Transtropicalia 2015: celebrando la contracultura tuareg

Gente jugando al chinchón por la noche, charlas en la piscina, charlas improvisadas en la piscina de la madre de uno de los organizadores, aforo limitado en una casa de campo secreta — dicen que no sale en Google Maps — , autobuses que te llevan y te traen para mantener el misterio — y para que no bebas, si bebes no conduzcas — , bebida a precios razonables, un ambiente bastante buenrrollista… Son algunos de los aspectos que le dan encanto al Transtropicalia, una idea que choca con la habitual filosofía de muchos festivales, con grandes aglomeraciones, precios abusivos y carteles clónicos. Esto se trata de una excelente iniciativa que va ya por su tercer año; una jornada para disfrutar de grupos más humildes, así como de otros más consolidados, tanto nacional como internacionalmente. En definitiva, un evento para disfrutar de la música en un ambiente más cercano y familiar. Y cada año más ambiciosos en lo musical, lo que se está traduciendo en más gente. Veremos cómo se desenvuelve esta jornada en sus próximas ediciones. Y ahora, hablemos de la de este año.

Perro

No había ningún horario ni sabíamos cuándo empezaba el asunto, pero al ver a miembros de Perro rondando el escenario principal, todo hacía presagiar que iban a subirse a tocarse unos temas, y más sabiendo que tienen un nuevo álbum en ciernes. En efecto, iban a dar el concierto de bienvenida, y de paso a presentar casi la mitad del álbum nuevo con temas que aún no han visto la luz oficialmente. Y la verdad que bastante bien, sin perder la dosis de libertinaje y pasándoselo bien encima del escenario, empezaron a darle gas al asunto y el resultado fue estupendo. Un puñado de temas más cañeros que los de su debut, sin perder ese gancho con estribillos hilarantes que huelen a jitazo, ni ese teclado loco. Su nuevo disco se publicará en noviembre, para el deleite de todos los máikeles. (8)

perro

Mott

De Mott también hemos hablado por aquí, uno de tantos grupos interesantes que vienen desde Murcia en los últimos años. Aunque su formación es nueva, sus integrantes ya llevan tiempo en la música, y eso se nota en su disco y en directo. Aunque suenan mejor en sala y a pesar de que el escenario de la piscina no tenía la potencia del principal, estuvieron atinados con el ruidismo de su rock americano. Un concierto vibrante en el que algunos aprovecharon para empezar a remojarse en la piscina, como hicieron algunos miembros del propio grupo, después de lograr despojarse de los pantalones. (7,2)

Flyingpigmatanza

Y después de las turbulencias sonoras de antes de comer, un poco de pop rock más clasicista para después de comer, con su dosis de piano y trompeta. Suavecito para hacer la digestión y los primeros bailes de la tarde. Tuvieron la culpa, entre otros, esa funky línea de bajo de ‘Love is in the Air’ a la que le cambiaron la letra para pasarla por el filtro transtropical, hablando sobre los grupos de la jornada y el evento en general. Su estilo no es el cañero de los dos conjuntos murcianos que tocaron antes, pero cumplieron para algunos con esa premisa de pop rock clasicista para empezar a menear el bullate vespertinamente. (6,5)

publico

Trash Kit

El festival ha seguido apostando por nombres internacionales que le den más caché al evento, y dentro de esa filosofía, este año han participado las londinenses Trash Kit. Había llovido instantes antes de su actuación y estaba nublado, pero daba igual, sus sonido de herencia post-punk, y esos ritmos propios del indie anglosajón, con punteos sincopados, fueron suficiente para montar buenos bailes en las primeras filas. Su directo fue de menos a más, repasando el material de sus dos primeros discos; empezando por punteos y acabando por barridos más fluidos. Muy buenas vibraciones con unas de las formaciones ‘desconocidas’ del festival. (7,5)

trash-kit

Mdou Moctar

La de Mdou era una de las actuaciones más esperadas del festival. Y con razón. Gracias a la popularidad que el tishoumaren — o blues del desierto — ha tenido en los últimos años gracias a grupos como Tinariwen o Bombino, su actuación ya no se trataba de la de un desconocido, y fue uno de los más aclamados. De hecho puede que más de lo que se esperaran él y sus compañeros nigerianos; empezaron a tocar bastante serios, sin mediar palabra, pero poco tardaron en verse sus ronrisas de satisfacción al ver los bailes y casi pogos que se estaban montando delante del todo. Su blues tuareg casi parecía una música ritual con esos arpegios y riffs en bucle, sin púa, con la mano desnuda. De hecho tocaron pocos temas, pero bastante largos, dejando que los desarrollos se estiraran junto a los bailes de los asistentes, a veces entrando en trance. Un momento mágico y una sonora y merecidísima ovación. (8,7)

Rosvita

Una de las actuaciones más contundentes del día. Venían con nuevo disco bajo el brazo (Mítico Mítico) y entre estas y los temas de su dilatada trayectoria, fueron de lo mejor del festival. Aporreos de batería y algunos guitarrazos de psicodelia que no tendrían el mismo efecto sin ese teclado que le daba más melodía. Un concierto no sólo ruidoso, también bastante divertido gracias a sus ritmos y a las letras de historias de lo más hilarantes. Y por supuesto, a la trompeta. (7,7)

Nueva Vulcano

Si Mdou Moctar era quizá el nombre internacional más esperado, Nueva Vulcano eran lo propio con respecto a los artistas estatales de esta edición. Fueron la última confirmación y una de las más celebradas. Tanto por su trayectoria, en la que llevan más de diez años sumergidos en el mundillo underground, como por su — buen — nuevo disco: Novelería (BCore, 2015). Reminiscencias indierockeras y potencia post hardcoreta en la que fue sin duda la actuación más sonora junto con la de Rosvita. No hacía falta esperar a que sonaran canciones ya clásicas del grupo como ‘Te Debo un Baile’, los pogos tardaron poco en aparecer. Allí todos juntos, público y gente de otras bandas, sudando la camiseta en el último e intenso concierto de la jornada. Nueva Vulcano sabían que tocaba pisar el pedal y así lo hicieron. (7,8)

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