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U2 — Songs Of Innocence

O los amas o los odias. Con U2 ya no parecen existir los términos medios. No hay tonos grises para ellos, por mucho que hayan sido una constante en las portadas de sus últimos discos desde All That You Can’t Leave Behind.

Y Songs Of Innocence no ha sido menos. Al menos en esa versión digital de un white label que nos han querido “vender” en el lote. Luego, ya veremos con que nos deleitan la vista en la versión física del disco, el 14 de octubre.

Pero, aunque la portada venga en tonos blancos y negros, el tono que predomina en el futuro de los irlandeses es más bien el segundo. Aún hoy, a una semana del “lanzamiento” de Songs Of Innocence, muchos no comprendemos como Bono y los suyos se han dejado meter en este berenjenal por Guy Oseary, el nuevo manager de la banda, que además es el mismo que ha acompañado a Madonna en sus últimas (des)venturas.

El trato conseguido por este as de los negocios, le ha reportado a la banda unos 70 milloncejos de dólares de nada, por el privilegio de la exclusividad temporal para iTunes y los derechos para el uso de imagen, más otros 50 más que se ha embolsado su discográfica, sacados directamente de las arcas de Apple.

Bono, The Edge, Larry Mullen Jr, y Adam Clayton ya tienen para seguir tirando otra temporada, y si les queda calderilla ya irán haciendo alguna que otra obra benéfica por el camino. Pero, si algo llama la atención, no es la millonaria jugada perpetrada por los Oseary’s Eleven. Lo que realmente choca es cómo U2 parecen haber en busca del odio de todo el mundo. Sin dejarse absolutamente a nadie por el camino.

U2: en busca del odio perdido

De todos es sabido que U2 llevan consigo igual número de fans que de haters. Bono ya se ha encargado de eso, con su personal forma de comportarse como una ONG, en muchos casos, de lo más hipócrita, pero una ONG al fin y al cabo. Pero, al igual que U2 son una de las bandas de rock con más detractores, lo es la marca de la manzana mordida. Medio mundo androide tiene un odio visceral a todo lo que representa la filosofía de Apple. Sólo hay que ir sumando uno más uno.

Para colmo de males, la estrategia de regalar el disco de una de las bandas que todavía vende cantidades considerables de copias de sus discos, les consigue también el odio de distribuidores de la talla de Amazon y de la industria discográfica, que, como cuando Radiohead hizo su jugada con In Rainbows, ya comienza a alzar la voz diciendo que la estrategia de U2 y Apple devalúa la música.

En este punto no seré yo el que esté de acuerdo: si muchos se han negado a descargar el disco o simplemente se han limitado a preguntarse quién coño son U2 y quién les ha dado permiso para entrar en sus móviles, es más bien por ese odio visceral hacia Bono y hacia Apple, más que por el hecho de haber sido obsequiados con un disco no deseado. Y no, a la música hoy por hoy, la devalúan actitudes como la de la industria, anquilosada en un sistema anacrónico que ya no funciona, por mucho que no lo quieran ver.

Es más, cuando el 14 de octubre se ponga a la venta Songs Of Innocence de forma convencional, serán los mismos miles de fans de siempre los que estén en las tiendas de discos haciéndose con su correspondiente copia, y nada habrá cambiado en el panorama de las ventas de música porque Bono y compañía hayan regalado sus nuevas canciones. El argumento de que los no usuarios de iTunes son discriminados por no poder hacerse con el disco es una enorme falacia. No hay nada más simple que copiar el disco de alguien que si lo sea (no tengo claro si está disponible para cuentas creadas ex profeso), aunque el disco, además, estará ahí para todo el que lo quiera previo pago de su importe en sólo unos días, y, si se es muy impaciente, como siempre, está las descargas “en la sombra”.

