Anuncios

Tortoise — The Catastrophist

Sería una mentira bien gorda decir que echaba mucho de menos a Tortoise. Para ser francos, la mayoría de los días de mi vida apenas me acordaba de ellos. Muy de cuando en cuando, algo me los traía al recuerdo, y entonces un fogonazo efímero de nostalgia me invadía, pero siempre he sido un simpatizante que vivió su carrera con cierta lejanía (y considerable cariño). De ahí que resulte fácil comprender que The Catastrophist (Thrill Jockey Records, 2016) me pillase algo ilusionado con su llegada.

Esa ilusión se mezclaba, obviamente, con la suspicacia. La que sentimos ante cualquier vuelta al estudio de una banda que llevaba una larga temporada sin pisarlo. Esas prisas que tenemos (o tengo) porque las bandas dejen de existir tras unos cuantos años de vida. El miedo a que acaben agonizando, sin aceptar el camino de la muerte digna, estirando el chicle como si de una segunda temporada de Prison Break se tratase. Pero no, no es el caso. The Catastrophist es un disco notable, que navega entre unas claras influencias electrónicas (quizás las más claras de su discografía), y un ahondamiento en su habitual querencia por el jazz.

https://www.youtube.com/embed/7ArKJ5k1Vnc

7/10

El resultado final es más que digno, aunque se quede lejos de barbaridades pasadas, como aquel glorioso Standards de principios de siglo. ‘Ox Duke’ es una composición realmente meritoria, y la colaboración de David Essex en la oscudidad de ‘Rock On’ crea uno de los momentos más atractivos de The Catastrophist. Un disco irregular, quizás algo falto de nervio por momentos, pero que consigue contagiar la atmósfera de paz de ‘The Clearing Fills’, o entregar adelantos de solvencia contrastada y aire caótico final: ‘Gesceap’. Casi cerrando, aparece el encanto de Georgia Hubley fusionando la magia pop de Yo La Tengo con la categoría melódica de los propios Tortoise en ‘Yonder Blue’, reuniendo los momentos más que suficientes para que la escucha de The Catastrophist se justifique sola.

Anuncios