Acabando prácticamente el año, podemos concluir que ha habido un balance positivo en el género metal, destacando por la aportación concreta del black metal que ha tenido un año exquisito. Nada que sorprenda especialmente, lleva tiempo siendo uno de los subgéneros dominantes de la rama extrema del metal, superando ampliamente a un death metal algo falto de pesos pesados, aunque no le ha faltado una sorpresa muy agradable. Esa sorpresa fueron Triumvir Foul con una demoledora demo y no han dejado que termine el año sin confirmar definitivamente su condición de promesa.

Con Triumvir Foul (Blood Harvest, 2015) el ahora trío se marca un debut abrasivo, asfixiante y lleno de enjundia. Un death metal muy oscuro, casi mugriento, pero que impacta cual ácido corrosivo. Un disco de riffs atronadores, de guitarras enfervorecidas cual enjambre, de buenas ideas construidas con mucho conocimiento y desarrollándolas como es debido. Un estreno más que a la altura de lo que habían mostrado con anterioridad y, aunque al fin y al cabo no deja de ser un proyecto aparte de gente de Ash Borer, aquí hay grupo más que interesante que tener en cuenta para el death metal. Por eso mismo esperamos que su trayectoria siga brindándonos alegrías como esta.

Nota

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