Problemas, problemas, problemas…

Sea como fuere, con esta enorme maniobra de marketing, U2 sólo consiguen fragmentar más aún a un público que ya hace tiempo que no está con ellos. Sus incondicionales siguen defendiéndolos a capa y espada, si, pero son ya muchos los que han agotado su paciencia esperando una milagrosa bajada de los altares del santo Bono con un puñado de canciones a la altura de The Joshua Tree o, por qué no, de Achtung Baby. Y, mientras, los fans que militan en la “diabólica” secta de los antiApple, cuya fe en U2 aún no ha flaqueado, han encontrado un motivo para alinearse en contra de Songs Of Innocence y quizás incluso hasta en contra de su idolatrada banda.

Pero no acaban ahí los problemas de los irlandeses. Como venimos diciendo desde hace tiempo, la banda parece completamente perdida. Son ya demasiadas tentativas de lanzar un nuevo trabajo, que, tras el fracaso estrepitoso de No Line On The Horizon (A Favor), que no agradó ni a la mayoría de fans ni a la crítica, parece acobardada ante la temible idea de haber alcanzado ya la más absoluta de las irrelevancias.

No acaban ahí los problemas de los irlandeses. La banda parece completamente perdida y acobardada ante la temible idea de haber alcanzado ya la más absoluta de las irrelevancias.

Cambios de manager, dejando atrás a Paul McGuinness, el hombre de confianza de toda la vida para U2, cambios de productor, discos que se han quedado a las puertas de ser publicados, com Songs Of Ascent, por culpa de quién haya sido, hacen temer el peor de los destinos para ellos.

Y mientras ahí nos llegan parte de las canciones que se descartaron una vez, y parte de material completamente nuevo o que no ha llegado a exponerse a la “prueba del algodón” ante un manager ávido de más dinero. Canciones a las que han metido mano productores del pelaje de Paul ‘Adele’ Epworth o Ryan ‘OneRepublic’ Tedder, bajo la atenta mirada de Danger Mouse, con quien también ha habido rifirrafes y a quien no se ha permitido dar su toque final en todos los cortes del disco. Y es una pena, porque lo más salvable de Songs Of Innocence viene con su sello.

Songs Of Innocence: a caballo regalado…

Así que, tras coger nuestro regalo, toca mirarle el dentado. Y resulta que el dentado de Songs Of Innocence si, llega con menos caries que No Line On The Horizon (En Contra), pero tampoco llega con la pulcritud que cinco años de tratamiento hacían esperar. Los once dientes que componen la dentadura de este particular caballo, son tan desiguales como cabría esperar de una banda perdida, que se ha dedicado a dar palos de ciego como ‘Invisible’ u ‘Ordinary Love’.

No lo negaremos: haberse deshecho de Brian Eno y Daniel Lanois es todo un acierto que ha dado nuevos aires a la música de U2, pero, que nadie espere milagros de Danger Mouse; esos parece que se agotaron con El Camino de The Black Keys. Al final en Songs Of Innocence termina saliendo el sabor a los U2 más rancios, que hace preguntarse cómo un banda capaz de haber dado al mundo discos como Achtung Baby o el infravalorado Pop, no es capaz ahora, no de reinventarse o de revolucionar absolutamente nada, sino de ponerse a la altura de los tiempos que corren en lugar de volver a darnos una y otra vez la misma balada de mechero.

Porque, en este decimotercer trabajo de los irlandeses, además de sonar a más de lo de siempre, se nota a la legua que todo el mundo a metido mano y que se ha tratado de enmendar material que, en otros tiempos hubiera ido directamente a la papelera.

Pero en Songs Of Innocence hay cosas que agradecer, por supuesto. De entrada, es un disco fresco que mantiene el tipo a lo largo de toda su escucha. No suena tan forzado como los últimos trabajos de la banda en los que han andado metidos Eno y Lanois. Los temas, más cortos y menos atmosféricos (supongamos que gracias a Danger Mouse) ganan puntos sobre prácticamente cualquier corte de NLOTH, y su duración parece más o menos la justa.

