Un indio con bigote, un fantoche y varios genios: trece canciones para la noche de Halloween

Hay que ver como somos los españoles. Mientras que todo el mundo ya está preparándose para darlo todo en una de las noches más divertidas del año, en la piel de toro volvemos a retomar el estéril debate de si debemos celebrar o no una festividad que no nos pertenece, si debemos salir, beber, el rollo de siempre, bajo el pretexto de una fiesta que dicen nos han impuesto la dominación gringa, el Corte Inglés y el terrorífico gremio de vendedores de disfraces.

La cosa tiene guasa pues la aburrida peregrinación a los cementerios y la entrega de flores a nuestros difuntos también es una imposición, siendo ésta posterior a la anterior celebración del Samhain en el norte de nuestro país. En cualquier caso no hemos venido hoy a discutir de estas chorradas, Hipersónica se pone hoy el traje de luces de neón para que nos lo pasemos bien, para que movamos el esqueleto rodeados de zombies, pequeños Nicolases y Cristóbal Montoro, un tipo que, ahí donde lo veis, es un maldito cachondo.

Aquí tenéis trece razones para que no os quedéis en casa y queméis la noche de Halloween, para que cuando la mañana del día 1 de noviembre os llame vuestra madre para que vayáis al cementerio, en vuestra habitación haya esa atmósfera tan característica mezcla de sudor, alcohol y una resaca de tres pares de narices. Así tendréis excusa para quedaros durmiendo. Y si no os sirve al menos sabréis de verdad qué es eso de ser un muerto viviente.

Dentro playlist.

Unos piraos de la India — Golimar

Este tipo de listas suelen ser una retahíla de obviedades, medios copiándose los unos a los otros o fotocopiando el material de años pasados. En hipersónica seguimos yendo a nuestro aire, ignorando a Michael Jackson pero trayendo a su primo el de Calcuta, ese que persigue incautas jovencitas saliendo de una gruta. Chusca y chabacana es un rato esta ‘Golimar’, pero si no mueves el bullate con ella estás mucho más que muerto, probablemente alguien te habrá robado el alma.

Misfits — Die, Die My Darling

Como de muertos va la cosa nada mejor que recurrir a una banda de frankesteins andantes que desean la muerte a la mujer que quieren, probablemente, no para librarse de ella sino para tenerla a su lado durante toda la eternidad. Podría ser cualquiera, pero ésta canción en concreto de los legendarios Misfits es de esas que levantan a cualquier muerto. No Franco tú mejor no te levantes.

Salem — King Night

La noche de los muertos vivientes, la de todos los santos o la noche de las brujas. Dependiendo de a quién preguntes sobre Halloween cualquiera de éstas puede ser la definición que obtengas. En Salem, al noreste de Estados Unidos un día salieron de fiesta y la cosa se les fue de las manos, lo que empezó con una jarana acabó con varias pelirrojas ardiendo en una hoguera. Eran brujas decían algunos, mientras el único cuerdo lloraba pues nadie se atrevió a quemar a su suegra, la única mujer con berrugas en la nariz y pelos saliendo de dichas verrugas. Maldito fanatismo religioso.

Siniestro Total — Hoy voy a asesinarte

En Galicia también son muy de brujas aunque ahí no las matan a todas sino que les invitan a tomar bebidas espirituosas o se arrejuntan con ellas a contar historias sobre Manuel Fraga. Bueno, a Siniestro Total si les apetece matar de vez en cuanto y hay que entenderles, con tanto hippie, tanto señor bajito convertido en dictador y tanta mandanga de los demás y tan poco para ellos es normal que se nos pongan existenciales. La chica es una joyita en cualquier caso, pero lo de que sea una bruja no está muy claro. ¿No?

Panic at the disco — It’s Almost Halloween

Pánico en la discoteca, reíros pero no estamos hablando de Alcalá 20. Los gringos nos recuerdan que casi estamos en Halloween, que va siendo hora de decidir si nos vamos a disfrazar de la Pechotes, de pantalla de plasma o de pantalla de plasma mostrando a la Pechotes. Panic at the Disco son algo más clásicos dejando la irreverencia para nosotros, que a pesar de nuestra mojigatería en España también somos muy de desparrame.

