Ty Segall y los clavos ardiendo [Especial Primavera Sound 2014]

Sorprendente o no (!), para un selecto grupo de editores de Hipersónica — si es que tal cosa existe — , el próximo Primavera Sound tiene una razón de ser y un nombre subrayado con cuatro rotuladores de colores a cada cual más brillante: Ty Segall. Acompañado por su círculo de habituales sospechosos o no, la trayectoria reciente de Segall, adorada por múltiples virtudes en este blog, se coloca al frente del cartel más plomizo que se recuerda en el festival en las últimas ediciones. Allí donde se acaba la imaginación y la inspiración reluce el nombre de Ty Segall, parada prácticamente obligada para todos aquellos que quieran o bien proyectar el hype/mito hasta el infinito o bien hundirlo en la miseria y certificar que, en efecto, como todo el mundo sospechaba, nuestro criterio hace tiempo que voló del nido para estrellarse en el suelo. A unos y otros Ty Segall os convoca.

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Razones hay variadas. La última y más sorprendente es su último single, del que por el momento sabemos poco más al margen de un difuso EP titulado homónimamente, Feel (2014, Drag City). ‘Feel’ es de nuevo Ty Segall borrando de su nombre cualquier otra calificación — ni Fuzz, ni Band, ni Mikal Cronin, ni otros dos millones de colaboraciones con artistas amigos — y acudiendo al Garage Rock cada día menos deudor de sus primeros discos. Ni falta que hace: ‘Feel’ también es Segall dejando aparcado momentáneamente, como ya sospechábamos todos, su vertiente cantautor con guitarra acústica colgada al cuello que tan bien le funcionó en Sleeper. Es un predecible hasta luego en favor de el ritmo primitivo de ‘Feel’, que aúna a un mismo tiempo el gusto por la afinación grave de Tommy Iommi — Fuzz otra vez — y la demencia sonora, alucinada y violenta, de The Stooges.

Un breve resumen de Ty Segall

Sí amigos, estamos de nuevo alucinados con Ty Segall porque a algún clavo ardiendo debemos aferrarnos en esta vida. Llegados a este punto se antoja necesario resumir brevemente los puntos calientes de la discografía de Segall y lo que podremos encontrar quienes acudamos a su concierto la próxima semana.

  • Melted (2010, Goner) y Goodbye Bread (2011, Drag City): el punto de inflexión, la viga sobre la que giran sus trabajos posteriores. Segall ya había publicado varios discos más que reconocibles y destacables dentro de la escena Garage Rock de San Francisco — Horn The Unicorn (2007, WM) y Lemons (2009, WM), por ejemplo — , pero no es hasta Melted cuando su figura torna en algo-más que lo habitualmente reseñado en dicho ambiente. A mitad de camino entre la psicodelia torcida de los sesenta y el Garage Rock contemporáneo, veloz y pausado, en función del momento, cargado de fuzz y al mismo tiempo acústico, tanto Melted como Goodbye Bread despiden al Segall más canónico, por definirlo de algún modo, en su propia cima. Dentro de ese esquema no podía llegar más alto.

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  • Hair (2012, Drag City): convencido de ello y antes de publicar Twins (2012, Drag City), más en la onda de los discos anteriormente comentados pero desde mi punto de vista un peldaño por debajo, Segall se embarcó junto a Tim Presley, White Fence, en una apoteósica aventura que les llevaría de querer grabar un split a Hair, un disco modelado por sus cuatro manos, a un mismo tiempo, redentor y fabuloso. Hair va sobre balances: el que Segall ofrece a la mente dispersa de Presley y el que el sonido campestre de White Fence regala al talento natural de Segall. El resultado es un disco que a ratos parece sacado de lo mejor de los sesenta y que, pese a todo, suena de plena actualidad. Hair se pasa en un suspiro. Y ahí sigue: inmaculado.

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  • Slaughterhouse (2012, In The Red) y Fuzz (2013, In The Red): el lado oscuro de la fuerza. Hacia ahí parece caminar Segall cada vez que se acerca a In The Red Records. Hasta el momento, sus dos excursiones al sello norteamericano se han saldado con Slaughterhouse y Fuzz, dos de los discos favoritos, consecutivamente, por casi todos los redactores de Hipersónica. El primero es la sublimación del Garage Punk de temporada: guitarras monstruosas, miedo irreverente y velocidad, adrenalina y oscuridad, violencia controlada y juventud en un mismo pack. Hace dos años le otorgué una nota muy por debajo de la que le regalaría hoy: nunca por debajo del pero qué barbaridad. Un año más tarde Segall se llevó Slaughterhouse a un formato más corto y psicodélico. También más libre: Fuzz, mejor disco del año anterior según este blog, es una jam session constante y pura imaginación. Ojalá sus canciones caigan en el concierto.

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  • Sleeper (2013, Drag City): no constaba demasiado imaginarle en estas coordenadas pero, pese a ello, la sorpresa fue mayúscula. Porque Segall consiguió saltar del Garage y del fuzz trotón al Folk de tinte intimista, con homenajes velados a Marc Bolan aquí y allá, sin que las costuras se rompieran. La razón quizá subyacera en la reciente pérdida de su padre, pero, sea como fuera, Sleeper logró proyectar otro hilo en el futuro de Segall. En directo puede no ser tan interesante, especialmente en proporción a su repertorio más lleno de algarabía y celebración, pero en otras circunstancias también podría funcionar. No en vano, las canciones escondidas en una joya que tan a la sombra pasó los resúmenes del año dan para cualquier situación.

https://www.youtube.com/embed/zcawb3NMcAc

El lugar y los solapamientos

¿Cuándo y cómo? El sábado 31 de mayo en el escenario Pitchfork — bastante ideal para sus características adopte el formato que adopte esa noche — a la 1.30 AM. El lugar y la hora son inmejorables. ¿La competencia? Por un lado tenemos a Helen Love y Mattis With en el escenario Vice y Bowers & Wilkins + Boiler Room. Y por otro, el plato fuerte que os debería hacer replantearos esta recomendación: Mogwai, en el escenario ATP — si continúa donde el año pasado, muy lejos, #EscenarioCalahorra — media hora antes. Son incompatibles, ni os planteéis ver a ambos un rato y otro rato porque os perderéis a los dos. Es una lástima porque Mogwai en directo son muy buenos, pero, la verdad, en pleno 2014 deberíais acudir a Segall.

Es su momento. Es el momento. Antes era demasiado pronto. Después… Bueno, ojalá siga siendo el momento. Pero la inspiración vuela, y más en su género y en compositores como él, así que la recomendación de Hipersónica — Soluciones Para Todos — es que no os permitáis lamentos futuros. O mejor aún: no dejéis pasar la oportunidad de mandarnos por enésima vez a tomar viento fresco en caso de que e concierto de Segall, aunque improbable, torne en fracaso. Aunque en el fondo será un poco culpa vuestra. Ty Segall ya lo canta: it’s all about feel, feeeeel, feeeeeeeeel.

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