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Tu banda de Punk favorita nunca será tan guay como Turbonegro

“No me fió de nadie a quién no le guste Turbonegro”. Sabias palabras soltadas en medio de una conversación tuitera cualquiera por un usuario de quien no me esperaba que le fuera a gustar el grupo. Pero a tanto llega la grandeza del grupo. Gustan a propios y a extraños, a punkarras de corazón o a cualquiera que sepa disfrutar del Rock. Porque habrá mil y un grupo más trascendentales, importantes, mejores o icónicos que los noruegos, pero Turbonegro son y serán la banda más guay que ha dado nunca el Punk.

Hasta los también noruegos Kvelertak han visto que el camino a la gloria pasa por la vía de Turbonegro de traer el molonismo en su máxima expresión a todo lo que toques. Porque si algo ha caracterizado la mejor época de la banda de Oslo ha sido la capacidad de reventar el molonimetro. Y el secreto no es otro que disfrutar a tope y divertirse tocando, diversión que se transmite a su música y nos hace gozar como locos.

Claro que tener un guitarrista como Euroboy (Knut Schreiner), capaz de parir riffs energéticos y tremendos por doquier con la misma capacidad que muchos se hurgan la nariz, ayuda bastante más de lo que parece. Más delgado que su propia guitarra, normalmente ataviado con una gorra de aviador, ropa vaquera y algo de maquillaje para personificar su estilo tocando, muy deudor del Punk Rock pero también bebiendo del Glam Rock setentero.

El camino a la gloria pasa por la vía de Turbonegro de traer el molonismo en su máxima expresión a todo lo que toques

No obstante, el alma mater de este grupo ha sido y será Hans Erik Dyvik Husby, más conocido como Hank von Helvete. Casi en el extremo opuesto que Euroboy, con unos cuantos kilos más encima, vestido de manera estrafalaria o desnudo de cintura para arriba (quién dijo complejos) y con Corpse Paint adornando su cara, no estamos hablando de un frontman cualquiera, sino del carisma hecho persona. Basta ver algunas actuaciones antiguas suyas por Internet para verle hacer todo un derroche de presencia y personalidad, o simplemente colocarse bengalas en el culo minutos antes de cantar sobre erecciones. Su ausencia de la banda aun sigue doliendo.

La carrera de Turbonegro no ha sido constante, ya que cuenta con un evidente pico de calidad al que luego le sucedió una consecuente pérdida de frescura y de calidad en sus últimos trabajos entregados hasta la fecha. Sin embargo, la época más gloriosa de este grupo ya vale más que la carrera de muchos. Ya en su debut empezaron a mostrar maneras y buen hacer, aunque faltaran tanto Euroboy como Hank von Helvete, pero puesto en perspectiva Hot Cars and Spent Contraceptives (1992, Big Ball Records) queda más como un álbum normal (aunque bueno) de Hardcore Punk.

Ass Cobra, un disco que aprovechaba el espíritu de The Stooges, Ramones, The Dictators y algo del Glam de New York Dolls, pasando a la historia a base de jitazos

No se tuvo que esperar a la llegada de Euroboy en 1996 para demostrar que estaba destinada a llegar lejos. Ese mismo año, antes de su fichaje, salió a la venta Ass Cobra (1996, Amphetamine Reptile Records), un álbum donde alrededor de la magnética voz de van Helvete se hilaban los poderosos y fabulosos guitarrazos de Pål Pot Pamparius (Pål Bøttger Kjærnes), Rune Rebellion (Rune Grønn) y Bingo (Bengt Calmeyer). Así dieron a luz un disco que aprovechaba el espíritu de The Stooges, Ramones, The Dictators y algo del Glam del que hacían gala New York Dolls, pasando a la historia con jitazos de la talla de ‘Bad Mongo’, ‘Deathtime’ y la inmortal ‘I Got Erection’.

Pero si hay que hablar de Turbonegro con propiedad, toca hablar de El Disco con mayúsculas, y ese no es otro Apocalypse Dudes (1998, Virgin Records). El grupo se encontraba en una situación tan delicada, sobre todo por la adicción a la heroína de von Helvete, va antes de sacar el disco que tras publicarlo se separaron. Sin embargo, el caprichoso destino hizo que la popularidad del grupo despegara como un cohete gracias a este disco. Y este es uno de esos casos en los que la repercusión de un disco hace justicia a la calidad de este, porque estamos ante un trabajo brillantísimo, lleno de adrenalina, potencia y muy eléctrico, con un cancionero espectacular y más que envidiable. Es ponerlo, que suenen ‘The Age Of Pamparius’, ‘Get It On’, ‘Rock Against Ass’, ‘Prince of the Rodeo’ y el resto de temazos y es imposible estarse quieto. El cuerpo te pide agitarte como un loco con esos guitarrazos y no te puedes negar.

El caso de Apocalypse Dudes, que puso en alza la popularidad del grupo, es uno de esos casos en los que la repercusión de un disco hace justicia a la calidad de éste

Nunca llegaron a igual tal despliegue de energía tan sobresaliente. Por supuesto luego nos ofrecieron dos divertidísimos y notables esfuerzos después de ese. Con el primer disco tras su regreso en 2002, Scandinavian Leather (2003, Burning Heart Records), mantuvieron bastante bien el tipo, y en Party Animals (2005, Burning Heart Records) hay algunos de los mejores jitazos de los noruegos como ‘All My Friends Are Dead’, pero se empezó a vislumbrar que la fórmula no iba durar eternamente.

Y así fue, Retox (2007, Scandinavian Leather Recordings) fue un esfuerzo bastante pobre en la carrera de Turbonegro. Luego llegaron las numerosas bajas en la agrupación, entre ellas la de Hank von Helvete, dejándolo tan tocado que se volvieron a separar en 2010. Volvieron en 2011 con nuevo vocalista, Tony Sylvester, y trajeron un nuevo álbum, Sexual Harassment (2012, Scandinavian Leather Recordings), pero no remontaron el batacazo de Retox y su nuevo vocalista, aunque en pricipio más apropiado para una banda punk, no supo ocupar el hueco de su predecesor.

La progresiva pérdida del espíritu de sus mejores días y un estancamiento de su fórmula impidieron hacer más gloriosa la leyenda de Turbonegro

Así, sólo una progresiva pérdida del espíritu de sus mejores días y un estancamiento de su fórmula impidieron hacer más gloriosa la leyenda de Turbonegro. Pero ya conocemos miles de casos de bandas que han vivido de hacer siempre lo mismo y han terminado oscilando desde la caída hasta los regresos dignos sin necesidad de renovar su fórmula. Podría pasarle a ellos, pero muchas cosas tendrían que cambiar. Lo que nunca cambiará es el glorioso legado de su mejor época. Que los tropiezos no os empañen la vista, aún podéis disfrutar de sus discos porque su frescura y energía nunca perecerá. Así que ya sabéis, si encontráis a alguien que sea hater de Turbonegro, huid lejos mientras podáis. Esa persona esta perdida.

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