“Un Pingüino En Mi Ascensor” src=”http://img.hipersonica.com/2014/04/un-pinguino-en-mi-ascensor-santander.jpg» class=”centro” />

Si existieran los 40 Principales Infantiles serían número 1

Está fue la demoledora crítica que escribió en algún momento de la década de los ochenta el periodista Diego Manrique a propósito de Un Pingüino En Mi Ascensor, uno de tantos grupos de pop que salieron en aquellos años en los que nos gobernaba el PSOE y Alfonso Guerra dijo aquello de “este país no lo va a conocer ni la madre que lo parió”. Ahora nos damos cuenta que esas sabias palabras eran una especie de profecía para lo que iba suceder en éste y otros estados de la Unión Europea a partir de 2008.

A Un Pingüino En Mi Ascensor la crítica los trató mal, muy mal, quizás porque algunos los veían demasiado moñas o no estaba el público español para un grupo con tanta guasa como el que forman hoy José Luis Moro y Mario Gil.

Su concierto en Escenario Santander, una sala imposible de definir porque los superlativos igual hasta parecerían desmesurados, pero que hay que estar allí para quedar embobado con ese espacio multidisciplinar que tienen en la capital cántabra, fue glorioso.

Como bien confesaron su repertorio era de los años 80, porque de los años 80 iba la fiesta que había organizada con este programa de grupos y DJ, y confieso que hubo un momento en que me dolía la cara de los diálogos con los que nos amenizaron entre canción y canción Mario y José Luis y los temas que interpretaron.

Quizás hasta se quedaron cortos de canciones porque no nos hubiera importado más, pero el que eligieron nos teletransportó, al menos a mí, a la época en que Yo fui a EGB, como después harían Aviador Dro.

Hubo homenajes impagables al ‘Voyage, voyage’, de la francesa Desireless, que ellos bautizaron como ‘Foiegras, Foiegras’, y al ‘Love is In The Air’, de John Paul Young, que ellos convirtieron en ‘Vuelo en Ryanair’.

Para que contar más, risas garantizadas y diversión a raudales con estas dos versiones y repertorio propio que todos, o casi todos, conocíamos y yo no había podido nunca hasta ayer disfrutar en vivo.

No faltaron ‘Juegas con mi corazón’, ‘He-Man y Barbie’, ‘Perestroika’, reivindicaron a Juan Valdés,en ‘Mi café’, ‘Club de tenis’, donde hubo un guiño a ‘Enfermera de noche’, de La Mode, ‘El balneario’, la descacharrante, literal, ‘En ocasiones veo gaiteros’, ‘Es ciencia ficción’, con un tributo a ‘Amor Industrial’, de los cabezas de cartel, ‘Atrapados en el ascensor’ o ‘En la variedad está la diversión’, que hoy sería para algunos políticamente incorrecta pero entonces nada nos importaba.

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Casi sin apenas darnos tiempo a salieron Los Obreros Especializados de El Aviador Dro con un repertorio que, una vez más y siendo seguidor de la banda desde principios de los 80, no debería haberme sorprendido pero lo hizo.

Un repertorio que incluso sorprendió al seguidor del grupo

Tiraton de canciones añejas, algunas que cumplen como Aviador Dro treinta y cinco años. Empezar con ‘La Arenga de los Sindicatos Futuristas’ del doble LP Síntesis, en el disco Antítesis, ya me dejó descolocado. CTA 102 (Estética informativa) y Biovac N se encargaron de poner las cosas muy claritas. El punk en estado puro y una formación en un estado de gracia sempiterno.

Y no solo eso, la segunda de la noche fue ‘Rosemary’, un corte que iba en la primera maqueta del Aviadro Dro, antes de la escisión de la que salió Esplendor Geométrico. Y después ‘La visión’, del primigenio single del mismo título, y ‘La persecución’, que iba en el maxi de Programa en espiral, un tema que como ‘La chica de plexiglas’, al final no cayeron.

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El sonido fue sobresaliente y nos trasladamos a la época de Tesis con ‘Néstor el Cyborg’, y todos estábamos con la boca abierta. La producción al poder o Anarquía científica no son proclamas que han quedado desfasadas con el tiempo.

De hecho, la letra de ‘La televisión es nutritiva’, de su debut Alas sobre el mundo, nunca ha sido tan verídica como en los últimos años. Y qué decir de ‘Nuclear, sí’, un single atemporal y uno himno de Aviador Dro como lo fue ‘Selector de frecuencias’.

Hubo muchas más caras B como ‘Telepatía’ o el ‘Ultimo asalto a la Bastilla’, también con una letra que podríamos trasladar a cualquier país del primer mundo. Pero la gran sorpresa llegó con el estreno de ‘Ucrania en llamas’, revisión de ‘Varsovia en llamas’, con una letras que habla de lo que pasa entre este país y Rusia, y en la que solo se ha cambiado el nombre de la ciudad por la del país. Éste fue el estreno interplanetario de esta versión y nosotros estuvimos allí para verlo y grabarlo.

Bailamos con ‘Entrelazados’ e ‘Himno Aéreo’ y nos dejamos llevar por ‘El lado oscuro del universo’, de su último disco de estudio/libro científico ‘La voz de la ciencia’. El bis fue también raruno: ‘Amor industrial’ para acabar bailando sin control y una muy, muy punkie, ‘El retorno de Godzilla’, cuya primera versión aparecía en la segunda maqueta del Aviador Dro.

Fue una noche mágica en la que mereció la pena hacerse cuatrocientos kilómetros de carretera y encontrarse con IRR, webmaster de Aviador Dro y archivero de todo el material que ha ido generando la formación a lo largo de su historia, y asistir a otro concierto mítico.

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