Vince Staples — Summertime ‘06

Vince Staples ha ido creciendo poco a poco desde comienzos de década. Tras un puñado de mixtapes autoeditadas, en las que su desarrollo y evolución se hicieron palpables, el de Long Beach logró despertar el interés de, ni más ni menos, Def Jam. Un notable paso adelante en una carrera que también engordaba en cuanto a la proyección del artista se refiere. Su EP debut fue más que satisfactorio, colmando las expectativas tras su fichaje por el mastodóntico sello. Sin embargo, el MC todavía debía enfrentar su verdadera prueba de fuego: su primer álbum de larga duración.

Hell Can Wait ya supuso una grata sorpresa y la sospecha de que estábamos ante un artista diferente. Summertime ’06 (Def Jam, 2015) no es solo la confirmación de ello, sino que además eleva al artista a un nivel insospechado hace dos inviernos. O incluso uno. El LP parece la prueba definitiva de que Vince Staples posee una gran personalidad, un talento desbordante y una mirada muy particular. El hecho de enfocar tu álbum debut como un disco doble, asumiendo los riesgos que engloba la apuesta, habla por si solo de las aspiraciones y de la identidad del rapero. El envite tiene mucho sentido dentro de su propuesta, ya que Summertime ’06 no deja de ser una exposición de diferentes estilos y estados de ánimo.

Goin’ crazy, got me goin’ crazy, I can’t get wit’ that
Wonder if they know, I know they won’t go where we kick it at
Ho, this shit ain’t Gryffindor, we really killin’, kickin’ doors

El oscuro relato de la primera muerte de Vince

El verano de 2006 quedará para siempre grabado en la retina de Vince Staples. Así nos lo hace saber durante todo el álbum, un frío relato que condensa las experiencias vividas en carne propia durante ese periodo por nuestro protagonista. No obstante la óptica con la que aborda sus recuerdos no se basa en vanagloriar sus primeras fechorías sino que opta por una mirada más profunda, revelando cómo dichas experiencias han forjado al su forma de ser al mismo tiempo que le enseñaron que la esperanza no existe.

La producción acompaña al unísono el tono apagado del MC exhibiendo además una amplia paleta sonora que en muchas ocasiones parecen fundirse. Y es que la atmósfera de Summertime ’06 logra crear un halo de cierta inquietud a través de melodías frías, metálicas, en ocasiones algo sucias, que se suma a las tenues crónicas escupidas por Staples. Todo ello suele quedar como trasfondo y punto en común de los veinte cortes pues en la forma la variedad en los temas y en su cadencia es manifiesta.

La diversidad en el sonido hacen que el álbum se convierta en un no parar, en un tráfico constante de canciones cosidas de tal forma que las transiciones entre ellas pasan inadvertidas

El LP esconde rincones más rítmicos y coloridos como ‘Dopeman’ o ‘3230’ entre otros, aunque no deben confundirnos ya que continúan desprendiendo un aroma de tristeza. Esta idea la refuerzan los arreglos y las voces que acompañan al MC durante los sesenta minutos en los que se desarrolla el disco, los cuales comparten la siniestralidad que lo envuelven. En muchas ocasiones entremezclándose unos con otros aumentando esa sensación. ‘Señorita’ es un claro ejemplo de cómo Vince va incluyendo capas de forma progresiva hasta crear un incómodo desconcierto que genera en el público una impresión doble, que une el disfrute con el presentimiento de que algo acecha.

La diversidad en el sonido hacen que el álbum se convierta en un no parar, en un tráfico constante de canciones cosidas de tal forma que las transiciones entre ellas pasan inadvertidas y que se convierte en el gran culpable de que el espectador se sumerja hasta el fondo en aquel macabro verano de 2006. A la hora de la exposición de los hechos, el artista hace gala de su grandes dotes como comunicador alternando escenas detalladas y explícitas con paisajes dibujados con simples brochazos para sea el oyente quien se forme la imagen.

Four deep, five seats, three guns
Hopped out nigga, where you from?
Long clip, gun aimed, don’t run

9.1/10

Summertime ’06 es más que el bautismo del rapero, es su candidatura como un intersantísimo artista que con tan solo 22 años se postula a volar en cotas factibles únicamente para los elegidos. A lo largo de su carrera sus alas han permanecido intactas y su ascenso ha sido constante. El desenlace del álbum es la última genialidad del de Long Beach, finalizando el capítulo de aquel verano que lo cambió todo con un verso inacabado como si de un cliffhanger se tratara. La bruma da paso a la incertidumbre, solo él sabe cuál será su siguiente movimiento y dónde está su techo. Pero lo que es seguro es que tras este LP todos conocemos quién es Vince Staples.

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