“Veronica Falls — Waiting for Something To Happen” src=”http://img.hipersonica.com/2013/03/veronicafallswaitingforcritica.jpg" class=”centro” />

Tus amigos nunca lo entendieron y jamás lo harán. Si aún siguiésemos juntos se seguirían preguntando por qué. Con Veronica Falls pasa igual: los que no lo entienden jamás lo harán. Y no quiero que suene a excusa barata: ni ellos ni yo somos perfectos, y puede que ni siquiera seamos mejores que la media. Pero, eh, ahí estuvimos: con la gracia adecuada en el momento justo.

“Driving late at night
I’ll let you listen to the music you like
Then I’ll drop you home”

El juego era ceder en algo. O quizás lo planteábamos como un juego porque si nos hubiésemos puesto estrictos, si hubiésemos ido en serio con lo que nos diferenciaba, jamás nos habríamos aguantado. Y reconozco que habría sido fácil: la música que te gustaba era una mierda y tú creías lo mismo de la mía. Habrías desechado cada canción del Waiting For Something To Happen y yo te habría metido las canciones de Ella Baila Sola por el gaznate.

Pero te las dejaba escuchar (diablos, me sé la maldita ‘Lo echamos a suertes’ de pe a pa) y soportabas que yo te pasase cartitas de amor con las letras de Los Planetas, a quienes odiabas pero sin admitirlo demasiado alto. Y ni se habían pasado al flamenco ni nada, ya me dirás.

Joder, que eran Los Planetas de Pop.

“Following you, there’s no need to understand”

Si te hubieses puesto seria, jamás me habrías soportado alabándoles los juegos vocales chico/chica a los Veronica Falls, y/o los textos adolescentes de sus letras. Ni habrías entendido la excitación de ver reflejado Reckoning en ‘Tell Me’. Y me habrías mandado al carajo cuando te hubiese dicho que, en realidad, en sus discos no hay nada de relleno, pero que no puedes pretender que todo el rato estén haciendo hits.

En vez de eso, sólo te reías un poco cuando te enseñaba la diferencia entre lo que pensaba que era un hit y lo que no estaba tan mal. Es decir, la diferencia entre ‘Teenage’ o ‘If You Still Want Me’ y ‘Daniel’. “Que hit ni que hit… Si son todas lo mismo, suenan igual”. Qué argumentos gastabas, ¿ves por qué no discutíamos sobre música? Estando contigo no había que entender, qué tontería esa también. No necesitábamos compartir tantas cosas tontas y simples, más allá de TODAS las cosas tontas y simples (menos la música).

“Bury me alive
I don’t care
If people cry
I wanna get sick
I wanna catch everything
You’ve ever caught
I wanna catch it
Had to sit and wait for me”

Sé que en el fondo no entendías la fascinación por el lado chungo, por lo oscuro. Ni, por supuesto, imaginabas que iba en serio cuando te decía que letras como las de ‘Buried Alive’ son la mejor declaración posible. Pero luego no te importaba besarme cuando estaba enfermo mientras te reías del mal rollo que te daba, así que algo de campanamuertismo llevabas por dentro y, sin saberlo, me estabas dando la razón con la música también (“Following you, there’s no need to understand”).

Tal vez por eso habrías reído más con el debut de Veronica Falls que con este nuevo disco: porque aquí tú misma hubieses comprendido que algo no encaja del todo y que, ya puestos a ser adolescentes, es mejor pasarse de frenada Teen que contenerse como a veces hacen ahora Veronica Falls, el único grupo cuyas canciones no recuerdo hasta que me las vuelvo a poner y desde el primer segundo las tarareo enteras. No hay necesidad de entender nada.

Everybody’s changing
I remain the same
Everybody’s changing
They say act your age

I don’t know how old I am
But why do I care?
You moved to another town
But I won’t go there

¿Cambiar? Soberana tontería. Esto nunca ha ido de eso, sino de comportarse como corresponde a tu edad. Mientras estuvimos juntos, hicimos lo que debíamos aunque ya sospechábamos que no duraría, que algún día vendrías para decirme que había llegado el momento de dejarme atrás.

Y el jangle-pop ha de ser adolescente siempre, un poco tonto siempre, algo frenético siempre, adictivo siempre. Pasar a no ser eso es, simplemente, dar pasos de colaboracionista indie, fingir lo que no eres, vender la moto. El enemigo está en todas partes, pero especialmente dentro de nosotros. En esta Francia de Vichy en la que se ha convertido el indie-pop, Veronica Falls aún permanecen en “cómo todo tuvo que ser”, por más que en su segundo disco también coqueteen con rendirse, como ya hicieran antes The Pains of Being Pure At Heart. Ellos sí hincaron la rodilla, o quizás sólo eran el espejismo de algo que queríamos tener. Un espejismo de pop menos vivo, y menos de desear que te entierren vivo a su lado, también. Y si un autobús de esos grandes nos atropella, por lo menos que llevemos en los auriculares una canción de VF.

“Cause you don’t know how it feels, until you fall
(How it feels until you fall)
Yeah, if you could have me
(If you could have me)
Would you still want me?”

Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes y puede que llegue el momento en que Veronica Falls también caigan. No es aquí ni ahora, pero pasará y llegará el momento de preguntarse si aún todo será igual. No lo sé. Mientras tanto, les querré como tú me querías. Ahora ya no lo harías incluso aunque pudieras (pero lo bueno es que no puedes).

“you’re never far away from the nearest fall”

“Hipersonica vota 8,99” src=”http://img.hipersonica.com/2013/03/hsvota89.jpg" class=”derecha_sinmarco” />Eso sí, espero que si algún día hay que elegir entre que quienes vayan a peor sean o Veronica Falls o yo mismo, el fallo sea mío. Yo a ellos no sé si seré capaz de pasarles ni una y, al menos, en mi caso no sería la primera vez. Y eso no importó para que pasara lo que tus amigos nunca entendieron. There’s no need to understand…

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