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Together Pangea — Badillac

Qué mejor resumen para un disco como Badillac (2014, Harvest), el tercero de Togheter Pangea, que su quinta canción, ‘River’, una aceleración constante hacia el estallido final, una alegría imperecedera. Desde ‘Alive’, en la que se cuelan sonidos más pesados, hasta el aire indudablemente The Saints de ‘Offer’, Badillac supone una sucesión de cortes casi perfectos. Pocos reproches a tamaño ejercicio de inspiración más allá del manido recurso del Garage Rock y sus atajos y trampas sonoras habituales. Sin embargo, esto sólo es un problema cuando las bandas que se empeñan en ser más jóvenes de lo que son no logran dar con la tecla y se marcan un, bueno, un Chain and the Gang.

Es cierto que más tarde Badillac se atasca en fórmulas repetitivas y feas a propósito que le sientan mal. El disco, enfilado, se detiene momentáneamente en ‘Depress’, donde dan ganas de decirles que, efectivamente, pueden ser unos tipos muy alborotados y descontrolados si se lo proponen, previa palmadita en la espalda. Ahí brillan menos. En el fulgor pop de ‘Badillac’ encuentran su término medio y melodías fabulosas, justo después de la mejor entonada ‘Make Myself True’, donde optan por el aire Slaughterhouse (2012, In The Red) de guitarras grandilocuentes y ruido desproporcionado. Era la misma tónica, con guiños Doom, de ‘Alive’, recuperada para mejor gracia en ‘Sick Shit’.

7.1/10

Bajones habituales mediante, especialmente durante su recta final, Badillac es un caramelo estupendo al que degustar a ráfagas y en los ratos libres. Despachable con cierta insolencia si uno ya está harto del nuevo Garage Rock, disfrutable a tiempo completo en caso contrario. Lo que es innegable es que hay dos, quizá tres canciones, que pueden colarse entre lo mejor del año. Es más que suficiente.

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