Unbreakable — The Afghan Whigs

Afghan Whigs fueron una de las bandas peor tratadas por los años 90. Tenían talento a raudales, una sensualidad fuera de toda duda y una poderío rock capaz de enganchar por igual a grunges y a amantes del soul. Liderados por la emblemática figura de Greg Dulli, los liberales afganos se vieron siempre encuadrados, sin embargo, en movimientos que no iban con el grupo. Y así, su carrera apenas cosechó el éxito merecido, ni siquiera pese a que la crítica acabó por rendirse a todas sus virtudes, las que desplegaron en discos tan maravillosos como Gentlemen, Black Love o el postrero e insuperable 1965.

Como todos los recopilatorios, Unbreakable es insuficiente para los fans y no muestra todas las caras de la banda, pero al menos servirá para que el recién iniciado se enganche a un universo musical del que le costará mucho salir. Y cuando el suyo ha sido un mundo tan maltratado, este disco se convierte casi en un acto de justicia. Como esos premios que se dan a las carreras cinematográficas cuando sus destinatarios ya están muertos o con un pie en la tumba.

¿Razones para hacerse con Unbreakable? Si no les has escuchado y te gusta el rock, todas. Servirá para descubrirte que la intensidad soul podía hacerse un hueco entre las canciones de riffs eternos, palmas y coros memorables, como ocurre en Debonair, Crazy o la genial Uptown, donde los violines y las panderetas acompañan los ritmos creados por Afghan Whigs y el frasear erótico de Greg Dulli, posiblemente el cantante más infravalorado de la última década del siglo anterior.

También descubrirás que el grupo tenía una especial mano para medios tiempos cargados de sensibildiad. Uno aún se pregunta hacia dónde miraba el mundo cuando los Afghan Whigs editaron una canción tan llena (de todo) como 66 y pasó desapercibida. He ahí un clásico de los que no nos sobran.

Si lo que te van son los arreones épicos en los que no todo es lento-y-explosión, sino con matices, Afghan Whigs hicieron canciones de ésas a puñados. John The Baptist, What Jail is Like (con un juego fabuloso entre la distorsión y el piano), o una Crime Scene Part One que aún me sigue provocando escalofríos: la habré oído cerca de mil veces (no exagero y si lo hago, no importa, porque se lo merece), pero aún me he dejado profundamente tocado.

¿Razones para hacerse con Unbreakable, si eres de los ya convencidos? Dos canciones inéditas que quedan por debajo de lo ya conocido y, sobre todo, la posibilidad de volver a recordar que hubo una vez un grupo en el que la pasión de la música negra se hizo carne en una banda de blanquitos de los 90.

Siempre que hablo de ellos, digo algo parecido, que leí en una crítica y les define a la perfección: Afghan Whigs eran “rock” y “roll”. Era potencia y, sobre todo, pasión, deseo, sexo. Cualidades que no pocas veces olvidan los artistas del género.

En serio, pocas cosas podrán reconfortarte tanto como un disco de los Afghan Whigs. Sus exploraciones sobre las mujeres, las contradicciones del amor, las necesidades físicas, el sexo en todas sus vertientes y la culpa y, sobre todo, la forma en que Dulli cantaba sobre todo ello no tienen aún parangón. Los echo tanto de menos.

Escucha | The Afghan Whigs — Debonair
Escucha | The Afghan Whigs — Come See About Me
Escucha | The Afghan Whigs — Gentlemen

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