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Two Gallants — We Are Undone

Al igual que en el fútbol, que cuando una alineación está dando resultados no se hacen cambios, en la música lo mismo; en muchas ocasiones seguir por el mismo sendero suele dar buenos resultados. Claro que todo tiene sus límites y algunas fórmulas pueden acabar más aborrecidas que las excusas de la herencia recibida. Y hay algunas ocasiones en las que los artistas intentan dar un giro de timón antes de tiempo. En el caso de los norteamericanos Two Gallants, poco a poco han ido cambiando su esquema musical, pasando de un folk rock con ramalazos de dramáticos desarrollos a un toque más indie rocker. Su quinto disco, We Are Undone (ATO, 2015), que ha sido publicado a principios de mes, certifica de una forma más explícita ese cambio. ¿Necesario? He ahí el quid de la cuestión.

https://www.youtube.com/embed/fViJR244URg

Two Gallants eran esa pareja de tristones que componían canciones para perdedores, temas que morían en mares de lágrimas mientras que se marcaban sollozos desgarradores a base de guitarrazo limpio, lo cual impregnaba de más dramatismo sus historias. Esa combinación de temas bastante largos de aire loser con canciones más explícitamente folkie les hacía ganar una simpatía especial. Pero con el paso de los años han ido alejándose de esos postulados, y We Are Undone, su quinto LP, es el que menos tiene que ver con aquélla época. Ahora se han pasado definitivamente a lo eléctrico, con reminiscencias a un rock más clasicista y a la vertiente independiente que tradicionalmente ha gobernado su país.

En este álbum ya no tenemos ni la sensibilidad de canciones que te desarmaban como la gloriosa ‘The Prodigal Son’ o esa rabia desoladora de ‘The Train That Stole My Man’. Por no tener, en este nuevo trabajo el dúo se ha olvidado incluso de la armónica, uno de los puntos fuertes del proyecto. A pesar de estas dos apocalípticas líneas, el disco aún tiene flancos en los que pelear. De hecho, el arranque es bueno, con la mejor canción del álbum, la que da título al disco, y canciones en las que se gustan con la pedalera como en ‘Fools Like Us’. Lo que no se discute es que Adam Haworth es un excelente guitarrista y en toda publicación ha dejado pruebas fehacientes de ello, sin ocultar su gusto por el guitarrazo ensordecedor y los punteos para venirse arriba. Pero de acompañarlos con la armónica o envolverlos en melodramáticos desarrollos, cada vez los están ejecutando con menos detalles, por lo que al final se está volviendo bastante monótono, que es lo que pasa tras el buen arranque. Es una mierda, pero las propuestas ganadoras también se gastan. Y más si bajas el pistón en tus puntos fuertes.

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6.4/10

Aunque hay momentos para el piano, como en ‘Invitation To a Funeral’ para seguir con ese toque clasicista, después el disco empieza a bajar los decibelios, como queriendo equilibrar esa faceta de más furia recuperando el sentimiento de antaño, pero el resultado es más bien modesto. Quizá en los dos temas finales, donde resurgen con la ferocidad de ‘Murder The Season / The Age Nocturne’ y las secciones de piano de ‘There’s So Much I Don’t Know’, recuerdan a sus mejores tiempos, pero sólo pasajeramente. En cualquier caso, también se podría analizar ahora a Two Gallants desde otra perspectiva, la de un grupo más aguerrido y que no quiere saber nada de ese folk que te dejaba con mal cuerpo. Por ese lado, las canciones de más peso, algunas, siguen dando el cayo; pero ya no se trataría de un proyecto tan elocuente. Además, en las que bajan el tempo, donde antes sacaban la jodienda del interior, ya no hay drama. Así pues, We Are Undone acaba siendo un disco irregular, con temas puntuales que suenan bien, pero el disco en conjunto adolece de esa sensación quebradiza y dramática que caracterizaba al dúo. Su buque insignia.

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