Las guitarras han cobrado importancia, y mantienen el toque característico de la banda, aunque evidentemente, con la tranquilidad que va dando la edad: ya no podemos esperar un Boy o un War, claro. Y las baladas de mechero, las de Bono pidiéndonos el SMS para la caridad, se han reducido a las justas, sólo tres intentos de tocar la fibra sensible son todo un logro en un disco de U2, sobre todo teniendo en cuenta que ‘One’, ‘All I Want Is You’ o ’With Or Without You’,son cosa del pasado.

Songs Of Innocence es un disco fresco que mantiene el tipo a lo largo de toda su escucha. No suena tan forzado como los últimos trabajos de la banda en los que han andado metidos Eno y Lanois.

De hecho, todos parecen estar de acuerdo en que el mejor corte de Songs Of Innocence es ‘Song For Someone’, una balada dedicada a la mujer de Bono que parece ser la destinada a pedir esos móviles en alto en los estadios, como no podía ser de otra forma estando su producción firmada por Ryan Tedder. Yo en cambio, de esas baladas, me quedo con las producidas por Danger Mpouse. Al americano sólo le han dejado ser él mismo en los tres temas finales del disco y, si bien ‘Sleep Like A Baby Tonight’ entra entre las temas lentos más estereotípicos de U2, el dramatismo y el papelón de Lykke Li en ‘The Troubles’, cierran el disco poniendo el listón demasiado alto para ese hipotético Songs Of Experience del que no se para de hablar en los mentideros de la red.

Tampoco puedo ocultar mi entusiasmo únicamente por el corte que lo precede, ‘This Is Where You Can Reach Me Now’, la única canción del disco que me parece realmente original, y que merece estar en un nuevo trabajo (mayor) de la banda. Ahí si se nota plenamente el toque de Danger Mouse, con sus típicos teclados, y una batería más personal.

Every Breaking Wave’ si que representa todo lo que no queremos de una balada de U2, mientras que la apertura del disco, con ‘The Miracle (Of Joey Ramone)’, que sirve de single, parece querer decirnos que la cosa podría ir algo mejor que con los “uno, dos, tres, catorce” y los “ponerse las botas” de sus últimos discos, hasta que la cosa se desinfla en otro prescindible tema con el que perder toda esperanza.

Lo mismo ocurre con ‘California (There Is No End To Love)’, que parece algo diferente con su principio evocando a los Beach Boys de ‘Barbara Ann’ para convertirse en otro tema que ya les hemos escuchado mil veces: llámese ‘Beautiful Day’ o ‘Magnificent’.

Menos mal que la “U2 meet The Black Keys”, ‘Volcano’, ’Iris (Hold Me Close)’ o ‘Raised By Wolves’, con líneas de bajo más potentes, guitarras más agresivas y letras que recuerdan vagamente a los tiempos de War o Boy, nos dejan entrever algo de la vieja gloria de U2.

6.1/10

En definitiva, si hay que preguntarse si Songs Of Innocence mejora el panorama dejado por No Line On The Horizon, la respuesta es que si, sin duda, aunque poco para lo que se espera de una banda como U2. Como decía antes, no les pedimos que nos ofrezcan otro Achtung Baby; está claro que ya dieron lo mejor de sí mismos hace muchos años. Ahora sólo les pedimos que sean capaces de mantenerse con más dignidad.

Porque, mucho tienen que mejorar las cosas para que el próximo disco de U2 no los termine de sumir en la irrelevancia de una banda que, en los últimos años ha sonado más por las obras de beneficencia o por todos los intentos de lanzar disco, que por su música. Es una pena, pero hoy por hoy, estos U2 se ven adelantados por la derecha por más de una y de dos de esas bandas que los han tomado como modelo. Menos mal que nos quedan sus grandes discos para darle al play las veces que haga falta, porque lo que es el tren de la actualidad, a ellos se les ha escapado.

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