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WAND — Golem

Ya se destaparon el año pasado como una de las revelaciones en el apartado psicodélico/garagero, terreno fetiche para la mayor parte de la redacción de Hipersónica, así que era normal que apuntaramos bien el nombre de WAND por el prometedor futuro con el que contaban. Con lo que no contábamos nosotros es que siete meses después ya íbamos a estar escuchando la continuación del sabroso Ganglion Reef (God?, 2014) con el que nos sorprendieron los angelinos. Está claro que no quieren dar pie a que nos olvidemos de ellos, y siguen ya no sólo el modelo musical de varios de sus grandes modelos como Thee Oh Sees o Ty Segall, sino también emulan su ritmo de actividad.

Se puede tener el temor de que un segundo disco en tan poco tiempo este relleno de descartes del debut y temas compuestos muy aprisa. Pero hablando del género del que hablamos, el frenetismo siempre es bien recibido, sobre todo si sigue habiendo gasolina. Golem (In The Red, 2015) nos ofrece todo lo que nos gustaba de WAND en su primer trabajo, como esa buena mano con la psicodelia pop a lo Temples o a los buenos Tame Impala que destilan ‘Melted Rope’ o ‘Reaper Invert’, e incluso va un poquito más allá en cuanto a referencias y sonido, dándole un plus al disco para escucharlo si no te interesó mucho el debut.

Los californianos han desatado aún más su amor por el fuzz y han dejado latir más su vena garagera, lo que se refleja en un disco con mayor pegada y con muchos momentos para pegar latigazos con la melena. El mejor ejemplo lo podemos encontrar en ‘Self Hypnosis in 3 Days’, probablemente su mejor tema de siempre con muchas reminiscencias a Thee Oh Sees y también muchos guitarrazos para dejarte noqueado. De hecho, el disco cuenta con unos cuantos mandobles muy potentes de la talla de ‘Floating Head’ (¿otro guiño a John Dwyer?), ‘Cave In’ o ‘Flesh Tour’.

7.3/10

Y como cierre la estratosférica ‘The Drift’ como si fuera un colchón en el que reposarnos tras la tormentosa retahíla de riffs y de psicodelia. A pesar de todo, no es un disco 100% rotundo y quizá le faltaría un poco más de equilibrio en cuanto a canciones, por no hablar de la extremada dependencia sonora que tiene WAND con respecto a las bandas del momento en el género. Pero los emulan con tanta gracia y efectividad que es imposible no gozar de lo lindo con Golem, un disco que no ocupará las primeras posiciones cuando hablemos de la psicodelia en 2015 pero que es imposible no disfrutar.

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