Warpaint — Heads Up

… y siempre la puñetera misma historia. Al tío este, héroe final del tinglado, le habían pegado un tiro en el pecho hace apenas cinco minutos. Da igual la peli que veas, ciento y pico años después de inventar el cine, el recurso sigue ahí. Resucitar a alguien que yacía en el suelo… ¿muerto?. No. Ahí está él, derrochando una voluntad sobrehumana para conseguir salvar al otro prota bueno, que estaba ya contra las cuerdas, desarmado, a expensas de la voluntad del verdugo malo malísimo. ¡Pero qué pereza da resucitar a los que se presumían muertos! Si por mí fuese, eso no pasaría nunca.

Heads Up: resurrección a última hora

En 2014 Warpaint habían muerto. O eso parecía escuchando su anterior disco. Así que venir ahora con resurrecciones ni os imagináis la pereza que da. Uno escucha varios cientos de discos al año, de varios cientos de bandas distintas. Como para ponerte a recuperar a aquellas a las que habías tachado, en principio, para siempre. Pero al final hacemos click en el adelanto de este Heads Up (Rough Trade, 2016), y mira, no está mal.

https://www.youtube.com/embed/K1BqwONm4TE

Seguramente lo primero que debamos dejar claro, una vez escuchado Heads Up, es que el supuesto giro estilístico que se adivinaba en los singles que vieron la luz a partir de agosto ha terminado por no ser tan manifiesto. Aquí esa querencia por el indie rock oscurete y los acercamientos al dream pop siguen ocupando la mayor parte del minutaje. Aunque quizás sea cierto que el cuarteto de Los Angeles haya querido acercarse a unos sonidos un poco más comerciales, que si bien no le eran ajenos, sí parecen tener en Heads Up una vuelta más de tuerca, principalmente en ‘New Song’, concebida necesariamente para acercar a Warpaint a las pistas de baile.

Warpaint consiguen volver a interesar, y de hecho entregan canciones de elevado atractivo y solvencia

A continuación, conviene aclarar que podemos tomarnos Heads Up como una resurrección inesperada por parte de Warpaint, pero tampoco interpretemos esto como una cosa loquísima. El disco cumple, tiene su puñado de temas lucidos, principalmente concentrados al inicio del mismo, pero no va a servir para que la banda recupere el prometedor lugar que alcanzó en su día con un debut enormemente atractivo. Poco a poco se pierde la pulsión inicial y, sin llegar al aburrimiento de su predecesor, sí encontramos hacia el final temas como ‘Dre’ o ‘Above Control’, que no nos hacen sentir esa irrefrenable necedidad de volver a escuchar a Warpaint, de recuperar su discografía. Incluso de reescuchar su segundo álbum, para ver si al final no era tan aburrido (lo he hecho, y sí, lo sigue siendo).

Así que Heads Up nos deja un poco tibios lo que, teniendo en cuenta lo fríos que veníamos de casa, y la pereza que nos daba intentar recuperarlas, ya no está mal del todo. Warpaint consiguen volver a interesar, y de hecho entregan canciones de elevado atractivo y solvencia. Más allá de la ya comentada querencia por el baile de ‘New Song’, ‘Whiteout’ consigue una línea enormemente seductora, con esa línea de bajo muy lograda. Warpaint se vuelven a enfrentar a la autoproducción, cambiando ahora a Flood por el semidesconocido Jake Bercovici (que toca el bajo en The Voidz, la reciente banda de Julian Casablancas), y logrando que temas como ‘The Stall’, uno de los que más recuerda al sonido clásico de la banda, nos reenganchen un poquito a su propuesta.

https://www.youtube.com/embed/_PhAMlJDMeI

5.5/10

Así que, por aquello de resumir una idea que ya viene siendo redundante, esta vez nos hemos tragado la resurrección del prota a última hora, pero tampoco es que haya venido a salvar a la chica guapa en apuros, ni a la humanidad al completo. Heads Up consigue reflotar lo justito una carrera que coqueteaba muy seriamente con irse a la deriva y perderse en un mar de nada. Ha conseguido engancharnos a unos cuantos temas y generar desinterés por otros tantos, casi a partes iguales. Pero la experiencia ha sido menos temible de lo esperado.

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