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United Nations — The Next Four Years

Creo que muchas banda ya no se arriesgan. Se habla mucho de ser punk, revolucionario y todo eso, pero para mí todo resulta horriblemente seguro hoy en día, también para el punk. Por eso me gusta la idea de hacer algo que sea realmente peligroso (enlace).

Vivimos tiempos francamente necesitados de una sincera actitud de respuesta, de una capacidad que parece socialmente perdida para salir del letargo y exigir justicia más allá de las típicas pataletas en redes sociales o de las campañas de votaciones online que no llevan a nada. De vez en cuando surgen proyectos musicales que se presentan como agitadores de conciencias, como chispa que pretende encender la llama en el corazón de quienes se sienten frustrados ante la situación que les rodea, aunque muchas veces no deja de ser más que una pose a mostrar como reclamo publicitario, tan válido como cualquier otro.

Que el plan reivindicativo y de salvadores del punk que llevan United Nations sea sinceridad o pose no es algo en lo que me vaya yo a meter, pero es inevitable que su marcada agenda política y sus deliberadas acciones en busca de la polémica impregnen todo lo que tocan. Lo último en llegar a la colección de este supergrupo de formación cambiante encabezado por Geoff Rickly, el que fuera vocalista de Thursday, es The Next Four Years (Temporary Residence Limited, 2014), que sirve como continuación de su atractivo debut homónimo (Eyeball Records, 2008).

A pesar de su portada y su título, que sirven de evidente homenaje a unos mitos del género como Black Flag, y de las vociferantes declaraciones de Rickly sobre lo que es y lo que no es actitud punk, The Next Four Years no es un disco pensado para los seguidores de la vieja escuela. De hecho, este trabajo ahonda aún más en los cimientos screamo de su primer larga duración y del EP titulado Never Mind the Bombings, Here’s Your Six Figures (Deathwish Inc., 2010), fortaleciendo a base de una agresiva instrumentación hardcore su sonido. ‘Serious Business’ es ya una primera toma de contacto que en sus riffs violentos nos advierte de que no se van a andar con chiquitas.

Y así es como va a funcionar todo, ni más, ni menos. La gran mayoría de canciones se mueven por debajo de la marca de los tres minutos, así que poco margen queda para las divagaciones instrumentales; la mecha es muy corta, todo explota lo más rápido posible, los cambios de ritmo se suceden sin ningún miramiento y Rickly se erige entre toda la tormenta sin miedo a acabar destrozando sus cuerdas vocales. Solo ‘F#A#$’ se presenta como una clara nota discordante de más de siete minutos, dejando ya claro desde su nombre lo que podemos esperar: un cruce bastardo entre Godspeed You! Black Emperor y Refused a través del cual salen a relucir las inquietudes más experimentales de estos músicos. Y por si os lo estáis preguntando, funciona muy bien.

7/10

El claro mensaje político y contestatario de las letras, junto a la peliaguda invocación del espíritu punk, queda en cierto modo suavizado por el tono humorístico y hasta desenfadado al que recurren algunas veces. Todo ello sostenido sobre ese bombeo constante de screamo agresivo, malcarado y con ganas de hacer pocos amigos. No resulta tan peligroso y amenazante como su cantante nos quiere hacer creer, eso también os lo digo, pero muestra lo necesario para justificar su regreso tantos años después.

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