Trioscapes — Digital Dream Sequence

Concebido inicialmente como un proyecto con fecha de caducidad cuyo objetivo era servir de homenaje a Mahavishnu Orchestra, Trioscapes pronto se convirtió en un ente con personalidad propia y dispuesto a situarse en la vanguardia del rock instrumental de este siglo. El trío formado por Dan Briggs al bajo, Walter Fancourt a los vientos y Matt Lynch a la batería mostró una increíble carta de presentación hace dos años con Separate Realities y vuelve este verano dispuesto a seguir creciendo.

Digital Dream Sequence ha salido esta misma semana a la venta a través de Metal Blade, el sello donde también figura el grupo a tiempo completo de Briggs, Between the Buried and Me; curiosamente, muchos de los seguidores más cortos de miras de esta firma se han lanzado a criticar los adelantos de este álbum en una evidente muestra de incapacidad para ver más allá de sus prejuicios sobre lo que debe ser editado en una discográfica centrada en el metal. Ya son ganas de poner estúpidos límites ante una propuesta que precisamente llega con ganas de desbordar el sonido a todos los niveles posibles.

Que viene la avalancha

Basta con ver un vídeo Trioscapes interpretando cualquiera de sus canciones para ver el nivel de precisión al que trabajan los integrantes de este trío. Briggs se encarga de hacer que en ningún momento echemos en falta una guitarra en la mezcla, Fancourt es una explosión constante con el saxofón tenor y un agradable líder con la flauta, y Lynch es una verdadera máquina de clavar ritmos a la batería.

A nivel técnico van más que sobrados, eso ya nos quedó claro con su álbum debut, pero esta vez aprovechan la oportunidad para lucir algo más que músculo en la ejecución: Separate Realities es mucho más consistente como disco que su predecesor, mostrando más cohesión entre sus partes y un objetivo mucho más definido detrás de cada progresión o de cada arranque jazz.

En el elepé encontramos momentos capaces de rivalizar con las más excesivas demostraciones de pericia de The Mars Volta que se alternan con líneas que bien podrían haber firmado Jethro Tull, con potentes oleadas de riffs que para sí quisieran muchos de sus compañeros en Metal Blade e incluso con derivaciones space rock que se atreven a explorar constelaciones completamente nuevas para el género.

Difícil ponerle pegas, incluso cuando nuestros oídos puedan encontrarse cerca del punto de saturación ante la avalancha de notas que nos golpea de manera casi constante. Ayuda a que no resulte completamente abrumador el buen trabajo en la producción sonora, calibrada al milímetro para que semejante tormenta no se convierta en una bola de ruido imposible de digerir.

8.8/10

Queda claro escuchando Digital Dream Sequence que, tras dos años conviviendo musicalmente, Trioscapes han sido capaces de construir un sonido más propio, con más personalidad y que sin embargo no pierde ese virtuosismo a prueba de bombas que nos convenció a todos en su estreno. Imposible resistirse a semejante derroche de talento instrumental, que define a un grupo llamado a dar muchas alegrías durante los próximos años.

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