar su disco pagando por él lo que creyera conveniente. Desde luego, el sistema deja claro lo que vale una banda o artista para cada uno, y contra todo pronóstico, les dio buenos beneficios, entre otras cosas porque eran exclusivamente para ellos, sin intermediarios.

Ahora, Yorke vuelve a la carga, advirtiendo sobre todo a los debutantes, para que no aten sus carreras a ningún sello discográfico. Anima a todo aquel que quiera comenzar una carrera musical a que autopublique su material, en lugar de dejar que terceros se hagan con unos beneficios que a priori no les corresponden. Pero donde más llaman la atención sus afirmaciones es cuando dice que el sistema esta a punto de venirse abajo. Diciendo que es sólo una cuestión de tiempo, y que no será mucho tiempo, nada de años, más bien es cuestión de meses.

No sé que pensareis vosotros al respecto, aunque espero que nos lo hagáis saber a través de los comentarios, pero no creo que Yorke esté muy desencaminado. Quizás pueda parecer una visión demasiado catastrofista, pero yo al menos creo que sería una liberación para muchos, la gran mayoría. Quedando únicamente fuera del juego los grandes dinosaurios tanto de las discográficas como artistas, que no supieran adaptarse a las nuevas reglas del juego. La creatividad va a seguir ahí fuera, deseando mostrarse de una u otra forma.

Desde hace unos años vemos como continuamente nos llegan mensajes desde uno u otro lugar, asociación o entidad en los que se nos dice que las perdidas de la industria discográfica o cinematográfica ascienden a X millones cada año, pero, ¿son perdidas realmente? ¿son perdidas las ventas que nunca se harían? ¿Pierde Porsche si me compro un Volkswagen porque no tengo presupuesto (y parece que nunca lo voy a tener, por cierto) para uno de los de Stutgart? O ¿realmente creen que compraríamos todos los discos que escuchamos? Creo que la respuesta es simple en esta cuestión. No todo lo que se copia o descarga sería una venta, por lo tanto no se puede llamar perdida. Rotundamente. Además, normalmente las películas y discos que más se “piratean” (por llamarlo en términos que ellos puedan entender) son las que mayor taquilla hacen o los conciertos que luego más recaudan.

En cuanto a la situación tal y como la vemos hoy, ¿creéis que ha habido una época antes en la que fuera posible acceder a tanta música en directo como la que tenemos a nuestra disposición ahora? Hoy día el negocio sin duda está en el directo. ¿Cuánta gente accede a música que nunca conocería gracias a las descargas de internet, y van a conciertos o sesiones por las que jamás hubieran tenido interés de otra manera? Es otra forma de negocio, desde luego, y no hay que olvidar que, aunque no se vendan tantos discos en formato físico, o en las tiendas, las descargas pagadas existen, y funcionan bien. Apple tiene un gran negocio con iTunes, y si nos centramos más en nuestro sector, ahí tenemos a Beatport, donde el negocio marcha viento en popa.

Por otra parte, está también el craso error de las discográficas, por el que siguen pensando que a los consumidores nos sigue interesando comprar discos completos. En la mayoría de los casos nos interesa una única canción, y no estamos dispuestos a desembolsar 9 o 15 euros por el resto de temas que ni nos van ni nos vienen (y que, por cierto, suelen ser un autentico churro).

Y por último, ¿cobrar por una copia? ¿Tiene esto sentido en el tiempo en que vivimos? Tiempo en el que, quien más y quien menos, tiene a su disposición un equipo perfectamente preparado para hacerlas por un coste irrisorio, cobrar por algo que no tiene valor, una simple galleta de plástico, ¿puede parecerle a alguien lógico? Y eso sin tener en cuenta que, cuando hablamos de copias, puestas en tiendas, eso de conseguir una única canción pierde completamente todo su sentido, ya que ponerla en una tienda cuesta exactamente igual que poner 20 en el mismo cd, pero nosotros no estamos dispuestos a pagar lo mismo por una que por 20 canciones, ¿no?

Si en los tiempos en que vivimos, otras industrias a las que las nuevas tecnologías les afectan tan directamente como a la música, como por ejemplo la fotográfica, han sabido adaptarse y replantear sus negocios para sobrevivir, ¿por qué la industria musical no lo hace? Está claro que sus márgenes tendrían que disminuir, y que con ello caerían muchos parásitos a su alrededor, como las gestoras de derechos de autor. Probablemente esto sólo interese a unos cuantos, aunque unos cuantos seamos TODOS los usuarios finales. No sé que opináis vosotros, pero Thom Yorke lleva más razón que un santo, y si no la lleva, debería.

En Noctamina | ¿Es el streaming el futuro de la música (electrónica)?
Foto | angela n.
Foto | Caio Proença

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