Vril — Portal

A pesar de los años, los lugares comunes y las recetas casi infalibles a las que muchos acuden para ascender rápido, sobre todo sigue habiendo mucha vida de calidad en el techno underground. Nombres que infectan cada noche los clubes de diferentes países con droga musical de la que es imposible desengancharse una vez la pruebas. Uno de esos lugares es Alemania, territorio siempre prolífico para la electrónica y el clubbing. De allí viene uno de los productores que más ruido — a un nivel relativamente modesto — lleva haciendo en los últimos años: Vril. Tras varios epés de una fuerte personalidad, logró captar la atención de la prestigiosa casa Delsin, donde el año pasado publicó el EP Vortekz y donde este año se estrena en largo con Portal (Delsin, 2015).

No obstante, Portal no es su debut en largo, ese estreno llegó el año pasado con Torus (Forum, 2014). Ahora el germano no ha hecho más que reafirmar el buen momento productivo por el que pasa, haciendo honor al techno de alta cuna que practican otros compatriotas como Redshape o Recondite. En dos años ya lleva un epé y dos álbumes, que se dice pronto, si vemos lo que tardan grandes nombres en publicar referencias en formato LP. Y por supuesto, estos albergan una notable calidad en el interior, de lo contrario no sería algo reseñable. No hay más que escuchar los pepinos, hablando en plata, que componen los ocho temas de Portal. Un misil sonoro que te va a tirar de la silla y te va a dejar seco de tanto sudar en un club en el que suenen sus temas.

Un trabajo en sintonía con sus lanzamientos de 2014, como era de esperar, en los que de nuevo nos deleita con esas texturas de dub techno que siempre acaban hipnotizándote, ya sea con capas más pesadas o con pasajes que se deslizan de una forma más suave por encima de esos potentes bajos. En cualquier caso, un sonido ya bastante perfilado que le hace muy reconocible a la primera escucha. En ese sentido, tener ya una marca sonora característica en tan poco tiempo es una señal de lo bien encaminado que va tu proyecto.

Ponerlo entero, acabarlo; repetir el proceso

Por otra parte, esta vez no hay nombres para los cortes, simplemente están numerados. Lo que refuerza esa idea de unidad y de trabajo compacto que dejar puesto de principio a fin. Con unos buenos auriculares puedes disfrutar de lo que Vril puede ofrecer aquí, con las cajas secuenciales de ‘Portal 2’ y la embestida inicial de ‘Portal 3’, que sin embargo después desarrolla nuevos efectos en diferentes capas a la pista principal. Es decir, que a pesar del músculo que el germano muestra en la mayoría de sus temas, esa parte dub le da un toque especial, con una paleta de diferentes texturas con las que disfrutar detenidamente.

7.2/10

Portal no es sólo un subidón balístico de gran envergadura que a veces casi carbure a golpe de industrial; tampoco son sólo esos detalles que comentamos más arriba. Ese techno profundo, presente en todo el disco, y que se manifiesta con especial interés en cortes como ‘Portal 5’ o ‘Portal 7’, es una correa de transmisión clubbera bajo la que es difícil no someterse en cualquier pub que se precie. Una oda a la vida nocturna, a la descarga de adrenalina y a la clase alemana. Una vez más, el sello Delsin y el bueno de Vril poniendo orden.

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