“Tokyo Sex Destruction — Sagittarius” src=”http://img.hipersonica.com/2013/04/650_1000_tokyo-sex-destruction-sagittarius.jpg» class=”centro” />

Hay un prototipo de banda en España con la que históricamente se ha sido bastante injusto: esa banda de rock, de larga trayectoria, currante como ella sola, que, a pesar de habérselo trabajado durante años casi sin apoyos y demostrar una solvencia muy superior a la de otras propuestas “del momento”, pasan prácticamente desapercibidas, al menos fuera de todo lo que no sea su pequeño reducto. Pasan, de alguna manera, a formar parte del paisaje: de vez en cuando sacafán nuevo disco, que será recibido con alegría por sus fans y será reseñado en los dos o tres sitios de siempre, y no ocurrirá nada más. Cuando saco este tema, los primeros que se me vienen a la mente como ejemplo son siempre Atom Rhumba, pero por desgracia Tokyo Sex Destruction se encuadran en esta categoría perfectamente y sería deseable que este excelente Sagittarius cambiara un poco la tendencia.

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Es cierto que los de Vilanova i la Geltrú quizá hayan estado poniendo algo de su parte en ese estancamiento, en el sentido de que quizá su propuesta estaba algo encasillada en darle vueltas a la herencia de Stooges, MC5 y demás, y parece que se llegó a una de esas situaciones de crisis en las que las bandas deben decidir apostarlo todo o arrojar la toalla. Habían pasado cuatro años desde su última referencia publicada, el muy notable The Neighbourhood (BCore, 2009), tres sin subirse a los escenarios y se habían producido bajas en la formación titular. Era, pues, el momento de tomárselo en serio o dedicarse a otra cosa. No nos engañemos: este tipo de apuestas no suelen salir bien y la conclusión tiende a ser o una ruptura o una inútil “vuelta a los inicios”. Pero muy de vez en cuando ocurre que la cosa funciona, que los períodos de reflexión sirven para algo y que después de ellos una banda pega un puñetazo en la mesa y dice “eh, que aquí estoy yo y voy a reclamar lo que me pertenece”.

Y eso es básicamente Sagittarius: es una vuelta a los orígenes, sí, desde el momento en que los nexos de unión con aquel ya lejano Le Red Soul Comunnitté (BCore, 2003) son numerosos, y se le puede poner también la siempre peligrosa etiqueta de “disco de madurez”, pero es una madurez bien entendida, que mantiene todo lo bueno que tenía aquel debut y le incorpora todo lo que han aprendido en este tiempo. El resultado es un disco más trabajado, tremendamente rico, lleno de matices y de rincones, pero que no por ello deja de ser directo o de enganchar a la primera escucha: quien se lo pone puede apreciar un salto de calidad, pero al mismo tiempo alucinar al instante con jitazos como ‘Dead Cops’ o ‘Call the Doctor’.

https://www.youtube.com/embed/8D06MN9UbW4

Eso, claro, por no hablar de ‘Seven Sisters’, probablemente el single más redondo que el grupo ha firmado hasta la fecha, capaz por fin (o eso esperamos) de captar la atención de ese oyente ocasional dispuesto a prestar atención a aquello que le llame por méritos propios. Si ese oyente se acerca a Sagittarius se encontrará una descarga de rocanrol high energy, con aire vintage y muchos guiños al soul (ahí está la negroide ‘When Those Times Are Coming Back’, el único momento de descanso del tracklist) que utiliza estructuras más cercanas al pop que nunca para redondear un conjunto de once canciones donde cada una tiene potencial para brillar por sí sola, desde ese comienzo casi hooliganesco de ‘Put Your Hands Up!’ hasta un final por todo lo alto con ‘Every Little Thing’, todo ello con el interesante contraste de unas letras más bien cínicas y pesimistas.

“7,70” src=”http://img.hipersonica.com/2013/04/7,70-1.jpg» class=”derecha” />Producido por Fernando Pardo (de Sex Museum, otra de esas bandas que deberían estar mucho más reconocidas), Sagittarius cumple perfectamente con su misión de llamada de atención al mundo. A ver si sabemos responder como se merece y evitamos que Tokyo Sex Destruction sea una de esas bandas que se nos van sin haber sabido valorar debidamente. En alguna entrevista promocional les he leído decir que han pasado tanto tiempo en el estudio que ya no saben si lo que han hecho es algo fantástico o una puta mierda. Que no se preocupen: acaban de firmar su mejor disco.

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