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Triángulo de Amor Bizarro — Victoria mística: sí, sí, lo han vuelto a hacer

Su progresión ha sido tan meteórica y explosiva que ha puesto patas arriba todo el panorama de la música estatal. Ya sea a nivel de crítica, público, portadas, etc… Es complicado recordar un lanzamiento tan esperado en los últimos años, si exceptuamos a las vacas sagradas del indie patrio. Triángulo de Amor Bizarro han lanzado Victoria Mística hoy. Ya podéis poner esa cruz final en el calendario que llevabais mirando desde Dios sabe cuándo. Y es que aunque se sabía que este momento iba a llegar, el disco ha ido sufriendo varios atrasos, que no han hecho sino aumentar los espumarajos emitidos por cientos de bocas de fans enfervorizados.

TAB vuelve a exhibir vísceras

Recuerdo que me comentaba un conocido, durante el bestial concierto que TAB dieron para (casi) cerrar la edición del 2010 del Primavera Club que “éstos tocaron aquí hace dos años. Se les veía bien, pero algo impostados. Ahora que se lo han creído son unos bestias”. Comprended que no puedo afirmar que estas fuesen exactamente sus palabras, pero había mucho de cierto en el mensaje. Triángulo de Amor Bizarro eran grupo bien conocido y aplaudido a nivel local, pero les llevó algún tiempo hacerse con el resto del planeta. Ellos tenían su plan, y lo han llevado a cabo. Ahora no sólo juegan con los grandes, sino que los miran a la cara. Año santo fue tan escandalosamente aclamado que su tercer album se presentaba, en la práctica, bajo el síndrome del “segundo disco”. Morir o matar.

Matan. Y permitidme decir que sobre todo matan con las letras. Lo íbamos intuyendo ya, porque aunque hablemos de ansiedad por ver lo que deparaba Victoria mística, entre unas cosas y otras, Rodrigo, Isa, Rafael y Zipo ya han dejado ver el 50% del producto. Se intuían ciertos cambios en el camino trazado hasta ahora. Melodías menos contundentes, algo más cercanas al pop, que ya pueden entrar en unas etiquetas estilísticas que siempre habían estado más cercanas al noise-rock, al post-punk o por momentos al shoegaze. A cambio, se continúa con unas letras absolutamente devastadoras y apocalípticas. TAB nos exigen coger el machete y empezar a contar a culpables por víctimas. A poder ser, cortándoles la cabeza.

Vale, y ahora que habéis leído en cada rincón del planeta que TAB se pasaban al pop, olvidadlo. Al menos por un par de minutos. Los que dura “Robo tu tiempo”, uno de los primeros cortes que se dieron a conocer, y que abre esta Victoria Mística. Una brutalidad de ruido, de revolución, de “os vamos a machacar como no despertéis de una puta vez”. Algo así como la canción protesta de TAB, esa que nunca veremos. Se supone de dedicada a muchos de los que protagonizan nuestros telediarios, pero también a cada uno de los oyentes. Pues bien, ahora sí, rescatad lo del pop, y lo de las comparaciones con The Pains of Being Pure at Heart en el fantástico “Estrellas Místicas”. Sonido contundente, orgía de distorsión, es decir, las señas de siempre, pero con un punto más accesible. Un punto que le sienta de perlas.

Un rayo de luz. El rollo soleado de TAB

El primer tema inédito resulta ser “Enemigos del espíritu”, también entonado por la voz de Isa (no he hecho cuentas, pero la sensación es que la chica gana porcentaje de protagonismo con respecto a Rodrigo, cuando menos al principio). Algo más sucio, pero seguimos en los parámetros del noise-pop. Y es entonces cuando llega lo que no sé si se dirá todo el mundo, o es una paja mental del que aquí escribe. Llega “Un rayo de Sol”, uno de mis temas favoritos, y un corte que desprende aroma a Los Planetas como nunca lo hicieron los gallegos. Esto es así principalmente antes de ese corte protagonizado por unas percusiones y solo de guitarra que se te clavan como alfileres bajo las uñas. Guillotina. Y entonces surge en pánico, ya se nos hemos ventilado, sin respirar apenas, la mitad de Victoria Mística. Una desgracia, con lo rico que está.

“Delirio místico” resulta algo más desorientado, impresiona de tema ideal para directos, pero en el conjunto del disco quizás sea de las pocas canciones prescindibles, si es que esa palabra puede resultar justa. Es cierto que por fin ligan ambas voces de forma acertada, pero es que al llegar inmediatamente a “Ellas se burlaron de mi magia”, refuerzas la impresión de que el nivel general es mucho mayor. Ahogándose Rodrigo, obligándonos a callar. Él tiene ese plan, él marca el camino. Decide lo que le da la gana, no quiero esperar… no digas ni una palabra. Otro disparo con trabuco a la cara es “Lo hispano marcha — la banca paga”, no sea que se os ocurra coger aire entre tema y tema. De nuevo el incendio, la crítica, la farsa, el engaño en el que hemos caído hecho caos acústico. Bendito caos, si he de hundirme, que sea así.

8.9/10

Volvemos a los coros un poco menos ácidos con “De la mano de las almas oscuras”, que refresca la sensación que teníamos al principio de disco un poco más amable que lo pasado, y que se nos fue difuminando a medida que los decibelios nos recorrían la materia gris. Hemos acabado con “Clara”. Otra vez la puñetera brevedad del discurso. Esto es lo que tengo, es lo que te doy. Es bueno, lo sé, así que no pienso empezar a meter paja para que no rajéis del metraje. Nuestro calvario es que es tan bueno que es imposible no pensar que se nos ha escurrido entre las manos sin que nos hayamos dado ni cuenta. Y tras tan magnánima crítica (la que merece, ni más ni menos), los que hayáis leído hasta aquí, os encontraréis con un pero. El “síndrome del segundo disco” se ha superado, pero si esto va de comparar hermanos, parece que el mayor nos ha salido un pelín, un nada, una nimiedad, más estudioso. En todo caso, cualquiera que esté leyendo esto mataría porque TAB (o cualquier otra banda del Planeta Tierra), mantuviese este nivel medio.

TAB, ahí tenéis el mundo. Es vuestro.

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