B-Boy J — Fiesta Científica

La que se avecina es una de las noches más largas del año, una de esas noches en las que tenemos tiempos para todo: cenar, que nos siente mal la cena, beber, que nos siente mal lo bebido y fumar y que nos siente mal lo fumado. Cuentan que había un garito en la underground Zaragoza de los noventa donde ponían esta maravilla para resucitar a los muertos, para reventar la pista de baile a golpe de scratch y la afilada lengua de B-Boy J. Qué tiempos aquellos, en este Halloween es posible que os haga falta este extra de energía. Acordaos de lo que os digo.

Rob Zombie — Dragula

Y como la discoteca es un entorno donde el melenudo suele encontrase desubicado, aquí va un tema de esos de menear el cogote, hacer headbanging y beber birra a golpe de riff. En cualquier caso Rob Zombie engaña pues lo suyo también es bastante bailongo, gamberro con los toques electrónicos y festivo, muy festivo. Bastante más festivo que su carrera como director de cine, la cual se tambalea como el novio de Alaska.

Alaska y Dinarama — Mi novio es un zombie

Vale, prometimos huir de lo obvio y no lo estamos cumpliendo. ¿Os pensabais que Hipersónica iba a publicar una lista sin incumplir sus propias normas? Ay, parece mentira que no nos conozcáis. En cualquier caso ésta de Alaska es un must, una canción que ha hecho bailotear a generaciones, de las viejas y de las nuevas (aunque la de pseudo mexicana sea una comunista). La presente es una canción que ya por aquel entonces profetizaba que Olvido iba a acabar con alguien como Mario Vaquerizo, un pálido tambaleante ansioso por comerse vuestro cerebro, a ver si con esas consigue alguno.

Faith No More — Crack Hitler

Faith No More marcándose un Godwin en uno de los mejores discos de la década de los noventa. Y encima lo hicieron lanzándonos como posesos a la pista de baile, confundiéndonos con esa mezcla entre riffs alternativosaqué y toques funkylones, con Mike Patton tan tétrico como siempre pero más socarrón que casi nunca. Un himno en el que la letra es lo de menos, como el español pero con muchísima más gracia. ¿Verdad señor con bigote?

Screamin’ Jay Hawkins — Little Demon

Verdad, dice Screamin’ Jay Hawkins, una de esas figuras sin igual, de esas nacidas tan antes de tiempo que ni el convertir en mito parecía estar inventado. Su catálogo toca todo lo tocable influenciando hasta a la Creedence como decía mi padre, fiel a su blues clásico pero con la excentricidad vocal y visual por bandera, con el esoterismo como punto de inspiración y el voodoo y sus demonios como cabeza de turco. Y cómo nos hacía bailar el condenado, ya me contaréis cuando deis al play.

Andrés Pajares — Drácula Yeyé

En España lo que se dice buen blues no hemos tenido demasiado más allá de don Javier Vargas, pero socarronería y ganas de reírnos de nosotros mismos tenemos bastantes. Prueba de ello es el pasmarote que tenemos como presidente o que Andrés Pajares sea uno de los actores más famosos de nuestra historia. Que sí, que fue un Drácula Yeyé, pero lo de sus jaleos familiares no lo compensa ni la presente genialidad. Al menos mientras bailemos borrachos no nos acordaremos de nada de esto.

The Cramps — What’s Behind the Mask

Un Halloween sin The Cramps es como un día de otoño sin imputado, un peñazo de no te menees. Ahí donde los ves estos californianos se inventaron bastantes cosas o estuvieron muy cerca de hacerlo, mezclando espíritu garage con espíritu gótico y algún que otro deje desértico. David Eugene Edwards les debe tanto a ellos como al que reina desde los cielos, y lo mismo sucede con una fiesta de Halloween con éxito. Sin el debut de The Cramps no hay fiesta.

Gigatrón — Te peto el cacas

Como tampoco hay fiesta sin este himno intergeneracional, el perfecto cierre a toda bacanal que se precie, a todo fiestorro en el que lo único sin alcohol es el agua de los floreros. No tiene nada que ver con brujas, zombies ni reformas laborales pero no lo necesita, este ‘Te Peto el Cacas’ es tan inmenso que deja en bragas a la original canción de Europe, aunque ambas constanten que lo de su one hit wonder es una maldición compartida. Magnífico fin de fiesta, toda jarana debería acabar con ese solo de guitarra a golpe de lengua.