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Tzusing — A Name Out Of Place Pt. II


Hace tiempo que no hablamos por aquí del magnífico sello que dirige Ron Morelli, Long Island Electrical Systems, más conocido como L.I.E.S. Cada curso nos deja varias perlas dignas de contemplar con especial fascinación por su sonido muchas veces vanguardístico, por experimentar en los límites de géneros conocidos o por intentar hacerlos avanzar. Y uno de los lanzamientos punteros de este año es el de A Name Out of Places Pt. II (L.I.E.S., 2015), la continuación del epé de mismo nombre que publicó el año pasado el malayo Tzusing. Si te gusta el volumen muy alto, considera bajarlo para no demoler la pared.

En su anterior epé ya se palpaba bastante agresividad, pero había vocales que le quitaban parte de crudeza al asunto. Esta vez, el techno industrial y el acid guarrote son los absolutos dueños del territorio. Pero cabe destacar que no se trata de las ‘típicas’ estructuras que están más que vistas en este ámbito, y ahí radica la joya de este EP, aparte de lo bueno de los temas, claro. Aunque hay algún discurso más canónico, el enfoque, tanto en ese pasaje como en el resto de la referencia es una bendición. Seguramente hacía tiempo que no escuchábamos producciones industriales tan delirantes y desbocadas, reminiscencias ácidas incluidas.

Respeto a los clásicos y buena experimentación

Porque delirante sea quizá la palabra que defina completamente este conjunto de cuatro temas. Cortes como ‘Frankincense and Myrrh’ te ponen la cara del revés, justamente como pasa con los despiadados zarpazos ácidos de ‘O.D.D.’, un terreno inhóspito que no está recomendado para gente de oídos sensibles. Es como entrar en una dimensión de locura donde sólo hay sonidos brutotes, bombos orgánicos y máquinas echando humo, al borde de explotar.

8/10

Pero desde luego, el pepino incontestable, ese que es canónico — pero qué gustazo, joder — y que representa una de las bombas de este año, es el tema que abre el EP, ‘4 Floors of Whores’. Te da la bienvenida apuntándote a bocajarro para abrirte la tapa de los sesos con techno imperial, sin renunciar a pequeños retorcimientos para evadir esa sensación de purismo. Una auténtica producción de techno industrial y acid que por estas características sólo podía pertenecer a la prolífica casa L.I.E.S. Parece que por fin podemos cerrar la cuadratura del círculo troll: el post-punk de Kiribati, la psicodelia de Armenia y al fin el techno malayo, aunque Tzusing esté afincado en la ciudad china de Shangai. Y ahora de nuevo a poner el primer corte y a disfrutar de esta violación.

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