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Tigran Hamasyan — Mockroot

Aunque haya quien quiera negarlo, nunca hay nada como el hogar, el auténtico, el que te vio nacer y/o desarrollarte como persona. Queramos o no, el hogar deja huella, y mucha, determinando nuestra forma de ser o de percibir el mundo. Una influencia que se implanta desde el principio cual semilla y sus raíces son vigorosas e inamovibles. Finalmente terminamos teniendo añoranza de nuestro origen y dejamos que lo que vivimos en él se plasme en lo que hacemos ahora.

Tigran Hamasyan es uno de muchos artistas árabes de jazz que explora desde su género hasta las raíces folclóricas de su lugar de origen, aunque eso no quiere decir que estemos ante un artista cualquiera. Con su piano va desarrollando piezas finas y ricas en influencias, las más evidentes los citados jazz y folk árabe, pero el propio músico cita también toques de electrónica o de Bach y otros estilos. Hasta llegó a reconocer que le gustaría liderar una banda de thrash metal, para que os hagáis una idea de la apertura de mente y diversidad que aglutina este talentoso pianista.

Tigran Hamasyan, emocionando desde la raíz

Es por ello que resulte un poco extraño que hable de raíces falsas en el título de su último disco, Mockroot (Nonesuch, 2015), teniendo en cuenta que sus raíces armenias siempre se han mostrado en mayor o menor medida en su música. Claro que no son sus raíces musicales a las que hace referencia, sino a unas raíces naturales que consiguen burlar el destrozo que es capaz de generar el hombre, como el árbol de la portada que crece desafiante en una zona deliberadamente llena de agua.

Hamasyan no es un músico que quiera destacar por un gran virtuosismo, sino por la transmisión de un mensaje sin palabras y de construcciones que lleguen al alma

Dejándonos de lado los intangibles y pasando a lo que el artista armenio nos ofrece en su sexto álbum de estudio, nos encontramos ante una obra delicada, con cierto aire melancólico, de penumbra, y también una sensibilidad por encima de la media. Hamasyan no es un músico que quiera destacar por un gran virtuosismo, a pesar de mostrar su talento en latigazos como ‘Entertain Me’, sino por la transmisión de un mensaje sin palabras y de construcciones que lleguen al alma y la maravillen.

Mockroot es una buena muestra de la capacidad compositiva más allá de la técnica que posee Hamasyan, bordeando una obra tan sublime como el fabuloso A Fable (Verve, 2011). Completamente alejado de la monotonía, cada tema nos aporta algo nuevo y nos evoca distintas emociones a lo largo del trayecto. No obstante, no es un disco cuya vocación sea dejarnos los ojos como platos, sino que en cierto modo nos obliga a meternos de lleno en el, colocarnos plácidamente y dedicarle nuestra atención para poder ir deslumbrándonos.

7.8/10

El amante del buen jazz no debería dejar de lado este Mockroot, donde el músico armenio deja una espectacular y vibrante obra que despertará sus sentidos y dejará su mente satisfecha. Tigran Hamasyan produce una música particular y emotiva, muy rica en matices y no exenta de desparpajo. Nos entrega un álbum que invita a recorrerlo de arriba a abajo y a dejarnos atrapar por lo que intenta trazar con cada instrumento que le acompaña. Un disco sencillamente delicioso.

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