Tobeatic — All to Hell: matando moscas a pepinazos

El ‘trabajo’ de elegir las bandas que los seguidores de una web como Hipersónica van a escuchar durante un año puede ser uno de los más apasionantes que un melómano pueda tener. Uno no puede comprarse un chalet en la montaña, tener un bmw en la puerta o una rubia siliconada esperándole en la cama gracias a lo obtenido por una dedicación como ésta (por otras sí, pero eso queda mejor en el ámbito de lo privado), pero la satisfacción que supone que un grupo de personas o que otras publicaciones se acaben haciendo eco de una banda desconocida que no pasó de ser una simple apuesta personal, puede ser la mayor compensación para una actividad como la que aquí realizo.

Probablemente a más de uno este primer párrafo le parezca un ejercicio de masturbación cronopiana y en parte debo reconoceros que lo es, pero atendiendo al hecho de que mi apuesta personal por Kadavar cuando nadie en la blogosfera española les había prestado atención (y yo ni siquiera estaba aún en esta casa) haya acabado fructificando en una de las bandas más citadas de los últimos dos años (no me estoy atribuyendo ningún mérito pues todo es fruto del trabajo de los alemanes), es probablemente la mayor satisfacción personal que he obtenido en esta transición entre la crítica como afición y la crítica como ‘dedicación profesional’.

Posteriormente lancé otros dos órdagos con Troubled Horse o Ruby The Hatchet como protagonistas obteniendo en ambos casos un resultado dispar en mis apuestas, aunque la calidad de los álbumes de ambos grupos está fuera de toda duda y así han ido reconociendo los lectores. Hoy ha llegado el turno de la que será mi gran apuesta para 2013. No son ni mejores ni peores que los anteriores supuestos, eso sí, son bastante más divertidos.

Tobeatic: de momento, la revelación del año

Y en este caso los protagonistas de mi última apuesta personal proceden de Canadá, un país con más historia que presente en esto del Rock pero el cual ya nos ha regalado dos magníficas obras este año de la mano los hardrockeros Monster Truck o los amantes de la magia negra Blood Ceremony.

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Y como sucedía en los dos casos anteriores, la propuesta de Tobeatic también se basa en referenciar el sonido de los años 70 y recoger lo mejor del legado de los imprescindibles Black Sabbath. Sin embargo, en contraposición con Monster Truck los de Vancouver nos presentan un sonido mucho más sucio y enérgico en el que los matices que acercan a los primeros a Deep Purple son sustituidos por la adrenalina y la ACTITUD de las huestes de Lemmy Kilmister, Motorhead.

Pero es que además estos nuevos fenómenos cuentan con unos registros mucho más amplios de lo que en apariencia podríamos llegar a considerar, desplegando un ejercicio que a pesar de lo primitivo y primario que superficialmente se muestra, es capaz de incorporar elementos, cambios de ritmo, acoplar otras influencias que hacen de All to Hell un disco increíblemente disfrutable, no ya solo por la energía que destila sino por las sorpresas que encierra, por lo que es capaz de dar a entender leyendo entre líneas.

All to Hell: pura adrenalina

El comienzo de All to Hell ya nos dice que estamos ante un álbum muy grande. Unos riffs a todo trapo acompañados por un órgano que aparentemente se encuentra fuera de lugar pero al que ubicamos muy rápidamente sirven de soporte para un puñetazo en forma de acicate para que hagamos algo con nuestra vida a menos que queramos caer en manos del alcohol. Y lo que en principio podría ser un tema ejecutado por los primeros Baroness se expande de una forma sorprendente cuando todo se para y los teclados nos preparan para el final aluvión de solos de guitarra que suponen los dos últimos minutos del tema homónimo.

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Y a pesar del pepinazo que supone el inicio del álbum, el disco no se cae en ningún momento por mucho que Tobeatic deambulen por distintos registros, ya que los canadieses demuestran que, a pesar de ser éste un álbum de debut, son capaces de combinar maestría instrumental y frescura de una forma bastante epatante. ‘Havent see you in Ages’ vuelve a constituirse en principio en un ejercicio de aparente Stoner hipnótico aunque el final del tema vuelve a entregarnos un carrusel de solos de guitarra, esta vez con más feeling que los del tema anterior y dejando espacio para unos teclados, ejecutados por Mike Kittens, mucho más protagonistas que en el tema anterior.

Deambulando ‘That Boys Got The Devil In ‘Em’ por los mismos márgenes que los temas de apertura, ‘The Rain She Pours Down From These Mountaintops’ es el momento cumbre del álbum por su capacidad de englobar en solo 6 minutos todo el espíritu de un álbum como All to Hell, y todo ello, obviamente, sin que desmerezca a cada uno de los otros seis temas que componen el conjunto. Con un espíritu marcadamente punk en el que la adrenalina es la protagonista de la función, también hay espacio para riffs que nos aproximan al Space Rock más pesado y todo ello acompañando a la interpretación vocal agresiva pero que se mete en tu cabeza y no sale a pesar de estar apunto de machacar tus tímpanos. Con éste tema Tobeatic demuestran que saben jugar perfectamente a éste juego, siendo increíblemente contundentes cuando la situación así lo requiere.

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Un disco redondo

Y probablemente la mayor sorpresa del disco se encuentra en el final del mismo, en el momento en el que el oyente llega tan extasiado que sería comprensible que su atención se desvaneciese conforme va expirando el álbum. Sin embargo, al ser conscientes de ello, Tobeatic construyen en ‘Frozen Ocean’ un tema mastodóntico que constituye un épico increscendo que sirve de descanso primero y de acicate después para que el oyente acabe con ganas de volver a dar al play una vez termina un tema en el que raíces Country ejercen de introducción para un ejercicio en el que, a pesar de ser coherentes con el sonido contenido en el resto de temas, Tobeatic acaban rozando el Rock Progresivo con un riff de guitarra cíclico que pasado el ecuador se deconstruye transformándose en un solo languideciente que va aumentando en epicidad conforme el tema se acerca a su ocaso, un ocaso que, como era de esperar, llega con el regreso del riff cíclico y la banda acompañándolo a todo trapo.

Y es gracias ‘Frozen Ocean’ que All to Hell acaba ofreciéndonos la sensación de que estamos ante uno de los discos más redondos que hemos podido escuchar este año. La frescura y energía que destilan los 7 temas que componen el álbum, junto a la maestría instrumental mostrada, compensan de forma sobrada la aparente falta de originalidad de una propuesta que se enmarca en una ola Stoner de la que Tobeatic se convierten en abanderados con su disco de debut, superando con creces a lo mostrado por bandas consagradas y aportando frescura a una escena que, por regla general, se ha vuelto un tanto monótona.

9/10

De momento es imposible hacerse con una copia física de un álbum (toca esperar hasta que la versión en CD sea lanzada en el próximo septiembre) que fue liberado para su descarga el pasado mes de febrero y cuyo eco espero no pare de crecer en el transcurso de este verano. No sé si me llevaré el gato al agua con una apuesta que, creo, se sale de lo que en inicio muchos esperáis de un servidor. Quien arriesga no gana, y en este caso, no tengo duda de que Tobeatic han hecho méritos para llevarse el partido. El lugar en que me deje la repercusión final de All to Hell es algo completamente accesorio. Lo importante es que disfrutéis del álbum, y de esto no tengo la menor duda. Bon apetit.

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