Tres grupos islandeses que no son ninguno de ÉSOS

Este fin de semana la franquicia de festivales All Tomorrow’s Parties (ATP), que como sabréis tiene escenario propio en el Primavera Sound desde hace años, estrena evento en una sede por lo menos inusual: la antigua base de la OTAN en Keflavík (Islandia), que teniendo en cuenta el extraño paisaje, es probablemente lo más parecido a celebrar un festival de música en la luna. Con Nick Cave and the Bad Seeds como cabeza de cartel y actuaciones tan interesantes como las de The Fall o Thee Oh Sees, es una nueva cita (después de la celebración del Sónar Reykjavík en febrero) para un país donde la música es un elemento esencial.

Esto, unido a la reciente publicación del interesantísimo Kveikur (el regreso de los Sígur Rós menos ombliguistas), nos proporciona una excusa como otra cualquiera para hablar de algunas bandas islandesas que están en el cartel y de las que no se habla tanto como de Jónsi y compañía, Björk o los propios múm (que también tocan allí). Bandas que, a ser posible, se alejen un poco del estereotipo comúnmente aceptado sobre la música de aquel país, de pop amable con toquecillos electrónicos, cuando no directamente abrazaballenas. Vamos con ellos.

kimono

Más allá de su apariencia de pueblo extenso y tranquilote, Reikiavik tiene una bulliciosa vida nocturna y una amplia tradición de música en directo, incluso en los locales más pequeños. De allí son kimono, trío de math rock que son de todo menos unos recién llegados: tienen ya cuatro discos publicados, han sufrido algún cambio de formación y han recibido ya el reconocimiento (relativo, como siempre en estos casos) de la crítica en su país. kimono (así, con minúscula) se formaron a partir de una banda instrumental de post-rock y la verdad es que se nota en los desarrollos de muchas de sus canciones, quizá especialmente en su primer disco, mineur aggressif, publicado en 2003.

La otra nota llamativa (más de uno dirá que para mal, yo digo que para bien) es la voz de su cantante Alison MacNeil (antes Alex), mucho más cálida de lo habitual (a mí me recuerda a veces a la de Paul Smith de Maxïmo Park) en un género que a veces puede resultar algo estomagante por su ensimismamiento. Su último disco publicado hasta la fecha es Easy Music for Difficult People, de 2009, probablemente su trabajo más accesible y el que supuso un cierto giro hacia canciones más directas y mejor formadas. Desde entonces parece que han hecho poco más que tocar con Damo Suzuki en octubre de 2012, pero afirman estar preparando un nuevo álbum para este año.

Escúchalos aquí.

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Æla

A ver si os pensabais que en Islandia no había post-punk. Pues claro que si, chatos, post-punk hay en todas partes y la epidemia de la década pasada sólo se ha calmado en apariencia. Los miembros de Æla (que por cierto significa “vómito”, un nombre mucho más punk que post) se conocieron hace diez años trabajando en un barco pesquero en el Atlántico Norte y juraron que si regresaban vivos montarían un grupo. El resultado de esa promesa fue un disco publicado en 2006 y llamado Sýnið tillitssemi, ég er frávik, que significa algo así como “Ten un poco de respeto, que soy una rareza” y se basaba en el ruido, el caos y la urgencia, combinados con una falta de pretensiones e incluso un cierto sentido del humor que resulta muy de agradecer.

Consiguieron trascender ligeramente sus fronteras en su momento y llegaron a girar por Francia y Reino Unido, pero el proyecto quedó algo estancado, al parecer por diversos motivos, desde las diferentes ubicaciones de algunos de sus miembros a la paternidad de otros. Pero ahora parece que se han dado las circunstancias para retomarlo donde lo dejaron y afirman que ese segundo disco que parecía que nunca iba a llegar está ya grabado y terminado. Su presencia en el ATP Keflavík parece confirmar que pronto podremos escuchar nuevo material suyo.

Escúchalos aquí.

HAM

Los islandeses son gente tan encantadora como peculiar, pero éstos son los que se llevan la palma del lote. Ninguno de los grupos de los que hablamos aquí son unos jovenzuelos debutantes y de hecho HAM son todos unos veteranos: su primer álbum, Hold, data nada menos que de 1988. Su segundo trabajo y probablemente el más popular, Buffalo Virgin, apareció un año después y se mantuvieron en activo hasta mediados de los noventa con una peculiar mezcla de sonidos contundentes que lo mismo los dejaba cerca del doom en algunas ocasiones que de registros más rockeros acelerados a lo Motörhead o incluso algo experimentales a lo Swans: de hecho, un ex miembro de la banda de Michael Gira ha trabajado como productor para ellos.

Son unos auténticos personajazos (prometieron reunirse cuando Rammstein tocara en Islandia pensando que nunca ocurriría… y como ocurrió en 2001 tuvieron que hacerlo) y, aunque cuentan con una fiel legión de seguidores (tampoco excesivamente numerosa), pueden ser un buen descubrimiento para el oyente medio, aunque sólo sea por echar un ojo a curiosidades como su versión del ‘Voulez-vous’ de ABBA. Los suecos son, de hecho, una de las influencias que citaron en una entrevista reciente, junto con los Carpenters, Suicide y Ennio Morricone. Y para rematar, su cantante Óttar Proppé ha sido elegido recientemente miembro del parlamento. Lo dicho: personajazos.

Escúchalos aquí.

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El festival todavía incluye algunas bandas nacionales más (incluidos los propios Dead Skeletons que no hace mucho os recomendaba Natxo Sobrado algún otro troll en su itinerario para el PS13), aunque quizá su sonido ya se encuentre más cerca del abrazaballenismo, como Amiina (formado por antiguos colaboradores de Sígur Rós), el cantautor Snorri Helgason o las niñas bonitas de la crítica musical del país el año pasado, Hjaltalín. Valgan estos nombres como meros ejemplos de un pequeño país extraordinariamente prolífico en lo musical, donde el hecho de que un chaval toque en una banda no es en absoluto infrecuente y eso se acaba traduciendo en una escena tan rica como la que veis.