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Villagers — {Awayland}: consolidándose entre la duda

Antes de que lo digáis vosotros, ya os lo digo yo. Sí, somos conscientes de que el disco de Villagers no es precisamente una novedad en el mercado (la fecha de lanzamiento fue nada menos que el 14 de enero), pero su nominación a los premios Mercury trajo a la atareada redacción de Hipersónica el debate sobre la necesidad de reseñar un disco que se nos había escurrido entre los dedos. Y al final hemos decidido que sí, que íbamos a haríamos a Conor O’Brien el caso que no hicimos en su día, y os traeríamos nuestras impresiones sobre el segundo disco de la banda, de él mismo, en realidad. Unas impresiones que fueron unas en enero, y que han cambiado ahora que para hacer la crítica me he vuelto a acercar al disco.

Los muchos caminos que conducen a {Awayland}

Si ya habíais escuchado Becoming a Jackal, conocéis el sonido del indie folk de marcado acento británico del que hacen gala Villagers. Pronto, también, os habrán venido a la cabeza referencias como las del tocayo Conor Oberst, cuando Bright Eyes asoman como influencia más obvia de un disco en el que encontraremos también cosas de The Decemberists, Damien Rice o M. Ward. {Awayland} es un trabajo donde predomina el eclecticismo y el gusto que Villagers han ido cogiendo por vestir a sus canciones con algo más de componente electrónico, siempre como recurso secundario al predominio acústico de las composiciones. Pero cuando uno disecciona detenidamente el disco, tras esas vestimentas encontramos matices terriblemente distintos, telas de buena parte de los rincones del planeta.

Antes de bucear estilísticamente, Villagers optan por un inicio seguro, una de las canciones más reconocibles en el sonido de Becoming a Jackal, ‘My Lighthouse’, con el tenue acompañamiento de guitarra acústica y coros. Un corte de los que invitan a una escucha agradable, pero que ya hace ver, seguramente, que no nos encontraremos con un disco histórico. De los que te acompaña de forma complaciente mientras dedicas un tiempo a otra cosa, más que a la exclusiva escucha de {Awayland}. Es esto, sin embargo, un inicio equívoco. En seguida llega ‘Earthly Pleasure’, mucho más enérgica, eléctrica y poderosa. Perturbando con la voz de O’Brien, captando una atención del oyente de forma más eficaz, y como paso previo a ese ejercicio de contrastes que es ‘The Waves’ el que fue primer single de {Awayland} y que pasa de un inicio en que recordamos ritmos tropicales, a un desenlace de electrónica oscura y tenebrosa. Un tema realmente acertado.

{Awayland}: gloria y miseria cogidas de la mano

Seguramente la primera clara pinchada en hueso llega con una ‘Judgement Call’ que se presenta con altas ambiciones y que no llega casi a ningún lugar. En principio debería ser uno de los temas más inmediatos del disco, y es difícil encontrar en ella la singularidad que sí podemos entrever en otros cortes como ‘Nothing Arrived’ aparentemente más tímida y desapercibida, pero perfectamente arreglada. Mi tema favorito de {Awayland}, con certeza, el más atractivo instrumentalmente, el más emocionante, el que muestra a un Conor O’Brien en real y absoluto estado de gracia. Crescendo y muerte final magníficas, que enlazan con ‘The Bell’ para aupar a un disco simplemente agradable, hasta ese momento, a un terreno cercano a la notabilidad.

6.9/10

Y justo en ese momento, cuando Villagers estaban a punto de ganarnos sin reparos para la causa, ‘{Awayland}’ nos corta un poco el rollo. La anestesia inyectada en nuestro mayor momento de fervor. El asesinato del ímpetu, que no consigue nunca remontar lo suficiente para equipararse a ese gran momento central. ‘Passing a Message’ no enamora, satisface sin más, y posteriormente volvemos a la irregularidad de la mezcla de una más que digna ‘Grateful Song’ a una menor ‘In a Newfound Land You Are Free’. Conjunto positivo, oportunidad de excelencia perdida. Conscientes de que el último trago es el que más perdura en el paladar, Villagers vuelven a acertar con la final ‘Rythm Composer’, para sellar un disco que, al final, sirve para consolidar definitivamente el proyecto. Incluso, hablando del Mercury, hasta se encontraría entre uno de nuestros favoritos, de no ser por lo que ha gustado en la redacción el regreso del Duque Blanco.

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