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Únete a la loca y macabra fiesta de Fumaça Preta

Si de algo puede presumir el Primavera Sound es de dar cabida en su cartel a bandas muy poco comunes, algunas rarísimas e difíciles de encontrar en cualquier festival normalito de nuestro país. Si subimos el rango a los festivales de nivel alto, ya la dificultad asciende al nivel “pasarte el Dark Souls sin morirte”. No suelen tener el nombre a gran tamaño en el diseño del cartel, y la mayoría que los ven probablemente no los conocían previamente. Son recónditos, tienen un sonido bizarro y muchas veces son ese concierto al que no sabes muy bien cómo has llegado a parar pero desde que empezaron hasta que recogieron los instrumentos no se te quitó la mueca de asombro. Son, en definitiva, ese 1% que no debe faltar en una edición del Primavera, no sólo por dar color a la alineación sino también por ser sorpresas muy agradables.

Vamos a analizar uno de esos nombres extraños que tienes que buscar con lupa para verlo bien y que no sabrías muy bien a qué suenan viendo su nombre pero que se pueden convertir en un momento estelar de tu experiencia festivalera, bien porque se marquen un conciertazo o porque a ti y a tus colegas se os ocurran decenas de chistes privados a su costa. Su nombre puede parecer muy obvio, pero también guarda sus sorpresas, así que hay un interesante cruce entre lo evidente y lo oculto en todo lo que rodea a Fumaça Preta.

La psicotrópica samba de Fumaça Preta

Aunque aparentemente podamos estar ante una banda con orígenes brasileños, la verdad es que lo más próximo que tienen a Sao Paulo es su batería y mente pensante principal, el venezolano Alex Figueira, que juntó al resto de componentes en Ámsterdam. Sin embargo, a nivel de sonido sí que hay mucha esencia brasileira en su música, un interesante mejunje que combina muchos y distintos estilos con un gran acierto y mucha energía.

En la música de Fumaça Preta podemos encontrar gran variedad de sonidos conviviendo en armonía, desde la tropicália hasta el garage más punk, paseándose también por la herencia afrobeat del gran Fela Kuti. Si alguna vez os habéis imaginado cómo serían Os Mutantes si compartieran escena y jaranas con grandes grupos del underground garagero estadounidense y encima bebieran del toque horror punk de bandas posteriores como Misfits, el resultado más parecido que podéis encontrar a tan extraña ecuación es este grupo.

Imagino que ya estaréis deseando poneros al día con ellos para poder daros pisto con vuestros acompañantes por conocer a semejante movidón en forma de grupo. Lo tenéis bien fácil porque sólo tienen un trabajo de estudio (aunque tienen el segundo en camino), su debut Fumaça Preta (Soundway Records, 2014) que os ofrecerá una buena sesión de psicotrópicos ritmos caribeños con el pulso del buen rock garagero. El perfecto equilibrio entre cañonazos en forma de riffs con gancho y melodías hipnotizantes que invitan a la desinhibición, al baile, a dejarse llevar por el sonido por muy oscuro y retorcido que pueda llegar a ponerse.

Temas como ‘Toda Pessoa’, ‘Recitando À Toa’ o ‘Amor Tece Dor’ aportan el toque festivo, el momento para desplegar nuestro movimientos cerca del escenario donde tocan o en el mismo salón de nuestra casa. Otros como ‘Você Enlouqueceu’, ‘Fumaça Preta’ o ‘Perdidas’ nos dejan estupefactos por su esquizofrenia y su ambiente fúnebre. Otras simplemente logran un estupendo término medio entre ambos registros, lo que da forma a un disco no genial, pero sí muy enérgico, muy vivo y muy disfrutable. Ya de por sí parece argumento más que suficiente para que su actuación en el festival sea una cita muy a tener en cuenta.

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