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Ultra Magnus & DJ Slam! — The Raw

El Hip Hop más generalista se ha dejado las ganas de vivir en casa en algún momento durante estas últimas décadas. Poco queda de aquellos inicios en los que nombres como Grandmaster Flash, Sugarhill Gang o Afrika Bambaataa querían lograr un nuevo estilo que heredase lo mejor de la música negra hasta el momento. El groove del Funk, la sensualidad del Soul y la liturgia del Blues y del Gospel. Hay que destruir la máquina de hacer todas las bases iguales.

No es matar al Hip Hop, para nada, ni una pataleta de todo lo nuevo es malo (ahí están Lil B, CunninLynguists, Ratking, Madlib y Freddie Gibbs, solo en 2014) y todo el pasado es maravilloso. El Hip Hop actual tiene un problema en las bases, con menor talento que antaño, quizá por lo habitual en estos casos: a mayor número de grupos y masificación el producto suele empeorarse, pierde la gracia y llega la queja generalizada hacia una escena que cada día tiene algo nuevo que contar. Siguen saliendo nombres interesantes que tiren del carro, por más que a veces se quiera ver todo negro. Lo llamativo de estos últimos años, es que estos han logrado llegar al mainstream.

¿Podría surgir un nuevo impulso como el G-Funk? Kendrick Lamar, Lupe Fiasco y compañía hacen ser positivos

Parece que hay cierto positivismo si vemos el recibimiento que están logrando Kendrick Lamar, Lupe Fiasco y demás compañía. Sus álbumes recientes son un buen ejemplo de cómo cuidar más a las bases y hacer que el álbum tenga mayor atractivo aparte del mensaje, que este se vea acompañado. ¿Podría surgir un nuevo impulso como el G-Funk de finales de los 80 e inicios de los 90? Hay ingredientes para confiar en ello. Sobre todo viendo quién está detrás de ellos y con quién se están juntando: Dr. Dre, George Clinton, Thundercat, Flying Lotus, S1, DJ Dahi…

No tiene sentido pedir que salga otro Grandmaster Flash y acabe troceando su música entre samples (Chic, Queen, Sugarhill Gang…), scratches y rupturas como en ‘The Adventures of Grandmaster Flash On The Wheels of Steel’, pero el mensaje tan simple de Spooine G que usó — “You say ‘one for the treble, two for the time’ / Come on, y’all, let’s rock this!” — sigue teniendo su gancho si alguien lo cuida bien, como acaba de hacer DJ Slam! junto a Ultra Magnus en The Raw (2015, Hand’Solo Records).

La pareja llega desde Canadá. DJ Slam! ya conoce bien este sector, solo que en la sombra, colaborando con Slaughterhouse, Kid Koala y Africa Bambaataa, entre otros. Y Ultra Magnus es… “un vagabundo borracho cuyo fracaso en la vida le ha llevado a convertirse en un rapero para disfrutar de un estilo de vida hedonista”, citando palabras de su sello.

Ellos han sabido mezclar muy bien en un mismo sitio distintas escenas e influencias del Hip Hop que demostraron funcionar de forma masiva. De la unión con el Rock de Run DMC a la contundencia reciente del ya clásico Boy in da Corner (2003, XL) de Dizzee Rascal. O la elegancia de los J Dilla, MF Doom, Guru y Common. Ultra Magnus es la metralleta que escupe rimas a alta velocidad y DJ Slam! le crea la cama para contraponer por momentos dureza y suavidad, guiños al Jazz o explosiones que podrían tirar estadios como ‘Damage’.

9/10

Abren con todo, con ‘The Raw’, y cierran con la balada, con ‘The Final Battle’, el momento mesiánico que no puede faltar en los últimos tiempos en este tipo de álbumes (Kanye West es el experto). Tienen talento de sobra para que un Lamar de turno les haga una buena llamada, se los lleve a su redil y mañana entren en la rueda que logre situar un trabajo como The Raw en lo más alto.

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