Vallenfyre — Splinters

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Vallenfyre era algo que sentía que estaba completamente obligado a hacer. Era casi como que yo no tuviera una elección. Un psicólogo me dijo que yo debería escribir y expresar mis sentimientos. Hice solamente justo esto y entonces todo pareció tomar un curso natural.

Así es que como Greg Mackintosh (voz y guitarra), más conocido por ser el fundador de los pioneros británicos del metal gótico, Paradise Lost, describe la chispa inicial que le ayudó a transformar la cólera y tristeza por la pérdida de su padre en A Fragile King (Century Media, 2011), una magna obra de debut de Vallenfyre en la que había death, doom y crust.

Splinters, un segundo disco más abrasivo y extremo

Greg Mackintosh ha dejado a un lado su labor al frente de Paradise Lost y por primera vez ha citado a Karl Willets (Bolt Thrower), Chuck Schuldiner (Death), Oscar Garcia (Nausea, Terrorizer), Peter Steele (Type O Negative) como influencias.

Si en A Fragile King se liberó de sus demonios interiores, siendo una obra catártica y terapéutica, en Splinters nos encontramos con una continuación todavía más abrasiva y extrema.

La respuesta a A Fragile King fue mucho mejor de los que podíamos imaginarnos. Solo la forma en la que el público pareció entender realmente el sentimiento que provocó el disco significó mucho para mí. Y nosotros quisimos desarrollar el sonido y las canciones más para tomarlas como un homenaje directo a nuestra juventud en el debut que como algo con nuestra propia identidad. Al final de todo fue algo muy divertido de hacer. Tuvimos tal sacudida al hacer el primer disco y las giras que lo siguieron que realmente queríamos repetir la experiencia de nuevo.

En Splinters encontramos el sustrato de Hellhammer, Celtic Frost, Autopsy, Antisect, Discharge, Nihilist, Conflict y los primeros Napalm Death y Bathory. Vallenfyre se han inspirado en las raíces del metal extremo con la ayuda en el estudio de Kurt Ballou (Converge, Black Breath, Beastmilk), resultando un álbum que va mucho más allá de la mera nostalgia.

Las razones de haber grabado con Kurt Ballou también las da Mackintosh:

Me gustaban muchísimos discos que Kurt había hecho en los últimos tiempos. Su ethos y su involucración en las grabaciones es el antídoto perfecto de la tendencia de la producción dentro de la música extrema de los últimos años, que es hacer las cosas demasiado perfectas, perdiendo ese toque especial que da las sensaciones. La grabación de Splinters me recordó mucho a los tiempos en los que grababa música en un día. Probamos muchos pedales y amplificadores hasta que dimos con el tono ideal, algo que está lejos de los que desarrollamos en el sonido HM2 de nuestro debut. Tuvimos que ser abrasadores en el material rápido y realmente nos tomamos nuestro tiempo en el material más denso. Splinters se hizo en una único sesión con todos nosotros juntos viviendo en una casa. Debido a ciertos inconvenientes, el primer disco tuvo que ser hecho en el transcurso de varios meses en pequeñas partes. Fue genial estar unos alrededor de los otros compartiendo ideas.

Así en Splinters nos encontramos una gran cantidad de dinámicas que por las razones expuestas por Greg Mackintosh no encontramos en su debut. Hay ecos del rabioso grindcore ochentero en ‘Instinct Slaughter’ y ‘Cattle’, gloriosos momentos de doom opresivo en ‘Bereft’ o ‘Splinters’ y auténticos manifiestos death metal old school en ‘Odious Bliss’‘Scabs’.

Esta vuelta de tuerca al metal extremo parece que fue totalmente consciente, siendo totalmente más extremos, valga la redundancia, ampliando límites a su propuesta inicial, más sucios, enfadados y lúgubres.

Esa sensación la encontramos en la portada que firma Brian D’Agosta, que es el autor del logo de Extinction of Mankind, la banda del bajista Scoot. Un disco, Splinters, que estará entre lo mejor del metal extremo internacional de 2014.

9.1/10