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Tinariwen — Emmaar

Escasos grupos africanos han logrado durante los últimos años tanto reconocimiento internacional como Tinariwen. Su más reciente trabajo, Emmaar (2014, Anti-), publicado en febrero del que por gracia y obra de la procrastinación hablamos ahora, en septiembre, ha sido grabado en Estados Unidos con multitud de músicos norteamericanos acreditados como colaboradores. Editado por una discográfica de renombre, Emmaar es un lamento sonoro que invierte el tradicional vitalismo de Tinariwen, electrificados de nuevo tras la relajación terrenal de Tassili (2011, Anti-). El resultado es un disco, otra vez, estupendo y muy disfrutable más allá de la pátina de exotismo de la que Tinariwen, respetados por la crítica e incluidos en el cartel de festivales como el Primavera Sound, se han sabido desprender.

Quizá el tono más agridulce de las canciones de Tinariwen se deba a la compleja situación que atraviesa su tierra desértica natural, al norte de Mali, donde ha vivido tradicionalmente el pueblo tuareg. O quizá la música de Tinariwen siempre ha tenido un gran componente melancólico, depositaria de la tradición musical subsahariana de la que más tarde surgiría el Blues, al otro lado del Atlántico. Coros alegres y tristes, al mismo tiempo, surgen de las voces de Tinariwen en los trances repetitivos y psicodélicos que tan magnífico disco obraron en Aman Iman: Water Is Life (2007, Independiente). El mejor ejemplo de todo ello es, en esta ocasión, ‘Chaghaybou’, que precede a la mucho menos encendida ‘Arhegh Danagh’.

Canciones así ubican a Tinariwen en un terreno menos optimista, por lo sonoro, que en ocasiones anteriores. Resulta imposible comprender nada de lo que dicen, pero eso nunca ha sido un obstáculo a la hora de conectar con ellos: si en Aman Iman: Water Is Life se podía rastrear canción a canción una alegría irrefrenable, de Emmaar emana introspección, tristeza y cierta pátina de oscuridad. Los cánticos comunales elevados al infinito han dejado paso a el tenebrismo de ‘Imidiwan Ahi Sigdim’, ‘Tahalamot’ o ‘Sendad Eghlalan’, tamizada esta última de paisajes Country. Lo cierto es que, con todo, Tinariwen nunca se transforma en un grupo plomizo que acosa al oyente con su retahíla de penas y desgracias. Su música siempre tiene un atractivo luminoso, rítmico.

7,2/10

Y si existe alguna duda, para el recuerdo ‘Imdiwanin ahi Tifhamam’ o ‘Koud Edhaz Emin’, que en la recta final del disco devuelve a los Tinariwen más animados. Cabe destacar, como es habitual, la duración generosa de sus canciones, habida cuenta de que la mayoría se basan en esquemas repetitivos alargados hasta que el cuerpo aguante. Emmaan, además de todo esto, es posiblemente mejor disco que su antecesor, lo que demuestra que Tinariwen, grupo que ha sufrido todo tipo de penurias mucho antes de que obtuvieran la fama, siguen tan vivos como siempre.

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